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¿En dónde se equivocan los monetaristas? HENRY HAZLITT En los últimos veinte años se ha desarrollado en los EE.UU., principalmente bajo el liderazgo de Milton Friedman, una escuela que se denomina a si misma “los monetaristas”. Sus líderes resumen su doctrina con la frase “El dinero importa” e incluso a veces con la frase “El dinero importa mucho”.
Una obsesión peligrosa THOMAS SOWELL  Los medios de comunicación y el mundo académico viven obsesionados con los "diferencias" y las "desigualdades" en los sueldos. Como decía un tertuliano, "no tiene sentido" que un ejecutivo gane 50 millones de dólares al año.
La relación entre la propiedad privada y la pobreza GABRIEL ZANOTTI Es un gusto estar aquí en este seminario organizado por el Instituto Ecuatoriano de Economía Política y compartir esta mesa con tan ilustres oradores. Vamos a desarrollar este tema tan delicado que tiene que ver con la relación entre la propiedad privada y la pobreza.

Publicaciones

La madre de todos los problemas

ORLANDO J. FERRERES 

Todos creemos, según el ángulo que adoptemos para ver las cosas, que nuestros males son el desempleo, la recesión, la inflación, la posible hiperinflación, el default de la deuda pública, los fondos buitre, la falta de dólares, el cepo cambiario, el Rodrigazo siempre cercano, la pobreza, la indigencia, la inseguridad física, la incertidumbre económica, el cierre de empresas, la fuga de capitales, la falta de crédito, las altas tasas de interés, la falta de inversión, la caída del salario real, el mediocre nivel de la escuela y de la educación argentina y una gran cantidad de otros problemas que se agregan a esta larga lista.

Todos estos males, en los que se pone el acento según las distintas orientaciones políticas, no son el origen de nuestros problemas sino la manifestación de un mal mayor, que es el causante último de nuestras desgracias y este mal mayor, bastante desconocido como malo para la población y negado como malo por los políticos, es el déficit fiscal.

El déficit fiscal es la causa de casi todos estos problemas en forma indirecta, pero ningún político va a hacer una campaña para conseguir votos basada en la lucha contra el déficit fiscal. No tiene atractivo popular aun cuando es nuestro principal problema y causa de muchos otros. Entendemos como causa "aquello que lo causado lo es en máximo grado". Como lo explica Aristóteles, si me quemo con el agua caliente de una olla de hierro, no es el agua caliente la que me quema en última instancia, ni la olla de hierro caliente tampoco, sino el fuego que está debajo, que es la verdadera causa de que se hayan calentado la olla y el agua.

El credo predilecto de los políticos

ALBERTO MEDINA 

La política como actividad profesional ha instalado una serie de creencias hasta convertirlas en verdades irrefutables. La mayoría de ellas apuntan a que la sociedad incorpore la idea de que los políticos son imprescindibles protagonistas, necesarios participes y vitales intérpretes en su función de intermediarios entre las dificultades y las soluciones.

El paradigma central de ese dogma preferido por los políticos, es aquel que sostiene que son los gobiernos los que deben “solucionar los problemas de la gente”. Esta perspectiva, además de perversa y falaz, apuesta a la pereza ciudadana promoviendo la comodidad de ciudadanos que creen, genuinamente, que todos sus padecimientos son responsabilidad de terceros, de otros, de personajes que se empeñan en hacerlos desdichados.

En el marco de esa engañosa teoría, la política como sacerdocio y vocación, asume el heroico rol de ofrecer “alivios y remedios” para que la comunidad los apoye electoralmente y de ese modo deleguen esa agotadora gestión dejando todo en manos de políticos supuestamente eficientes que toman la posta para resolver cada inconveniente que los ciudadanos identifican.

La felicidad es un concepto subjetivo, individual, absolutamente personal, por el que cada ciudadano fija sus prioridades, gustos, preferencias y una escala de valores bajo la cual intenta alcanzar ese estándar sublime.

No existen garantías para ello. Esa búsqueda es permanente y siempre imperfecta. Lo que cada individuo intenta es lograrlo, pero no lo consigue con la frecuencia deseada, siendo invitado entonces a ajustar reiteradamente sus estrategias y tácticas para obtener la meta soñada. Por momentos lo consigue, pero sabe que ese bienestar es efímero y que pronto algo volverá a romper el equilibrio, obligándolo a un nuevo intento.

"El ser humano sobre el capital"

GABRIELA CALDERÓN 

Una falacia común en debates es aquella del hombre de paja, mediante la cual no refutas los verdaderos argumentos del oponente sino que te inventas argumentos fáciles de rebatir —el “hombre de paja”, los derribas y se los atribuyes al oponente. Veamos como funciona en el caso del mentado eslogan.

Resulta extraño que al liberalismo clásico, aquella corriente que históricamente ha defendido no solo la libertad política y civil de los individuos sino también su libertad en el ámbito económico, se le endilgue la postura de ignorar al ser humano. ¿Por qué? Los más destacados economistas del liberalismo clásico siempre utilizaron como punto de partida para su análisis la misma unidad: el individuo. Fueron otras corrientes colectivistas —socialismo, fascismo, corporativismo, etc.— las que desviaron el enfoque desde el individuo hacia lo que Jorge Luis Borges consideraba como “meras comodidades intelectuales”1: las clases sociales, las nacionalidades, las naciones-estado, etc.

Por ejemplo, Adam Smith en su obra más conocida, La riqueza de las naciones, indica que “cada individuo” por su conocimiento de “la situación local” es mucho mejor juez que “cualquier estadista o legislador” para determinar a qué especie de industria destinar su capital.2 Este concepto lo desarrollaría con mayor precisión siglos después el Premio Nobel de Economía Friedrich A. Hayek en su ensayo clásico “El uso del conocimiento en la sociedad”.3

La situación económica venezolana

EMILIO J. CÁRDENAS

A quienes seguimos de cerca la evolución de la situación de Venezuela no nos sorprende demasiado que la prestigiosa Fundación Gétulio Vargas, que a través de su Instituto Brasileño de Economía mide anualmente el "clima económico" de los distintos países de la región, acabe de informar que el menos atractivo de todos esos "climas" es hoy el de Venezuela. Precisamente aquel que nosotros pareciéramos empeñados en replicar.

Lo que, en cambio, sí es sorprendente, es la visión de Venezuela que tiene públicamente la principal "calificadora de riesgo" china. Particularmente después que China y Venezuela, envueltos en la retórica, acaban de suscribir una panoplia de 38 nuevos acuerdos de cooperación socioeconómica, que ya forman parte de los 400 acuerdos bilaterales suscriptos entre los dos países desde 1999 hasta la fecha.

Me refiero a la calificadora china Dagong Global Credit Rating, que fuera fundada en 2009, conjuntamente por el Banco del Pueblo y por la Comisión de Comercio y Economía del Estado de China.

Para Dagong, Venezuela enfrenta graves desequilibrios macroeconómicos que son capaces de sumirla, en el corto plazo, en una recesión. Si esto ocurriera, la calificadora china cree que el malestar social que ya existe en Venezuela podría exacerbarse.

La estrategia del Bitcoin en Ecuador

MARY ANASTASIA O´GRADY

Hay pocas injusticias económicas más malvadas que robar a los pobres. Sin embargo, esto es lo que un gobierno hace cuando devalúa su moneda. El papa Francisco ha insistido en la obligación cristiana de compartir con nuestros hermanos menos favorecidos. La devaluación en realidad les quita lo que se han ganado. Y aunque el impuesto de la inflación que sigue a la devaluación afecta a todo el mundo, golpea más duramente a la población de bajos ingresos.

Ecuador ha incurrido en esta insidiosa práctica en repetidas ocasiones a lo largo de la mayor parte del siglo 20. Esta pequeña nación dio un paso de gigante en 2000 cuando adoptó el dólar estadounidense como su divisa para poner fin al robo por devaluación. Pero el mes pasado, el presidente Rafael Correa impulsó en el Congreso una ley para permitir la creación de lo que Ecuador llama una nueva moneda "electrónica". Así que ahora el banco central tiene de nuevo un vehículo que le permite generar dinero de la nada para financiar una agenda política.

Los ecuatorianos no tienen la libertad de hablar contra esta amenaza a sus ingresos y sus ahorros. Correa es bien conocido por usar el sistema judicial y el ejército para amenazar y silenciar a sus críticos. A principios de este mes consiguió la aprobación de una nueva ley que convierte en delito —castigable con hasta siete años de prisión— el "publicar, difundir o divulgar" noticias que creen "pánico financiero" o "pánico económico". Esa ley indica que el impetuoso economista formado en la Universidad de Illinois es muy consciente de los problemas que su dinero falso probablemente causará.

Colombia y la farsa de la reconciliación

CARLOS ALBERTO MONTANER

El presidente Juan Manuel Santos ha llevado a algunas víctimas a La Habana para que se reconcilien con sus verdugos. La idea detrás de la ceremonia se origina en las terapias sicológicas. Es una extensión de los procesos de sanación de las parejas en las que se produce un agravio severo. Quien cometió la falta asume la culpa, se arrepiente, y la víctima perdona. A partir de ese punto retoman la relación y, poco a poco, se restauran los vínculos emocionales. Sin ese proceso es difícil la recuperación de la confianza en el otro.

El problema de ese modelo de terapia es que sólo funciona entre individuos, no colectivamente. Es probable que las víctimas realmente perdonen, porque se liberan de la angustia que producen el odio y el deseo de venganza. No obstante, es muy raro, casi inexistente, el arrepentimiento de quienes cometen crímenes contra “enemigos de clase” mientras luchan por causas que a ellos les parecen justas.

El Che Guevara lo expresó en una frase sincera y elocuente: “El odio como factor de lucha, el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una eficaz, violenta, selectiva y fría máquina de matar”.

¿Se imagina alguien a Guevara o a Stalin avergonzados y contritos por sus asesinatos? ¿O a Hitler, Mussolini, Franco, Pinochet o Videla? ¿Puede alguien creer que Tiro Fijo o Mono Jojoy estarían dispuestos a arrepentirse de sus crímenes “revolucionarios”? ¿Lo está Timoshenko, el actual jefe de las FARC?

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Noticias de la semana

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Artes y Letras

Chiquitos y la música

(Iglesia Chiquitana) 

MARIO VARGAS LLOSA

Los primeros jesuitas que llegaron a este lejano rincón del Oriente boliviano vieron que las viviendas de los indígenas tenían puertas tan pequeñas que bautizaron a toda la comarca con el nombre de Chiquitos. El padre José de Arce y el hermano Antonio de Rivas pisaron por primera vez estas selvas a fines de 1691. En vez de armas, traían instrumentos de música; sus experiencias en Perú y Paraguay les habían enseñado que el lenguaje de las flautas, los violines o las cítaras facilitaban la comunicación con los naturales del nuevo mundo. Pero aquellos primeros misioneros nunca pudieron imaginar la manera como los pueblos chiquitanos se apropiarían de aquellos instrumentos y de la música que acarreaban desde Europa, incorporándolos y adaptándolos a su propia cultura. Al extremo de que cuatro siglos después se puede decir que la Chiquitania (o Chiquitanía: se acentúa de las dos maneras) es una de las regiones más melómanas del mundo, donde la música barroca sigue tan viva y actual como en el siglo XVIII, matizada y coloreada de sabor local por unas comunidades cuya idiosincrasia concilia, de manera admirable, lo tradicional y lo moderno, lo artístico y lo práctico, el español y la lengua aborigen

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