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¿Debes sentirte culpable por decidir no ayudar a otros? HÉCTOR GIRÓN  Muchos de los que me leen han experimentado el altruismo, esa sensación de culpa por no poder ayudar a otros.
Lo que la izquierda oculta sobre los países nórdicos VANESA VALLEJO  Incontables veces quienes defendemos el “capitalismo salvaje” nos encontramos con socialdemócratas e izquierdistas que aseguran tener la prueba de que la clave para el desarrollo económico y la prosperidad es un gran Estado de bienestar.
Por qué ha fracasado la economía cubana CARLOS ALBERTO MONTANER Circula por Internet una divertida parodia de Despacito

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Capitalismo: ¿ley de la selva?

LIBERTAD.ORG

Es frecuente escuchar que bajo el capitalismo impera la ley de la selva, que las desregulaciones y el libre mercado conducen al caos, a los abusos y a la explotación del débil. Que por todo ello es imprescindible que haya leyes, normas y más normas que pongan orden y armonía en la actividad humana. Quienes así hablan normalmente lo hacen de manera irreflexiva, tan solo repiten tópicos y frases hechas que quedan bien, que van a favor de la corriente. Quienes defienden la necesidad de normas que regulen las relaciones humanas no entienden que las personas somos capaces de llegar a acuerdos voluntarios; que cada transacción, cada intercambio humano obedece a condiciones libremente pactadas por los afectados, por las partes.

En realidad, en un entorno de libre cambio no hay ausencia de leyes, sino que existen miles de leyes, tantas como intercambios, y la ley es reemplazada por miles, por millones de contratos. Porque cada contrato privado es una ley en sí misma para quienes lo suscriben; pero, a diferencia de las leyes estatales, es una ley libremente pactada, no impuesta por un tercero ajeno al contrato. Y es que nadie se ve obligado por un contrato al que no ha dado su consentimiento, por un contrato que no ha firmado. Las leyes, por el contrario, imponen restricciones y obligaciones no consentidas por aquel a quien son exigibles.

Se confunde la ausencia de leyes con la ausencia de normas. En entornos de libre cambio hay normas, claro que sí, las normas que las partes se dan a sí mismas en forma de contrato, donde pactan las obligaciones y los derechos respectivos. A veces esos contratos son complejísimos, con multitud de cláusulas que regulan hasta el más mínimo detalle. Pero lo que no hay es una ley impuesta por el gobierno, por alguien ajeno a las partes. Frente a las leyes-contrato voluntariamente pactadas tenemos las leyes impuestas al margen o incluso en contra de la voluntad de las partes. No en vano, por ejemplo en España, se promulgan por las distintas administraciones públicas más de 900,000 páginas al año de regulaciones y hay en vigor 100,000 leyes.

Cuando el crimen organizado suplanta la democracia

CARLOS SÁNCHEZ BERZAÍN 

El mundo observa en estos días el drama de Venezuela, cuyo pueblo es sometido a situaciones extremas por un régimen que decidió permanecer indefinidamente en el poder. Solo el uso indebido de la fuerza permite a la dictadura de Nicolás Maduro la ejecución de un plan criminal que reemplaza la política y la democracia, aplicando metodología fundada en la perpetración de todos los delitos que sean necesarios para lograr su propósito. La situación de Venezuela muestra en vivo lo que pasa cuando el crimen organizado suplanta la democracia y el crimen no puede ganar.

La civilización universal reconoce el principio de que los seres humanos somos libres e iguales y por eso la soberanía reside en el pueblo, esto es que “el poder político supremo que corresponde a un estado independiente” es de la gente que lo conforma, de los ciudadanos de ese estado que tienen el derecho para determinar su forma de organización, la elección de sus gobernantes, sus leyes y todo el sistema institucional que establece su forma de vida en la sociedad políticamente organizada. Por eso la democracia es “la forma de gobierno en que la que el poder político es ejercido por lo ciudadanos”.

De la libertad como derecho fundamental, como derecho humano, proviene el “derecho a la democracia”. “Los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla. La democracia es esencial para el desarrollo social, político y económico de los pueblos de las Américas”, proclama el artículo 1 de la Carta Democrática Interamericana, que en su articulo 3 reconoce los elementos esenciales de la democracia indicando entre otros el respeto a los derechos humanos y “el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho”

Las Naciones Unidas (ONU) indican que el estado de derecho es “un principio de gobernanza en el que todas las personas, instituciones y entidades, públicas y privadas, incluido el propio Estado, están sometidas a leyes que se promulgan públicamente, se hacen cumplir por igual y se aplican con independencia, además de ser compatibles con las normas y los principios internacionales de derechos humanos. Asimismo, exige que se adopten medidas para garantizar el respeto de los principios de primacía de la ley, igualdad ante la ley, separación de poderes, participación en la adopción de decisiones, legalidad, no arbitrariedad, y transparencia procesal y legal”.

Pensando la economía argentina post-elecciones

ROBERTO CACHANOSKY 

Podríamos decir que el Gobierno empata el partido en el último minuto, aunque en realidad queda mucho por ver cuán sostenible es en el tiempo la reactivación que se observa. No obstante, creo que el principal error económico que cometió fue no contar la herencia recibida del kirchnerismo para poder adoptar medidas que encauzaran la economía y la gente comprendiera el problema que había que afrontar.

Un tiempo atrás comenté en varios programas de televisión y en algunos artículos que escribí que es cierto que hoy la gente consume menos que en la era K, pero lo que no explicó el Gobierno es que ese auge de consumo artificial del kirchnerismo era insostenible en el tiempo.

El consumo de los activos y el día después

Para explicar por qué no era sostenible en el tiempo el consumo artificial del kirchnerismo se me ocurrió el siguiente ejemplo. Supongamos que vendo mi casa, el auto, uso mis ahorros, dejo de trabajar y me voy un año a Europa. Me alojo en los mejores hoteles, alquilo los mejores autos y como en los mejores restaurantes. Vivo cómodamente hasta que se me acaba el dinero. Cuando vuelvo a la Argentina estoy sin trabajo, sin casa, sin auto y sin ahorros. Si alguien me preguntara: ¿cuándo estaba mejor, cuando estaba en Europa o ahora? La respuesta obvia sería: cuando estaba en Europa. Sin embargo, el ritmo de consumo que tenía en Europa era insostenible en el tiempo. La realidad es la que empiezo a vivir cuando vuelvo de Europa. Lo de Europa era una ficción.

En términos estrictamente económicos lo que hizo el kirchnerismo, además de aprovechar los buenos precios internacionales de la soja, fue consumirse el stock de capital que había (la casa, el auto, los ahorros). El kirchnerismo no ajustó las tarifas de los servicios públicos y dejó que se cayera a pedazos el sistema energético. La idea era darle electricidad "barata" a la gente. Lo mismo hizo con el agua potable, con el transporte de colectivos, de trenes y con las rutas. Para darle carne barata a la gente prohibió las exportaciones de carne vacuna y nos consumimos 12 millones de cabezas de hacienda vacuna. Lo mismo hizo con los lácteos. Además el kirchnerismo nos confiscó los ahorros que teníamos en las AFJP y los usó para financiar consumo. Lo que la gente se ahorraba en luz, gas y transporte "barato" podía destinarlo a pagar la cuota del celular, el televisor o algún otro producto de consumo durable. Ni hablar de lo que hicieron con el BCRA y las reservas. Los ejemplos al respecto podrían seguir, pero lo relevante es entender que los servicios públicos baratos iban a durar hasta que nos quedásemos sin luz, sin rutas, sin agua potable, etc.

¿Cuál es el próximo paso para Venezuela?

JUAN CARLOS HIDALGO 

El voto fraudulento e ilegítimo del domingo para instalar una asamblea constituyente en Venezuela es el paso definitivo hacia la consolidación de una dictadura de jure en ese país.

La asamblea constituyente disfrutará de poderes supra-constitucionales, lo que significa que sus prerrogativas irán por encima de escribir una nueva constitución e incluirán, entre otros, disolver y deshacerse de todas las instituciones existentes-incluyendo aquellas controladas por la oposición u ostentadas por miembros críticos del régimen, como la Asamblea Nacional y la Fiscalía General —y cancelando las elecciones programadas que el gobierno ciertamente perdería. Horas después del voto, Nicolás Maduro anunció públicamente que la asamblea constituyente privaría a los miembros de la oposición de su inmunidad y despediría a María Luisa Ortega, la Fiscal General del Estado.

Algunos de los mitos de la crisis necesitan ser tratados:

Venezuela se halla al borde de una guerra civil: Para que haya una guerra, ambos lados necesitan estar armados. En el caso de Venezuela, solo un lado —el gobierno— tiene las armas: el régimen de Maduro goza del respaldo total de las fuerzas armadas, de la Guardia Nacional —que es responsable de reprimir brutalmente las protestas— y los colectivos, que son pandilleros armados que aterrorizan a la población en motocicletas con la asistencia de la policía y la Guardia Nacional. De las más de 120 personas asesinadas desde que empezaron las protestas hace cuatro meses, casi todas han sido manifestantes u otros ciudadanos asesinados por las fuerzas de seguridad.

Las fuerzas armadas podrían retirar su respaldo a Maduro en cualquier momento: Esto no es más que una ilusión. Por más de una década, las fuerzas armadas han sido cuidadosamente purgadas de miembros que no respaldan el proyecto autoritario de Hugo Chávez y su sucesor Nicolás Maduro. El gobierno de Maduro es un régimen militar, aunque su cabeza sea técnicamente civil: 13 miembros del gabinete (de 32) son oficiales militares, así como también lo son 11 de 20 gobernadores chavistas. Las fuerzas armadas están aprovechándose del status quo; están profundamente involucrados en el contrabando y el narcotráfico.

Educación para salir de la pobreza

EDGARDO ZABLOTSKY

En julio pasado he publicado en este mismo espacio una nota titulada "La educación provee la hoja de ruta para enfrentar la pobreza", donde se preguntaba qué mejor forma hay de tratar a los más necesitados que la de respetar su dignidad, ayudándolos a reinsertarse en la sociedad productiva. Pues, como señaló Benedicto XVI en su encíclica Caritas in Veritate: "El estar sin trabajo durante mucho tiempo, o la dependencia prolongada de la asistencia pública o privada, mina la libertad y la creatividad de la persona y sus relaciones familiares y sociales con graves daños en el plano psicológico y espiritual".

La educación, fundamentalmente técnica y la capacitación laboral, constituyen la hoja de ruta para enfrentar la pobreza, pero millones de beneficiarios de planes sociales no cuentan hoy con mayor capital humano que al comienzo de la década perdida. Imaginemos tan sólo si diez años atrás se hubiese tomado conciencia de ello e incentivado su capacitación, ¿cuántos menos argentinos vivirían hoy en condiciones de pobreza?

Por ello esta nota relatará, en primera persona, la historia del padre Pedro Opeka, un argentino propuesto varias veces al Premio Nobel de la Paz por su incansable trabajo con los pobres en Madagascar, uno de los países más subsumidos en la pobreza. Con base en su larga experiencia, sostiene: "No debemos asistir porque, cuando lo hacemos, disminuyendo a la gente, los convertimos en dependientes, casi en esclavos de nosotros. Y Dios no vino al mundo para hacernos esclavos sino para liberarnos, ponernos de pie. Tenemos que trabajar. Hay que combatir ese asistencialismo hasta en la propia familia porque, si no, no dejamos crecer a los hijos. De lo contrario, los hijos se acostumbrarán a recibir todo de los padres, y estos envejecen. Lo mismo sucede con los pobres. El problema en muchos países, incluyendo Argentina, es que los dirigentes políticos se encargan de hacerles creer que el Estado les va a resolver todos los problemas".

A su llegada a Madagascar, el padre Opeka vio a chicos descalzos viviendo en un basurero y decidió ayudarlos a tener una vida digna. Con la colaboración de jóvenes del lugar, levantó casillas precarias que fueron reemplazadas por casas de ladrillos de dos pisos, y les enseñó a vivir con lo que ellos producían. Los grupos de casas fueron así creando una ciudad levantada donde estaba el basurero, Akamasoa.

Por qué es tan importante la planificación económica descentralizada

SASCHA KLOCKE

La Bóveda Global de Semillas de Svalbard es un proyecto fascinante. Construida por el gobierno noruego en la isla de Spitsbergen con un coste de aproximadamente nueve millones de dólares y abierta en 2008, su misión es conservar las semillas de las cosechas de alimentos del mundo en caso de que otros bancos de semillas pierdan ejemplares debido a una mala gestión o a crisis regionales o globales a gran escala. Con una entrada futurista minimalista y un interior muy poco ostentoso, tiene todas las características de un lugar propio una novela distópica.[1]

Para cumplir esta misión, la bóveda se diseñó como “a prueba de fallos”: capaz de conservar las semillas, aunque se interrumpiera el mantenimiento humano. Por ello se ha construido en una región estable tectónicamente, muy por encima del nivel del mar y profundamente dentro de una montaña revestida por el permafrost, de manera que las semillas permanecerían secas y congeladas, aunque los casquetes polares se derritieran y el sistema de refrigeración dejara de funcionar. A finales de junio, sin embargo, se han planteado dudas acerca de lo a prueba de fallos que es realmente la bóveda, cuando la nieve derretida y las fuertes lluvias hicieron que se inundara el túnel de acceso, congelándose en la bajada.[2] Aunque el agua no amenazó a las propias semillas, futuros supervivientes del apocalipsis, después de ir a Spitsbergen, podrían encontrar el acceso a la bóveda bloqueado por un túnel lleno de hielo.

¿Qué fue mal? Dado que se construyó incluso para soportar el deshielo de los casquetes polares, podemos destacar que la inundación reciente sea un portento de un cambio climático que desafiara incluso las expectativas más descabelladas de los planificadores expertos. De hecho, la posibilidad de que entre el agua en los túneles de acceso a las minas de carbón de Spitsbergen parece estar previsto por las compañías mineras, que construyen la mayoría de los túneles que llevan a las minas como una rampa hacia arriba, haciendo que el agua fluya fuera de los túneles en lugar de dentro de las minas. Sin embargo, el túnel de acceso a la Bóveda Global de Semillas, por alguna razón, se construyó en pendiente. Como dijo un minero: “Para mí es evidente que hay que construir un túnel con entrada en rampa, de forma que haya desagüe. Me sorprende de verdad que hicieran una construcción tan estúpida”.

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Noticias de la semana

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Artes y Letras

El palo de escoba

MARIO VARGAS LLOSA

Para olvidarme del Brexit fui a conocer el nuevo edificio de la Tate Modern en Londres y, como esperaba, me encontré con la apoteosis de la civilización del espectáculo. Tenía mucho éxito, pues, pese a ser un día ordinario, estaba repleto de gente; muchos turistas, pero, me parece, la mayoría de los visitantes eran ingleses y, sobre todo, jóvenes.

En el tercer piso, en una de las grandes y luminosas salas de exposición había un palo cilíndrico, probablemente de escoba, al que el artista había despojado de los alambres o las pajas que debieron de volverlo funcional en el pasado —un objeto del quehacer doméstico— y lo había pintado minuciosamente de colores verdes, azules, amarillos, rojos y negros, series que en ese orden —más o menos— lo cubrían de principio a fin. Una cuerda formaba a su alrededor un rectángulo que impedía a los espectadores acercarse demasiado a él y tocarlo. Estaba contemplándolo cuando me vi rodeado de un grupo escolar, niños y niñas uniformados de azul, sin duda pituquitos de buenas familias y colegio privado a los que una joven profesora había conducido hasta allá para familiarizarlos con el arte moderno.

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