Buscar en nuestras publicaciones:


image image
Para los cubanos la larga espera ha terminado MARY ANASTASIA O'GRADY  En un viaje a Cuba a finales de los años 90 conocí a un joven que trataba de ganar dinero en moneda extranjera como guía en la Vieja Habana.
Cuba: anatomía del terror CARLOS ALBERTO MONTANER 

Publicaciones

El postcastrismo

CARLOS SÁNCHEZ BERZAÍN 

La muerte del dictador Fidel Castro marca el punto final de la denominada revolución cubana -un mito- que ha sido en realidad una dictadura cruel, caracterizada por la violación de los derechos humanos, fusilamientos, presos políticos, exilio, crímenes de estado, opresión, intervencionismo, la corrupción, la imposición de lo absurdo, la miseria, la mentira como política de estado y el fracaso. La revolución cubana está derrotada por la historia hace ya mucho tiempo por su inviabilidad, pero ha debido esperar la muerte física de Fidel Castro para enterrar el castrismo. Las dictaduras se extinguen con la desaparición del dictador y esta es la principal consecuencia de la muerte de Fidel Castro. Ha muerto el símbolo del oprobio y empieza la recuperación de la libertad y la democracia del pueblo cubano, ha comenzado el post castrismo.

El castrismo fue una forma de comunismo personalista y totalitario acomodado a la conveniencia de su creador. Se trata de la falsa doctrina del régimen de un solo hombre con la que por casi 58 años se ha oprimido al pueblo cubano, extendiendo la ignominia con la agresión a otros pueblos del mundo, especialmente en América Latina. Se utiliza para la denominación de una tiranía mitificada en la idealización de una quimera que resultó en crímenes de lesa humanidad –narcotráfico incluido-que no pueden quedar en el olvido. La muerte del dictador no puede representar su impunidad en la historia.

Forzado por la vejez y las enfermedades Fidel Castro puso en marcha un simulado proceso de transición que en verdad resultó una “sucesión dictatorial”. El mando formal pasó de Fidel a su hermano Raúl como si de una monarquía absolutista se tratara, pero el poder del dictador siempre estuvo omnipresente y vigente, Raúl gobernó hasta hoy a la sombra de Fidel. Ahora ya no está. La desaparición física de Fidel marca la orfandad absoluta del sucesor y su aparato familiar, el dictador ha dejado huérfano a su protegido y los efectos serán rápidos y devastadores para el régimen. Muerto el dictador, con él muere el castrismo y la dictadura acelera su agonía, es solo cuestión de tiempo.

Nunca fue tan real la frase: "abajo Fidel"

LUIS LEONEL LEÓN 

A pesar de que muchos cubanos durante casi seis décadas la gritaron, no pocos incluso antes de ser fusilados por orden suya, nunca antes fue tan real la frase “Abajo Fidel” que cuando se gritó en Miami y otras partes del mundo este 25 de noviembre de 2016. Aunque sus restos mortales no estarán bajo tierra, ya no estará más en la cima del país en la que instaló a la fuerza, a base de mentiras, miedos, represión. Ya está abajo.

Pocas veces he visto a Miami tan feliz. De manera espontánea miles de cubanos y no cubanos salieron a celebrar la muerte del último de los legendarios dictadores comunistas. Aunque lo habíamos imaginado la escena varias veces, sobre todo ante los falsos anuncios de su muerte, vivirlo fue una experiencia única.

Jóvenes, niños, ancianos, Pedro Pan, marielitos, balseros del 94’, quienes salieron andando desde Suramérica cruzando fronteras, los que se ganaron la visa en la lotería, vinieron reclamados por sus familiares o desertando de misiones en Venezuela. Todos estaban allí, celebrando.

Algunos han preguntado de qué vale celebrar la muerte de una persona. Y el concepto está bien. Pero en dónde se equivocan es que esa persona fue un dictador, un déspota, un asesino vestido de Robin Hood, el responsable de la muerte de miles de balseros, el que ordenó fusilamientos, separó familias que siguen fracturadas. Es como si le preguntáramos al pueblo judío por qué celebrar el final de Hitler. ¿O acaso no fue Fidel Castro para los cubanos lo que fue Hitler para los judíos?

Cuba en cifras antes de la revolución

GLORIA ÁLVAREZ

Cuba de miserable no tenía nada en los 50s ni antes. Quien la compare con la miseria de Guatemala, Haití o Somalia en los 50s, es porque no conoce nada de la historia de este grandioso país. Cuba tuvo electricidad, estaciones de radio, rayos X y voto para la mujer antes que cualquier país de América Latina.

1. Cuba fue el tercer país más rico de América, con la tercera capital más moderna del mundo, sexto más alto ingreso per cápita en el mundo, país más rico que Italia, España, Japón, Austria y Portugal (Antes del socialismo) . En 1956, la ONU reconoce a Cuba como el segundo país en América Latina con las tasas más bajas de analfabetismo (sólo el 23,6%). Tasas de Haití fue 90%; y España, El Salvador, Bolivia, Venezuela, Brasil, Perú, Guatemala y la República Dominicana 50%.

2. En 1957, la ONU reconoce a Cuba como el mejor país de América Latina en número de médicos per cápita (1 por cada 957 habitantes), con el mayor porcentaje de hogares con electricidad, a continuación de Uruguay y con el mayor número de calorías (2870) ingerida por habitante.

3. El primer hotel que tiene aire acondicionado central en todo el mundo fue construido en La Habana: el Hotel Riviera en 1951.

4. La primera nación en América Latina y el tercero en el mundo (por detrás de Gran Bretaña y los EE.UU.), en tener un ferrocarril fue Cuba, en 1837.

5 . La primera instalación, a nivel mundial, de una industria eléctrica con alimentación fue en La Habana en 1877.

Carta abierta a la izquierda

AXEL KAISER 

Estimados amigos de izquierda:

Muchos de ustedes han sentido un profundo pesar por la muerte de Fidel Castro. Entre los afectados se encuentra incluso nuestra Presidenta, quien lo ha calificado como "un líder por la dignidad y la justicia social en Cuba y América Latina". A los que se identifican con esa visión quisiera invitarlos amistosamente a reflexionar sobre lo que representa el personaje que admiran. Para ello voy a comenzar recordándoles lo que el mismo Castro dijo alguna vez sobre la ideología marxista que luego abrazaría: "El comunismo -dijo en 1959- es una dictadura de clase, y yo he luchado toda mi vida contra las dictaduras. Por eso no soy comunista. El comunismo predica el odio de clases, la lucha de clases, y yo estoy contra de eso. No se puede confiar en los comunistas".

Como ustedes bien saben, Castro tenía razón: el comunismo predica el odio y el genocidio físico de un grupo humano para instalar una dictadura encabezada por otro. Bien diría el Che Guevara describiendo al revolucionario ideal: "El odio como factor de lucha ... que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar". El mismo Guevara escribiría en una carta a su padre: "tengo que confesarte, papá, que en este momento descubrí que realmente me gusta matar". ¿Es eso lo que ustedes sienten y promueven; desprecio por la vida de otros seres humanos al punto de querer exterminarlos? ¿Piensan en serio que la filosofía del odio que llama a matar fríamente a otros es la forma de hacer justicia social y defender la dignidad de las personas? En alguna época, el mismo Castro, si le creemos, pensaba que ese no era el camino. ¿Y qué pasó, estimados amigos, cuando Fidel abrazó el comunismo y se convirtió en el líder que alaban? Pues justo lo que él mismo advirtió: dictadura de clases y violencia sistemática.

La Historia no lo absolverá

CARLOS ALBERTO MONTANER 

Fidel Castro ha muerto. ¿Qué leyenda de 10 palabras hay que poner en su lápida? "Aquí yacen los restos de un infatigable revolucionario-internacionalista nacido en Cuba". Me niego a repetir los detalles conocidos de su biografía. Pueden leerse en cualquier parte. Me parece más interesante responder cuatro preguntas clave.

¿Qué rasgos psicológicos dieron forma y sentido a su vida, motivando su conducta de conquistador revolucionario, cruce caribeño entre Napoleón y Lenin?

Era inteligente, pero más estratega que teórico. Más hombre de acción que de pensamiento. Quería acabar con el colonialismo y con las democracias, sustituyéndolas por dictaduras estalinistas. Fue perseverante. Voluntarioso. Audaz. Bien informado. Memorioso. Intolerante. Inflexible. Mesiánico. Paranoide. Violento. Manipulador. Competitivo al extremo de convertir el enfrentamiento con Estados Unidos en su leitmotiv. Narcisista, lo que incluye histrionismo, falta total de empatía, elementos paranoides, mendacidad, grandiosidad, locuacidad incontenible, incapacidad para admitir errores o aceptar frustraciones, junto a una necesidad patológica de ser admirado, temido o respetado, expresiones de la pleitesía transformadas en alimentos de los que se nutría su insaciable ego. Padecía, además, de una fatal y absoluta arrogancia. Lo sabía todo sobre todo. Prescribía y proscribía a su antojo. Impulsaba las más delirantes iniciativas, desde el desarrollo de vacas enanas caseras hasta la siembra abrumadora de moringa, un milagroso vegetal. Era un cubano extraordinariamente emprendedor. El único permitido en el país.

¿Cómo era el mundo en que se formó?

Revolución y violencia en estado puro. Fidel creció en un universo convulso, estremecido por el internacionalismo, que no tomaba en cuenta las instituciones ni la ley. Su infancia (n. 1926) tuvo como telón de fondo las bombas, la represión y la caída del dictador cubano Gerardo Machado (1933). Poco después le llegaron los ecos de la guerra civil española (1936-1939), episodio que sacudió a los cubanos, especialmente a alguien, como él, hijo de gallego. La adolescencia, internado en un colegio jesuita dirigido por curas españoles, fue paralela a la Segunda Guerra (1940-1945). El joven Fidel, buen atleta, buen estudiante, seguía ilusionado en un mapa europeo las victorias alemanas. El universitario (1945-1950) vivió y participó en las luchas a tiros de los pistoleros habaneros.

Fidel Castro

ESPERANZA AGUIRR

De manera incomprensible, la muerte de Fidel no sólo no concita una opinión unánime de rechazo a un sátrapa siniestro, sino que tenemos que escuchar muchas palabras de alabanza de su figura y su trayectoria.

En 1958 el PIB per cápita de Cuba era de 356 dólares, mientras que el de España era de 180. En 2014 el PIB per cápita cubano era de poco más de 5.000 dólares y el español era de 29.000. En estos años España ha multiplicado por 160 la riqueza que produce por habitante, mientras que Cuba lo ha hecho sólo por 14. España ha conseguido ese resultado con un marco económico y jurídico liberal y capitalista, y Cuba con una dictadura comunista que ha aplicado hasta sus últimas consecuencias los principios del socialismo real.

La diferencia de resultados es tan abismal que no merece la pena perder el tiempo en glosar esos datos tan fríos como elocuentes.

Pero, a pesar de la contundencia de las cifras, los irredentos partidarios del comunismo como vía para alcanzar el paraíso en la Tierra todavía arguyen, para salvar su devoción comunista, que en Cuba la enseñanza y la medicina son modélicas.

Es verdad que en la Cuba de hoy está erradicado el analfabetismo, pero hay que saber que en 1958 Cuba era, con un 18% de analfabetos, uno de los países mejor alfabetizados de Hispanoamérica. Para comparar, España tenía entonces un 11%.

Búscanos en el Facebook

Noticias de la semana

eldia

Artes y Letras

El palo de escoba

MARIO VARGAS LLOSA

Para olvidarme del Brexit fui a conocer el nuevo edificio de la Tate Modern en Londres y, como esperaba, me encontré con la apoteosis de la civilización del espectáculo. Tenía mucho éxito, pues, pese a ser un día ordinario, estaba repleto de gente; muchos turistas, pero, me parece, la mayoría de los visitantes eran ingleses y, sobre todo, jóvenes.

En el tercer piso, en una de las grandes y luminosas salas de exposición había un palo cilíndrico, probablemente de escoba, al que el artista había despojado de los alambres o las pajas que debieron de volverlo funcional en el pasado —un objeto del quehacer doméstico— y lo había pintado minuciosamente de colores verdes, azules, amarillos, rojos y negros, series que en ese orden —más o menos— lo cubrían de principio a fin. Una cuerda formaba a su alrededor un rectángulo que impedía a los espectadores acercarse demasiado a él y tocarlo. Estaba contemplándolo cuando me vi rodeado de un grupo escolar, niños y niñas uniformados de azul, sin duda pituquitos de buenas familias y colegio privado a los que una joven profesora había conducido hasta allá para familiarizarlos con el arte moderno.

Leer más