Buscar en nuestras publicaciones:


image image
Arabia Saudita e Irán disputan la guerra fría del Islam en Irak GOERGE CHAYA  Más allá de siglos de conflictos entre estas dos corrientes,
España o el verdadero dilema CARLOS ALBERTO MONTANER  Numerosos españoles se equivocan. Las elecciones del 26 de junio no son entre la izquierda, la derecha y el centro.

Publicaciones

La infiltración de Irán en América Latina

MARY ANASTASIA O'GRADY 

El fiscal argentino Alberto Nisman murió de un disparo en la cabeza en enero de 2015, un día antes de comparecer ante el Congreso de su país para testificar sobre un presunto encubrimiento del atentado terrorista iraní contra un centro comunitario judío de Buenos Aires en 1994. Aún no hay un fallo sobre si Nisman fue asesinado, pero un nuevo informe (que será publicado el martes) avanza a pasos agigantados para demostrar un motivo.

Joseph Humire, director ejecutivo del centro para una Sociedad Libre y Segura con sede en Washington D.C., acude a miles de documentos e interceptaciones legales dadas a conocer públicamente para mostrar cómo la muerte del fiscal eliminó un obstáculo clave para Irán y “despejó el camino para que avanzara a una nueva fase en sus operaciones de información e inteligencia en América Latina”. Si la teocracia, que es el principal patrocinador del terrorismo en el mundo, no asesinó a Nisman, fue el principal beneficiario de su muerte.

Nisman era el fiscal especial que investigaba el ataque terrorista contra el centro comunitario judío AMIA. En 2006 acusó a ocho ex funcionarios iraníes (incluyendo al ex presidente Ali Rafsanjani) y a un ciudadano libanés. Al año siguiente, por petición de Nisman, la Interpol emitió una circular roja para la captura de seis de los acusados. Pero Irán se quedó de brazos cruzados.

Usando interceptaciones legales, Nisman armó posteriormente un caso sobre el acuerdo de encubrimiento al que había llegado el gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner para eliminar las huellas de Teherán del ataque contra AMIA a cambio del petróleo iraní y la reapertura del mercado de Irán a los granos y la carne de res argentina.

Brexit: una oportunidad para Europa

JUAN RAMÓN RALLO 

La reciente victoria de David Cameron en las elecciones británicas fue precedida de su reiterada promesa de celebrar un referéndum sobre la continuidad de Gran Bretaña dentro de la Unión Europea. Han sido muchos, especialmente desde el Continente, los que han tildado de irresponsable las maniobras del líder torie: a su entender, Cameron apostó por salir reelegido abrazando el populismo euroescéptico y desestabilizando las instituciones comunitarias.

Sin embargo, la amenaza de un Brexit (de una salida de Gran Bretaña de la UE) debería ser observada como una ilusionante oportunidad para frenar y revertir el inquietante proceso de centralización y de burocratización que viene caracterizando al megaEstado europeo desde su misma creación. En Reino Unido, por fortuna, parece que así lo han entendido: a pesar de que la mitad de su comercio exterior lo mantienen con países de la UE, casi un tercio de las empresas británicas reputan beneficioso sustituir su pertenencia a la UE por un acuerdo de libre comercio con sus actuales socios comunitarios, y alrededor del 60% no se oponen a seguir dentro de la UE siempre y cuando su país recupere muchas de las competencias que lenta e imprudentemente le ha ido transfiriendo a la burocracia bruselense.

Dicho de otro modo, la postura mayoritaria en Reino Unido parece ser la que dicta el sentido común liberal: la Unión Europea acarrea muy importantes beneficios que hay que tratar de conservar (la libertad comercial) pero también muy sustanciales costes que deben ser erradicados (las absurdas regulaciones comunitarias o las transferencias a Bruselas de los impuestos de los contribuyentes británicos). En esta misma línea se ha expresado el centro de pensamiento Open Europe, para quien la Unión Europea acarrea actualmente tantos costes regulatorios y fiscales que una eventual salida de Reino Unido podría incluso llegar a serle beneficiosa siempre que conservara la libertad de movimientos de personas, capitales y mercancías con el resto del Continente.

El Rule of Law, un legado británico protector de los derechos individuales

ANDREA VON ROTH 

Es uno de los logros más importantes del sistema político anglosajón para conseguir la seguridad jurídica y proteger la libertad del hombre frente a interferencias de terceros, y muy especialmente del gobierno.

Se podría traducir como el imperio o la soberanía de la Ley frente a las arbitrariedades o caprichos del gobernante y fue, en sus inicios, una conquista de la tradición jurídica y política británica en su esforzada lucha contra las prerrogativas del Parlamento y de la Corona. La filosofía inspiradora de la Rule of Law se propagó por la Commonwealth y se trasvasó luego al continente europeo mediante el concepto del "Estado de Derecho" (Rechtsstaat o état de droit).

Podríamos diseccionar la Rule of Law, en cuatro conceptos o principios básicos interrelacionados que permiten hablar de la grandeza del imperio de la ley, sin los cuales no podría hablarse de la existencia de la misma en un ordenamiento jurídico:

Principio de generalidad: La ley no debe saber de antemano a quién va a afectar. Si se supiera, no sería garantía de objetividad. La ley debe, ante todo, ser neutral.

Principio de igualdad: Todos somos iguales ante la ley y, por tanto, esperamos un tratamiento de las normas igual para todos sin que se tome en consideración nuestras posesiones, alcurnia, poder, facultades o cualquier otra circunstancia personal.

Principio de certeza: Debe haber una uniformidad de las leyes a lo largo del tiempo (esto es así, sobre todo, con las leyes no escritas del Common law) para que sean conocidas e interiorizadas. La interpretación de los jueces reforzaría su certeza y sus destinatarios preverían con bastante exactitud las consecuencias futuras de su aplicación. El "Estado de Derecho" continental se separa radicalmente en este punto de la Rule of Law anglosajona en que la certeza es atributo exclusivo de ley escrita y publicada. En los estados europeos continentales la certeza de la ley es sinónima de norma publicada en un diario o boletín oficial.

El peronismo no es ningún ejemplo a seguir

IVÁN CARRINO 

A pesar de ser una corriente popular en Argentina y en el mundo, los resultados económicos del peronismo dejan mucho que desear.

Poco tiempo atrás leía que la agrupación populista, Podemos, de España, tenía pensado importar el peronismo a ese país. En palabras de su líder, Pablo Iglesias, “Podemos tiene rasgos peronistas” y mucho de lo que proponen en materia de políticas públicas está en línea con el célebre movimiento argentino. Sin embargo, si Podemos lograra efectivamente su cometido, ésta no sería una buena noticia.

El peronismo es el movimiento político que surgió con Juan Domingo Perón durante la década del ‘40 y que marcó un antes y después en la sociedad argentina. En economía, el de Perón posee el dudoso mérito de haber sido el primer gobierno en llevar la inflación por encima del 50% anual en 1951. Como rasgo característico, además, el peronismo fue siempre crítico del capitalismo, amante del gasto público exacerbado, adicto a los controles de precios y cultor de la tristemente célebre frase “vivir con lo nuestro”, que refiere explícitamente a cerrar las fronteras del comercio internacional.

Ahora a pesar de tener 70 años de historia, el peronismo hasta hace pocos meses gozó de muy buena salud en Argentina. Como explica Emilio Ocampo, desde el regreso de la democracia, en 1983, 76% del tiempo el país estuvo gobernado por un presidente peronista. Entre 1989 y 1999, fue Menem quien alzó las banderas peronistas. Desde 2002 a 2015, la tarea correspondió a Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner.

La carta democrática debería aplicarse a Bolivia

JAIME APARICIO 

Bajo la presunción de que el poder cambia a las personas y puede desatar codicia y arbitrariedades, los pensadores de la democracia, a través de la historia, desarrollaron reglas para limitar el poder de los gobernantes. En un pacto social democrático, los ciudadanos ceden cierto poder a favor de un gobierno, por un tiempo limitado, para que éste les garantice seguridad y libertad y busque el bienestar general. El instrumento para que ese pacto se cumpla es el equilibrio entre poderes públicos que se controlan y limitan unos a otros.

En el caso de nuestra región, y de Bolivia en particular, las normas que definen y controlan el sistema democrático no sólo están en nuestras constituciones, sino también en tratados, resoluciones, declaraciones y otros acuerdos regionales. Los tratados internacionales firmados por Bolivia son obligaciones que se imponen por encima de nuestra propia Constitución. Por tanto, exigir que las reglas de la democracia se apliquen en un país es obligación de los países y de los ciudadanos. La democracia no es una concesión de ningún gobierno, es una obligación legal y es un derecho humano fundamental, y está sujeta a normas que definen los elementos esenciales de un Estado de derecho.

Esas reglas, además de elecciones libres y transparentes, incluyen la independencia de los poderes Judicial y Legislativo, libertad de expresión, acceso a la información pública, seguridad jurídica, derechos humanos y alternancia en el poder.

En el caso de Bolivia, a partir de la reelección inconstitucional del presidente Morales, no existen poderes independientes del Ejecutivo. Como consecuencia, el Gobierno viola impunemente los derechos de los ciudadanos y aniquila las instituciones democráticas, convirtiéndolas en instrumentos para su perpetuación en el poder

.

El Reino Unido y el futuro de Europa

IAN VÁSQUEZ 

El jueves que viene, el Reino Unido decidirá si quedarse o no en la Unión Europea. Las encuestas muestran una tendencia creciente a favor del Brexit (la salida de la UE). Qué tan buena idea es esta, es un juicio de valor. Lo que no está en duda es que el plebiscito será de enorme consecuencia para el futuro de Europa y, por eso, del mundo.

El descontento con la UE no es solo producto de años de bajo crecimiento económico, sino que se ha generado por varias razones. Llama la atención que quienes abogan por quedarse dentro de la unión reconocen abiertamente sus disfunciones pero enfatizan que desasociarse sería peor que permanecer siendo miembro. No es tan claro.

La UE empezó como un mercado común y zona de libre comercio. Se ha transformado en el tiempo en un gobierno supranacional y burocratizado que centraliza cada vez más poderes y recursos financieros, y emite cada vez más regulaciones que sus 28 diversos miembros tienen que cumplir. Muchas regulaciones son simplemente ridículas. Se ha llegado a prohibir el uso de platitos y otros contenedores tradicionales para servir aceite de oliva en restaurantes, por ejemplo, o regular la curvatura de ciertos plátanos. Muchísimas reglas imponen costos desmedidos. La política agrícola de la UE, por ejemplo, es altamente proteccionista e ineficiente. Consume el 30% del presupuesto de la UE para favorecer al 3% de la población europea, que son agricultores. El consumidor europeo termina pagando doble: por los subsidios y por los precios elevados de comida.

Quienes promueven el Brexit arguyen que la gobernabilidad de la UE se ha vuelto elitista, no democrática y poco representativa de los deseos de los europeos, por lo que el Reino Unido debería recuperar completamente su tradición de autogobierno. Se basan en los hechos. Los acuerdos de los países miembros a respetar ciertos límites a sus deudas públicas y déficits fiscales se han violado una y otra vez. La estipulación legal de que cada país se responsabilizaría por sus propias deudas y la prohibición legal del Banco Central Europeo de no comprar bonos soberanos de los países miembros también han sido abiertamente vulneradas. Ante esas violaciones al Estado de derecho, no ha habido, ni parece ser posible, una rendición de cuentas.

Búscanos en el Facebook

Noticias de la semana

eldia

Artes y Letras

Chiquitos y la música

(Iglesia Chiquitana) 

MARIO VARGAS LLOSA

Los primeros jesuitas que llegaron a este lejano rincón del Oriente boliviano vieron que las viviendas de los indígenas tenían puertas tan pequeñas que bautizaron a toda la comarca con el nombre de Chiquitos. El padre José de Arce y el hermano Antonio de Rivas pisaron por primera vez estas selvas a fines de 1691. En vez de armas, traían instrumentos de música; sus experiencias en Perú y Paraguay les habían enseñado que el lenguaje de las flautas, los violines o las cítaras facilitaban la comunicación con los naturales del nuevo mundo. Pero aquellos primeros misioneros nunca pudieron imaginar la manera como los pueblos chiquitanos se apropiarían de aquellos instrumentos y de la música que acarreaban desde Europa, incorporándolos y adaptándolos a su propia cultura. Al extremo de que cuatro siglos después se puede decir que la Chiquitania (o Chiquitanía: se acentúa de las dos maneras) es una de las regiones más melómanas del mundo, donde la música barroca sigue tan viva y actual como en el siglo XVIII, matizada y coloreada de sabor local por unas comunidades cuya idiosincrasia concilia, de manera admirable, lo tradicional y lo moderno, lo artístico y lo práctico, el español y la lengua aborigen

. Leer más