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La infalibilidad del mercado

IVÁN ALONSO 

A los partidarios de la libertad económica se nos atribuye una creencia dogmática en la infalibilidad del mercado. Ambas, la creencia y la atribución, son falsas. El mercado, ciertamente, no es infalible. Pero nadie cree eso. No, al menos, este librecambista.

Quien diga que el mercado es infalible no sabe de lo que está hablando. Lo que sí podemos decir son dos cosas. Primero, que el mercado yerra con menos frecuencia y, en general, por un margen menor que cualquier otro mecanismo para decidir cómo utilizar los recursos disponibles en la sociedad, tales como la planificación centralizada o el planeamiento “estratégico” dirigido por el Estado. Segundo, que cuando yerra, corrige más rápidamente su error.

En el concepto mismo del precio de mercado, acaso el más fundamental de la ciencia económica, se revela que no hay ninguna pretensión de infalibilidad. Decimos que el precio de mercado es un precio de equilibrio cuando la oferta es igual a la demanda. Todo el que quiera comprar un artículo cualquiera y esté dispuesto a pagar ese precio o más encuentra quién quiera vendérselo. Y todo el que quiera venderlo y esté dispuesto a aceptar ese precio o menos encuentra quién quiera comprárselo.

La idea de que hay un precio que equilibra el mercado supone que no todos valoramos un producto de la misma manera. Algunos estamos dispuestos a pagar más que otros. O, si nos ponemos al otro lado, algunos podemos producirlo y venderlo a un precio más bajo que otros. El precio de mercado no puede ser, pues, un precio “correcto” en ningún sentido absoluto. Es solamente un precio que iguala las cantidades que la gente quiere comprar y vender en un momento determinado.

Para salvar a los palestinos hay que erradicar a Hamás

CARLOS ALBERTO MONTANER

El ejército israelí no debería abandonar Gaza sin antes descabezar a la cúpula de Hamás y a sus cuadros intermedios (en el sentido figurado del término, claro), hasta el punto en que la organización terrorista no pueda revitalizarse.

Destruir los misiles y los túneles es una labor conveniente, pero provisional. Antes de un año los misiles habrán sido reemplazados por otros más letales y precisos, existirán nuevos túneles y la violencia resurgirá, probablemente más virulenta.

El problema es Hamás. Es el problema de los israelíes y de los gazatíes. Sus fanáticos suicidas, a lo largo de los años, han cometido 72 atentados y han matado 1410 judíos, incluidos 96 niños. Pero también han asesinado o ejecutado a centenares de palestinos vinculados a Al Fatah, la organización que gobierna la Autoridad Palestina en Cisjordania.

Al Fatah también tiene las manos manchadas de sangre, pero es Hamás la que ha segregado una extraña filosofía de la muerte. En el artículo 8 de su carta fundacional, divulgada el 18 de agosto de 1988, lo dice claramente: “Alá es su meta, el apóstol, su modelo, el Corán su constitución, la yihad su camino, y la muerte sobre el camino de Dios, la más eminente de sus expectativas”.

Matar y morir son motivos de goce en esta extraña cofradía del horror.Enviaron miles de cohetes contra Israel para provocar la reacción del Estado Judío. Querían que el poderoso ejército vecino les causara bajas. Por eso utilizaban escudos humanos, escondían los misiles y las armas en las escuelas y hospitales y amenazaban a los civiles cuando huían de la zona de combate.

Primero vino la prosperidad, luego vino el Leviatán

MAURICIO ROJAS 

El gran Estado benefactor sueco tiene una historia relativamente corta y reciente. Se instaura a partir de los años 60 y sufre su gran crisis a comienzos de los 90. Hasta la década de 1950 Suecia se caracterizaba tanto por la pequeñez comparativa de su Estado como por su bajo nivel tributario. El Estado sueco, medido por la proporción de empleados públicos en el empleo total, era todavía en 1960 menor que el británico o el estadounidense, y su carga tributaria era comparable con la de estos países y estaba por debajo de la de Francia o la de Alemania Federal. Esto es importante recalcarlo, ya que la evolución que llevaría a Suecia a alcanzar unos niveles récord de expansión estatal y tributaria representa una ruptura con una historia caracterizada por lo contrario.

Es interesante notar que, en términos de desarrollo económico comparativo, es justamente en el período anterior a 1960 cuando Suecia exhibe un desempeño extraordinario, mientras que el período que va de 1960 a 1990 —coincidente con la gran expansión estatal— es muy mediocre. Entre 1870 y 1960 Suecia es el país que más crece a escala mundial en términos de PIB per cápita, mientras que entre 1960 y 1990 se ve superado por todos los demás países desarrollados, con excepción de Gran Bretaña y Suiza.

Este desarrollo mediocre se va haciendo cada vez más pronunciado en la medida en que la expansión estatal alcanza sus niveles más extraordinarios. Así, entre 1975 y 1990, cuando el gasto público llega a superar el 60 por ciento del PIB, Suecia muestra el crecimiento económico más lento de todos los países desarrollados. El Leviatán sueco estaba, simplemente, ahogando a la sociedad que le había dado vida y preparando su desmoronamiento a comienzos de los años 90.

Israel, Hamás y el sufrimiento de Gaza

JUAN CARLOS HIDALGO 

No hay tema que despierte más pasiones en estos días que la intervención militar de Israel en Gaza y el creciente número de víctimas que ha provocado. Las noticias están llenas de imágenes desgarradoras de niños y mujeres muertos, hospitales colapsados y familiares desconsolados por la pérdida de seres queridos. La guerra se ha trasladado a las redes sociales, donde los críticos y los defensores del accionar israelí intercambian argumentos —y en muchos casos desinformación e insultos— sobre la naturaleza del conflicto. Hace unos días el comediante estadounidense Jon Stewart ironizó sobre lo difícil que es opinar sobre este tema.

Dada la complejidad de la crisis, con todas sus aristas, no voy a hacer un análisis exhaustivo de esta ni de sus posibles soluciones. Para quienes quieren un recuento bastante completo e imparcial de los antecedentes de esta última ronda de violencia, les recomiendo esta entrada del blog La Suiza Centroamericana. En cambio, me limitaré a compartir mi impresión sobre aspectos particulares del enfrentamiento:

Israel tiene todo el derecho a defenderse: Nadie espera que un país que recibe cientos de misiles dirigidos a objetivos civiles se quede de brazos cruzados y no haga nada para defenderse. Afortunadamente, gracias a los avances tecnológicos de Israel, en particular el llamado "Domo de Hierro", muchos de estos cohetes (aunque no la mayoría), son destruidos en el aire, minimizando las bajas civiles israelíes. Aún así, la lluvia de misiles lanzados desde Gaza por Hamás destruye viviendas, edificios y aterroriza a la población de este país. El gobierno en Tel Aviv tiene todo el derecho —y la responsabilidad— de proteger a su gente.

Estatismo versus democracia

AXEL KAISER 

La literatura económica ha probado largamente que para la existencia de una democracia sólida el crecimiento económico y por tanto la libertad económica son fundamentales. La protección férrea de los derechos de propiedad, una moneda estable, cuentas fiscales ordenadas, regulaciones amigables con el emprendimiento y los negocios e impuestos moderados son los elementos centrales de cualquier país que pretende desarrollar su verdadero potencial y evitar el cáncer populista.

Adam Smith sería quien más famosamente elaborara estas ideas en su obra Una investigación acerca de las causas de la riqueza de las naciones. En ese extraordinario libro, que fundara la ciencia económica moderna, Smith observó que el bienestar de la población se conseguía de la mejor forma dejando a las personas actuar en un régimen de “libertad natural”. Las personas, sugirió Smith, persiguiendo sus objetivos, entrarán en relaciones de colaboración voluntaria que terminarán generando resultados beneficiosos para toda la sociedad que no fueron parte de su intención original. Esa es la famosa mano invisible que nunca han logrado entender los socialistas.

Si usted va a comprar un café, entra en una relación de colaboración voluntaria en que el vendedor del café satisface una necesidad suya a cambio de que usted, dando una parte de lo que ha producido, satisfaga una de él. Como resultado usted tiene un café y el cafetero lo que quería tener. En otras palabras, los dos ganan. Pero además se genera empleo en ambos lados del intercambio, lo cual permite un aumento de la productividad, de los ingresos y en definitiva de la calidad de vida de la población en general. Y todo ello surge de manera espontánea, es decir, sin una autoridad central que esté dirigiendo a las personas en sus acciones y decisiones. Más aun, según Smith, la autoridad que pretendiera dirigir las decisiones económicas de las personas caería en una falsa pretensión de conocimiento de desastrosas consecuencias.

¿En qué consiste el capital?

JOSÉ IGNACIO DEL CASTILLO 

Imagine un país donde nadie puede identificar quién es dueño de qué, las direcciones domiciliarias no pueden ser fácilmente verificadas, la gente no puede ser obligada a pagar sus deudas, los recursos no pueden ser convertidos cómodamente en dinero, la propiedad no puede ser dividida en participaciones, las descripciones de los activos no están estandarizadas y éstos no son fáciles de comprar y donde las reglas que rigen la propiedad varían de barrio en barrio. Usted acaba de trasladarse a la vida de un país en vías de desarrollo. Para mayor precisión, usted ha imaginado la vida del 80 por ciento de su gente.

Así identifica el economista peruano Hernando de Soto en su libro El Misterio del Capital la causa más poderosa, a su juicio, por la cual “el capitalismo triunfa en Occidente y fracasa en el resto del mundo”.

La gran tragedia del mundo subdesarrollado es que sus “muy sociales” gobernantes marginan a tres cuartas partes de sus habitantes, condenándoles a sistemas de propiedad precarios sobre sus bienes. De esta forma jamás pueden tener acceso a un crédito pignorándolos en garantía, tienen enormes dificultades para trasmitir su patrimonio en caso de necesidad o conveniencia, carecen de incentivo para invertir en la mejora de sus inseguras propiedades y, a fin de cuentas, viven condenados a no poder extraer de sus bienes la mayor parte de su valor potencial.

La tragedia no se para ahí. Con legislaciones laborales costosísimas e irreales, las burocracias tercermundistas no dejan más alternativa a sus nacionales que emplearse en puestos de trabajo extralegales. Así por ejemplo en Zambia sólo el 10% de la población está legalmente empleado. Además con sus regulaciones, certificaciones administrativas, mordidas y demás restricciones a la libre iniciativa hacen imposible que los emprendedores puedan acceder al mercado salvo a través de empresas sumergidas.

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Noticias de la semana

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Artes y Letras

Chiquitos y la música

(Iglesia Chiquitana) 

MARIO VARGAS LLOSA

Los primeros jesuitas que llegaron a este lejano rincón del Oriente boliviano vieron que las viviendas de los indígenas tenían puertas tan pequeñas que bautizaron a toda la comarca con el nombre de Chiquitos. El padre José de Arce y el hermano Antonio de Rivas pisaron por primera vez estas selvas a fines de 1691. En vez de armas, traían instrumentos de música; sus experiencias en Perú y Paraguay les habían enseñado que el lenguaje de las flautas, los violines o las cítaras facilitaban la comunicación con los naturales del nuevo mundo. Pero aquellos primeros misioneros nunca pudieron imaginar la manera como los pueblos chiquitanos se apropiarían de aquellos instrumentos y de la música que acarreaban desde Europa, incorporándolos y adaptándolos a su propia cultura. Al extremo de que cuatro siglos después se puede decir que la Chiquitania (o Chiquitanía: se acentúa de las dos maneras) es una de las regiones más melómanas del mundo, donde la música barroca sigue tan viva y actual como en el siglo XVIII, matizada y coloreada de sabor local por unas comunidades cuya idiosincrasia concilia, de manera admirable, lo tradicional y lo moderno, lo artístico y lo práctico, el español y la lengua aborigen

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