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El contexto internacional 2015 VÍCTOR PAVÓN Estados Unidos, luego de la crisis del 2008 que impactó a escala planetaria, empieza a mostrar signos de recuperación económica.

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La normalización

CARLOS ALBERTO MONTANER 

Barack Obama ha comenzado la normalización de las relaciones con la dictadura cubana. Es lo que le pedía el cuerpo. En su discurso y en sus planteamientos ha ido mucho más allá de lo que se podía prever. Al fin y al cabo, como dijo en su alocución, él ni siquiera había nacido cuando el presidente John F. Kennedy decretó el embargo en 1961. Era un pleito que lo dejaba indiferente. Supongo que hasta lo aburría.

Para mí no hay duda de que se trata de un triunfo político total por parte de la dictadura cubana. En La Habana están eufóricos. Washington ha hecho una docena de concesiones unilaterales. Cuba, en cambio, se ha limitado a farfullar unas cuantas consignas.


Es verdad que Raúl Castro ha puesto en libertad a medio centenar de presos políticos y ha liberado a Alan Gross a cambio de tres espías. Pero sólo este año ha detenido a más de dos mil opositores y ha aporreado a cientos de ellos, y muy especialmente a las sufridas “Damas de Blanco”.

En realidad, Obama no había cambiado antes la política cubana por razones electorales. Ese es el factor esencial en la esfera pública. Manda su majestad la urna. Esperó al término de las elecciones parciales de su segundo mandato –las últimas en las que participaría su partido durante su presidencia– y a que el senado entrara en receso. Entonces actuó.

Un poco de geopolítica petrolera

CARLOS MIRANDA

Existen muchas explicaciones por la caída de los precios del petróleo. Veamos ésta. Todo comenzó con China. Ante una posible inflación decidió disminuir su ritmo de crecimiento. Esta decisión inició una sobreoferta de petróleo porque China y sus proveedores consumen menos petróleo. Lo anterior coincidió con la creciente producción de petróleo y gas no convencional en EEUU (shale oil & gas).

Los dos factores se volvieron acumulativos para ir creando paulatinamente una sobreoferta debido a que la producción de petróleo se mantenía constante. Desde junio pasado, el precio del petróleo ha ido descendiendo lenta pero consistentemente, absorbiendo la creciente sobreoferta. La industria petrolera es una de las más dinámicas que se tiene. El aumento paulatino de sobreoferta, acompañado de una lenta disminución de precios, adquirió su propia dinámica causando un desplome de los precios.

La solución esperada era que OPEP disminuya su producción haciendo desaparecer la sobreoferta. Pero OPEP no está dispuesta a hacerlo y parecería preferir llegar a un mercado equilibrado con precios menores.
Se especula que la política de OPEP está dirigida a neutralizar al shale oil, buscando un nivel de precios del petróleo convencional que logre que ya no sea atractivo producir shale oil y que las inversiones para esa actividad disminuyan drásticamente.

Es muy improbable que lo anterior suceda. Desde hace varios años, EEUU ha diseñado el "Plan Independencia” como política para lograr su autoabastecimiento petrolero. Está muy cerca de lograrlo con una solución novedosa y tecnología exclusivamente norteamericana, lo cual hace que sea un verdadero triunfo de política energética. No se puede esperar que sólo por materia de precios, la producción e inversiones en esa actividad sean reducidas.
Por otro lado, es muy poco probable que la disminución de precios del petróleo haga modificar la decisión china de disminuir su crecimiento.

La estatolatría

ADRIÁN RAVIER 

“La estatolatría es la mayor enfermedad social de nuestro tiempo”. Este lema representa una de las lecciones que aprendí del Dr. Jesús Huerta de Soto, uno de mis profesores en el Doctorado en Economía de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Se trata de una creencia, o un fenómeno sociológico y cultural, en el que cada individuo se considera incapaz de valerse por sí mismo, y delega en el dios Estado la solución a todos sus problemas.

En el siglo XX el Estado ha reemplazado el rol que siglos pasados jugaba la Iglesia. La gente ya no pide a Dios por trabajo, alimento, ropa, un techo o salud, sino que redirige sus peticiones al gobierno de turno. El dios Estado se supone presente para asistir a los necesitados. Se cree en las buenas intenciones de nuestros gobernantes, y también en su omnisciencia. Se supone que el Estado detecta a tiempo cada problema y luego actúa en consecuencia.

En países presidencialistas, y en especial en etapas de auge, el presidente de turno se convierte en ídolo. Sólo cuando aparecen las fases de crisis y depresión es cuando el ídolo cae, y se lo reemplaza por su sucesor, intentando que ahora sí, la asistencia sea la esperada.

La inmadurez de las masas es una consecuencia obvia, y ante ello, los problemas se multiplican. Hombres y mujeres abandonan su creatividad natural, y en lugar de “emprender”, esperan pasivos por una solución externa que nunca llega.

Esa pasividad es también fomentada por los propios gobiernos, por esos ídolos de turno, que saben que sólo mediante la “infantilización” de las masas pueden mantenerse en el poder y multiplicarlo. Los gobiernos han logrado distraer la atención acerca de las verdaderas causas de nuestros problemas. Se culpa al capitalismo, al ánimo de lucro, al mercado, a los empresarios, a la propiedad privada, por los problemas que el mismo dios Estado causa, incluyendo la división de los pueblos y el conflicto permanente.

¿Qué va a cambiar en Cuba?

ILEANA MEDINA 

Nunca podremos saber cómo hubieran sido las cosas si el embargo norteamericano sobre Cuba nunca hubiera existido.

Es de suponer que el mayor benificiario de la hostilidad ha sido el propio gobierno de Castro, que ha tenido en el bloqueo siempre la excusa perfecta para echarle la culpa de la pobreza del pueblo cubano, y para limpiar su imagen ante la opinión pública internacional, casi siempre encabronada con la política exterior injerencista de los Estados Unidos.

Ayer se ha dado un paso. Un paso que tenía que darse pues, como mismo dijo el presidente Obama, la otra estrategia no sirvió de nada durante 54 años. El bloqueo sobre Cuba es estúpido e ilegítimo, pero en muy poca medida causante de la escasez crónica de los cubanos. Si se ha mantenido durante tantos años, ha sido por la presión de la comunidad cubana en Estados Unidos, cuya postura intransigente es totalmente comprensible.

¿Qué cambia con estas medidas? Lo que el gobierno cubano prohíbe a los cubanos va a seguir esencialmente igual. Los cambios que se han producido en los últimos años han sido pequeños, lentos y cosméticos. “No siento alegría, he vivido los suficientes años en la isla como para saber que la única apertura que puede haber es la de sus nuevas cuentas bancarias. Los míos, los que no tienen nada, esos seguirán en las mismas”,me comenta una antigua amiga.

Cuba: dos embargos que deben ser levantados

JUAN RAMÓN RALLO 

Cuba sufre desde hace más de 50 años dos embargos: el menos grave, pero aun así significativo, es el exterior, implementado por el Gobierno de EE.UU.; el más grave y decisivo para explicar su medio siglo de penurias es el interior, ejecutado por la tiranía castrista. Extrañamente, muchos de los que reclaman la abolición del primer embargo como un principio básico de justicia callan ante la mucho más perentoria necesidad de abolir el segundo (o, todavía peor, se entusiasman promoviendo su mantenimiento y expansión internacional). Pero ambos embargos son negativos por lo mismo —porque impiden la pacífica, voluntaria y mutuamente beneficiosa cooperación humana— y ambos deberían ser eliminados.

Así, los liberales siempre han defendido el levantamiento de ambos embargos: conscientes de que la libertad de movimientos de personas, mercancías y capitales no lesiona ni embrutece sino que enriquece y ennoblece a las personas, el liberalismo ha abogado tradicionalmente por derrocar tanto las barreras exteriores, como sobre todo las interiores, a la libre interacción humana. La autocracia comunista convierte a los cubanos en ganado que los Castro trasquilan a su conveniencia y la incomunicación comercial entre EE.UU. y Cuba restringe todavía más la accesibilidad de ese muy explotado ganado a ciertos productos estadounidenses. De ahí que los liberales coincidan en reivindicar la dignificante libertad de los cubanos: libertad para que pasen a ser personas autónomas frente a la tiránica bota del castrismo y para que, usando tal libertad, puedan interrelacionarse voluntariamente con sus vecinos estadounidenses.

En lo que no coinciden todos los liberales es en el orden en el que ambos embargos, el interno y el externo, deben ser levantados. Un nutrido grupo de liberales defiende que carece de sentido levantar el segundo (el estadounidense) mientras subsista el primero (el castrista), tanto porque es injusto que los ciudadanos de EE.UU. comercien con propiedades que la tiranía cubana confiscó hace décadas a otros ciudadanos estadounidenses, como porque todo comercio entre los dos países sólo redundará en un mayor lucro del régimen cubano y no de su población.

La crisis se cierne sobre Rusia

MANUEL HINDS

Rusia está entrando en lo que parece será una crisis muy seria que contradice la idea que mucha gente tenía de que, como los otros países emergentes, se había convertido en una economía más fuerte que las de EE.UU. y de Europa. La crisis la está causando una enfermedad muy propia de los países subdesarrollados: su dependencia de los precios de un producto primario, en este caso el petróleo. La industria rusa todavía muestra la herencia del régimen comunista y es muy ineficiente. Produce a altos costos y con muy baja calidad. Por eso, sus exportaciones industriales son muy bajas y depende tanto de los productos primarios como el petróleo, que son los que no tienen mucho valor agregado. Como consecuencia de la caída de los precios del petróleo, las exportaciones totales han caído y la moneda nacional, el rublo, se ha devaluado espectacularmente. Como se ve en la gráfica 1, ha pasado de 36 a 74 rublos por dólar de agosto al 11 de diciembre de este año es decir, al doble.

Pero de acuerdo a lo que dicen los que creen que tener una moneda propia para poder devaluarla y para poder bajar la tasa de interés es la solución a los bajones de crecimiento esta devaluación debería de tener bien contentos a los rusos. "Muy fácil" dirían estos, "hay que dejar que la moneda se devalúe para que suban las exportaciones".

Pero los banqueros centrales de Rusia son más profesionales que esto y no les gusta que el rublo se esté devaluando, por varias razones. Una es que al devaluarse la moneda la tasa de inflación está subiendo rápidamente —lo cual es natural porque todas las cosas importadas suben de precio. Otra es que, como resultado de la devaluación, el peso de las deudas internacionales de Rusia, que están denominadas en dólares y en euros, está aumentando al mismo ritmo que la devaluación. Así, si una empresa debía, digamos 100 dólares en agosto, eso equivalía a 3.700 rublos. Ahora equivale a 7.400 rublos, o sea el doble. Esto va a ahogar en deudas al gobierno, a los bancos y a las empresas, con lo que la gente común se va a quedar sin empleos.

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Noticias de la semana

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Artes y Letras

Chiquitos y la música

(Iglesia Chiquitana) 

MARIO VARGAS LLOSA

Los primeros jesuitas que llegaron a este lejano rincón del Oriente boliviano vieron que las viviendas de los indígenas tenían puertas tan pequeñas que bautizaron a toda la comarca con el nombre de Chiquitos. El padre José de Arce y el hermano Antonio de Rivas pisaron por primera vez estas selvas a fines de 1691. En vez de armas, traían instrumentos de música; sus experiencias en Perú y Paraguay les habían enseñado que el lenguaje de las flautas, los violines o las cítaras facilitaban la comunicación con los naturales del nuevo mundo. Pero aquellos primeros misioneros nunca pudieron imaginar la manera como los pueblos chiquitanos se apropiarían de aquellos instrumentos y de la música que acarreaban desde Europa, incorporándolos y adaptándolos a su propia cultura. Al extremo de que cuatro siglos después se puede decir que la Chiquitania (o Chiquitanía: se acentúa de las dos maneras) es una de las regiones más melómanas del mundo, donde la música barroca sigue tan viva y actual como en el siglo XVIII, matizada y coloreada de sabor local por unas comunidades cuya idiosincrasia concilia, de manera admirable, lo tradicional y lo moderno, lo artístico y lo práctico, el español y la lengua aborigen

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