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La verdad sobre el Brexit AXEL KAISER  No deja de ser interesante cómo tanta gente opina de manera tan categórica y emocional sobre temas altamente complejos.

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El cambio paralizado

ROBERTO CACHANOSKY 

Vengo notando que, aun entre amigos liberales, hay un temor reverencial a criticar públicamente la política económica del gobierno. Fueron tan nefastos los años del kirchnerismo que tienen pánico a que vuelvan los k. Con tal que eso no ocurra solo se animan a formular comentarios en privado. Muchos quedan como paralizados por miedo al kircherismo.

Por supuesto que más de uno que no es liberal pero también detesta los años de atropello del kirchnerismo también tiene pánico a que vuelva el kirchnerismo. Se produce una especie de autocensura y censura. Nadie puede objetar lo que hace el PRO en nombre de preservar el país de la vuelta del kirchnerismo, con lo cual, irónicamente, muchos antik terminan teniendo un comportamiento k en términos de libertad de expresión. Las agresiones más despiadadas que uno puede ver en las redes sociales pueden venir de gente que rechazaba las agresiones de los ciberk por pensar diferente y ahora aplican el mismo criterio.

Tan profundo ha calado el peronismo en general y el kirchnerismo en particular que uno ve la política económica del PRO y no verifica cambios drásticos respecto a los que se venía haciendo. Digamos que por miedo a que vuelva el kirchnerismo o el peronismo en otra de sus formas terminan haciendo cosas parecidas a las que hacían el peronismo y el kirchnerismo, eso sí, reconociendo que tienen un comportamiento civilizado y permitieron recuperar ciertos valores.

¿Quién frenará el lento autogolpe de Venezuela?

MARY ANASTASIA O'GRADY 

El gobierno del presidente Barack Obama está haciendo poco para ayudar a defender la democracia en el país suramericano, lo cual le cae muy bien a los hermanos Castro en Cuba.

Once recién nacidos murieron recientemente debido a un brote de bacteria que provoca infecciones respiratorias en la unidad neonatal de un hospital en la ciudad de Maturín, en el estado Monagas, Venezuela. Según los informes de prensa, el director del Sistema de Protección Municipal del Niño, Niña y Adolescente del Hospital Central de San Cristóbal, en el estado Táchira, dijo en mayo que al menos 70 bebés enfermos murieron en 2016 debido a que el hospital carecía de los suministros para atenderlos.

La aguda escasez de alimentos y medicamentos, el colapso de la infraestructura de salud, sanidad y transporte, y la hiperinflación han llevado a especulaciones acerca de que el gobierno de Venezuela, encabezado por Nicolás Maduro, colapsará pronto. Sin embargo, el régimen respaldado por Cuba está entrando en una nueva fase de autosupervivencia. La Habana no tiene intención de perder el dominio sobre su satélite más valioso.

La tarea más urgente del gobierno venezolano es rechazar las exigencias de un referendo revocatorio este año, aunque el derecho a realizarlo está garantizado por la Constitución. Si el presidente Maduro pierde esa votación, se llevarían a cabo elecciones en los siguientes 30 días. El próximo candidato avalado por Cuba que sea presentado por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) seguro perdería.

El golpe de Estado en Turquía

RICARDO RUIZ DE LA SERNA

Erdogan ha vencido de nuevo. El intento del golpe de Estado que, hace apenas veinticuatro horas, protagonizó un sector del ejército turco ha fracasado gracias a la intervención de las masas y a la firmeza del presidente y del primer ministro Yildirim. El último bastión del laicismo característico de la Turquía que fundó Mustafa Kemal Atatürk en 1923, ha sufrido una derrota de la que podría no recuperarse.

La oleada de detenciones en las horas posteriores a la asonada y la promesa presidencial de “limpiar” el ejército solo permiten augurar una persecución durísima de los golpistas y sus apoyos. Es inevitable recordar la operación policial y judicial contra la llamada Red Ergenekon (2007), una pretendida conspiración de políticos, militares, policías, sindicalistas y profesores de ideología nacionalista.

Sin embargo, sería un error pensar que esta noche se ha impuesto la democracia y la libertad. Por desgracia, hace tiempo que el presidente ha ido alejándose de estos valores para acercarse al islamismo cada vez menos moderado, menos democrático y más autoritario.

En realidad, Erdogan ha ido alcanzando cotas de poder cada vez mayores por medios democráticos para después ir gobernando el país con mano dura. La represión de las protestas de la plaza Taksim y la lucha para controlar los mensajes opositores difundidos por redes sociales, han sido solo dos ejemplos de cómo el presidente se sirve de la democracia como método para acceder a las magistraturas -la presidencia del gobierno, la jefatura del Estado- pero no como sistema de valores. Sin este endurecimiento de la orientación islamista de la política turca, es incomprensible la firmeza de la oposición laica de derecha e izquierda.

Niza y los números sobre la mesa

CARLOS ALBERTO MONTANER

Mohamed Lahouaiej Bouhlel, el tunecino residente en Francia que atropelló y mató a 84 personas en Niza, era un delincuente menor conocido por la Policía. Eligió el 14 de julio para perpetrar la masacre. Esa fecha marca el inicio oficial de la Revolución Francesa. ¿Escogió el día para subrayar su odio a la República y su desprecio al relato de la gesta revolucionaria, porque había muchas personas en las calles, o acaso por una combinación de ambos factores, a lo que añadía su melancólica soledad tras el fracaso familiar y su deseo de ganarse el cielo coránico por asalto?

Las razones de los suicidas son siempre misteriosas. Lo precario del crimen (un camión alquilado, armas y explosivos simulados) apunta a un lobo solitario o, a lo sumo, a un pequeño grupo sin grandes relaciones. Antes de morir gritó en árabe –dicen– “Alá es grande”. Ese tipo de matanzas ha sido cruelmente ensayado en Israel, hasta ahora por medio de automóviles. Es probable que el ejemplo se propague. Sucedió con los asesinatos en las escuelas en Estados Unidos. Los fanáticos del Califato Islámico lo recomiendan ardientemente. "Maten como puedan, con cualquier cosa que tengan a su alcance, pero maten y griten Alahu Akbar antes de morir".

Objetivamente, la masacre terrorista hace más daño psicológico que físico. El asesino mató 84 personas. Copiosa cosecha de dolor y sangre, sólo que el promedio diario de muertes en Francia es de 1.627. Todos los años desaparecen del censo más o menos 594.000 personas, pero se agregan algunas más con los predecibles nacimientos. Incluso el saldo migratorio –los que llegan menos los que se van– es positivo. En el 2015 se quedaron 71.940 nuevos residentes. Francia es uno de los mejores vivideros del planeta.

¿Es compatible el Islam con la economía de mercado?

ALEJANDRA DUMITRASCU 

Organizaciones y grupos islámicos extremistas hacen pensar en un islam violento, en el que no cabe la libertad, en ninguna de sus dimensiones: la política, económica, y/o social. Incluso hay estados con poblaciones mayoritariamente musulmanas que basan su gobernanza en preceptos distorsionados del Corán y en la sharia –la ley islámica- que poco hacen diferenciar sus acciones de las de cualquier agrupación radical.

En el plano económico, esto conlleva a sociedades cerradas, vetadas o limitadas al contacto con el exterior que, a su vez, favorecen comunidades ensimismadas con una capacidad innovadora subdesarrollada y una infraestructura empresarial pobre.

Mirando en el conjunto del mapa de países de mayoría musulmana, únicamente Qatar goza de una economía de mercado desarrollada, y sólo Emiratos Árabes Unidos, Turquía, Kuwait o Bahréin se enmarcan dentro de la categoría de economías funcionales, de acuerdo con el Índice de Transformación de la fundación alemana Bertelsmann Stiftung (BTI 2016). Países como Afganistán, Yemen, Sudán, Siria o Somalia, más allá de las guerras en las que están sumidas, que justificaría su estado actual de economías rudimentarias, ni siquiera antes del conflicto disfrutaron de un estado excepcional. Más aún, ni siquiera Marruecos, Egipto o Arabia Saudí cuentan con una economía de mercado desarrollada, sino más bien de sistemas deficitarios.

Determinadas teorías afirman que la situación económica de los países de mayoría musulmana estaría justificada por la cosmovisión islámica cuyos patrones de conducta impide el desarrollo económico. Nada más lejos de la realidad

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Educación superior gratuita: el fin de un mito

AXEL KAISER 

EL AÑO 2013 escribí una columna sosteniendo que la educación era un bien económico y no un derecho. La tormenta que desató fue considerable pero todo lo que la columna afirmaba era que la educación costaba dinero -esa es la definición de un bien económico- y que nadie tiene un derecho al dinero ajeno. Sostener lo contrario significa decir que la educación no tiene costo alguno y negar la propiedad privada, pues obviamente usted tiene derecho sobre los frutos de su trabajo sólo si puede excluir de ellos al resto aunque los demande para educarse. Cuando sus promotores dicen que los derechos “sociales” son el camino para construir el socialismo están precisamente reflejando la idea de que estos son incompatibles con la propiedad privada y el mercado.

Ahora bien, ¿qué ha pasado desde 2013? Pues, los que advertimos que prometer educación gratuita para todos era demagógico, porque nada es gratis, nos hemos visto reivindicados por la dura realidad, a saber, que los recursos son escasos. A los liberales, esta verdad insoslayable nos lleva a concluir que los recursos deben destinarse a aquellos que más los necesitan -vaya inmoralidad-. Esa es una de las razones por las que rechazamos la idea de derechos “sociales” universales, pues estos no sólo abren las puertas para un gasto insostenible que termina perjudicando a todos los ciudadanos, sino que son esencialmente contrarios al gasto focalizado en los más desaventajados.

La educación superior gratuita, por lo mismo, lejos de ser un derecho “social”, es, si se quiere, un derecho “antisocial” porque en lugar de beneficiar a los más desvalidos da privilegios a un grupo ya aventajado de la población, que invierte en su capital humano a costa de impuestos que pagan todos los demás y que otros necesitan de modo más urgente. Esto no significa que no debiera haber becas para alumnos talentosos de escasos recursos, por supuesto, sino que la idea de derecho “social” universal como condición de ciudadano en realidad lo que consigue es crear una clase privilegiada que camufla sus privilegios bajo el concepto “social”.

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Noticias de la semana

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Artes y Letras

Chiquitos y la música

(Iglesia Chiquitana) 

MARIO VARGAS LLOSA

Los primeros jesuitas que llegaron a este lejano rincón del Oriente boliviano vieron que las viviendas de los indígenas tenían puertas tan pequeñas que bautizaron a toda la comarca con el nombre de Chiquitos. El padre José de Arce y el hermano Antonio de Rivas pisaron por primera vez estas selvas a fines de 1691. En vez de armas, traían instrumentos de música; sus experiencias en Perú y Paraguay les habían enseñado que el lenguaje de las flautas, los violines o las cítaras facilitaban la comunicación con los naturales del nuevo mundo. Pero aquellos primeros misioneros nunca pudieron imaginar la manera como los pueblos chiquitanos se apropiarían de aquellos instrumentos y de la música que acarreaban desde Europa, incorporándolos y adaptándolos a su propia cultura. Al extremo de que cuatro siglos después se puede decir que la Chiquitania (o Chiquitanía: se acentúa de las dos maneras) es una de las regiones más melómanas del mundo, donde la música barroca sigue tan viva y actual como en el siglo XVIII, matizada y coloreada de sabor local por unas comunidades cuya idiosincrasia concilia, de manera admirable, lo tradicional y lo moderno, lo artístico y lo práctico, el español y la lengua aborigen

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