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La importancia de la religión JAVIER PAZ  Uno de los fenómenos sociales más destacables de los siglos XX y XXI es la decadencia del fervor religioso en el mundo occidental. No voy a hablar sobre los aspectos positivos de este fenómeno, sino sobre los que a mi parecer son negativos.
El Canal de Panamá celebra 100 años MARY ANASTASIA O'GRADY  Ciudad de Panamá— Más de 2.000 invitados —damas en deslumbrantes vestidos de noche, caballeros con traje oscuro y corbata— convergieron en la noche del viernes en el cavernoso Centro de Convenciones Figali

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Dos maneras de enriquecerse

MIGUEL COLLADO 

Los individuos, las personas dentro de la sociedad, tienen dos formas de incrementar sus ingresos: a través de la cooperación voluntaria por medio de la producción y el comercio, o afectando la riqueza generada por otros. Si se pudiera resumir el accionar humano en dos grupos están, primero, los que con su esfuerzo tratan diariamente de poder beneficiar a sus congéneres por medio de la participación en actividades que, sin ningún tipo de privilegios ni de coerción, son realizadas con el fin de mejorar el bienestar de los demás a cambio de una remuneración. Esa es la forma fundamental como la humanidad ha podido prosperar y obtener el nivel de vida que con tanto esfuerzo ha podido lograr hasta la actualidad.

En cambio, existe otro grupo de individuos que, en el proceso de adquisición de sus ingresos, disminuyen la riqueza de otros miembros de la sociedad. Desde tiempos inmemorables, personas con ventajas en el uso de la fuerza y la extorsión han podido beneficiarse con los ingresos de otros miembros de la sociedad. Modernamente, los mismos gobiernos destinados a salvaguardar la propiedad de todos, facilitan transferencias hacia ese segundo grupo, muchas veces sin proponérselo. Es decir, existen políticas públicas que, aún siendo muy bien intencionadas, se traducen en transferencias de riquezas amparadas en legislaciones. Estas transferencias se producen, entre otras formas, como subsidios, exenciones, exoneraciones, o regulaciones que protegen contra la competencia.

Estos privilegios adquieren un matiz de legitimización porque provienen de la autoridad del gobierno. Sin embargo, es importante tener en cuenta que las legislaciones –o las medidas administrativas (o la inacción)– pueden propiciar un orden institucional que conduzca a crear riqueza, o lo contrario, que reduzca el ritmo de creación de las mismas. Cuando las legislaciones fomentan la obtención de ingresos previamente generados por otros, o perjudican a otros miembros de la sociedad, entonces se impulsa un orden institucional que no es conducente a generar prosperidad. Esto se lleva a efecto independientemente de que algunos miembros de la sociedad incrementen sus ingresos.

La austeridad sí funciona

MANUEL LLAMAS 

El estancamiento registrado por la zona euro en el segundo trimestre ha revivido, una vez más, el temido fantasma de la recesión. La caída del PIB alemán respecto al primer trimestre (-0,2%), junto con el nulo avance de Francia y la recesión técnica de Italia -las tres grandes economías europeas- han sentado como un jarro de agua fría a las previsiones de recuperación que se atisbaban en el horizonte para el conjunto de la economía comunitaria.

Sin embargo, la crisis va por barrios. A pesar de que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, aprovechó los datos de Eurostat -la oficina estadística de la UE- para destacar que España se sitúa, hoy por hoy, a la cabeza del crecimiento europeo, con un 0,6%, lo cierto es que son otros los países que lideran dicho indicador. En concreto, las economías bálticas. Letonia creció un 1% respecto al primer trimestre, al mayor ritmo de la UE, seguida de cerca por Lituania (0,7%) y Estonia (0,5%).

Pero el dato más relevante es la tasa interanual, ya que estas tres economías avanzaron entre un 2,5% y un 3,5% en el último año, multiplicando casi por cuatro el crecimiento medio de la zona euro (0,7) y triplicando el ritmo de la UE y de España, con un 1,2% en ambos casos. No es la primera vez que sucede. En realidad, los países bálticos se sitúan a la cabeza del crecimiento comunitario desde 2011, cuando media Europa estaba en recesión y la crisis del euro seguía en ascenso.

Salvar a los Yazidis

CARLOS ALBERTO MONTANER

Setecientas mil personas, los yazidis, corren el riesgo de ser asesinadas. Los criminales militantes del Estado Islámico –esa entidad sanguinolenta que ha surgido súbitamente en el Medio Oriente—ya ha matado a unos cuantos centenares. No han sido más porque huyeron y se escondieron. Los liquidan y a veces violan a las mujeres antes de degollarlas.

La persecución se afinca en una horrenda tradición medieval todavía vigente dentro de una buena parte del islamismo árabe: rechazan toda expresión del pluralismo religioso. Los yazidis tienen otro Dios y otras creencias muy antiguas, así que está en marcha su exterminio. No hay más Dios que Alá ni más profeta que Mahoma. Al que crea o diga algo diferente, literalmente, le arrancan la cabeza. Con los cristianos, calificados como nazarenos, tienen la extraña cortesía de crucificarlos antes de matarlos.

Los yazidis son kurdos, pero la inmensa mayoría de sus compatriotas profesan el islamismo y se hacen de la vista gorda cuando los masacran los fanáticos empeñados en revivir el Califato. El Peshmerga, el ejército kurdo, no los quiere. La población los acusa, falsamente, de adorar al demonio. Mientras los kurdos claman por su derecho al autogobierno, le niegan la sal y el agua a los yazidi, una minoría dentro de la minoría.

El camino de la economía populista

ROBERTO CACHANOSKY

El destemplado discurso de CFK del jueves pasado es la consecuencia lógica de todo gobierno que, apostando a políticas populistas para concentrar poder absoluto, se encuentra con la inevitable crisis económica que produce descontento en la población y obliga al gobierno a tomar tendencias autoritarias. A ser más autoritario aún. Nada voy a agregar a lo que ya agregaron tantos autores que analizaron este fenómeno de los gobiernos populistas, aunque creo que Hayek, en Camino de Servidumbre, describe perfectamente el derrotero que siguen estos gobiernos. La misma Rebelión de Atlas de Ayn Rand parece escrita para la Argentina actual.

Lo concreto es que estos procesos populistas siempre terminan de la misma manera: con un estallido económico y creciente autoritarismo del gobierno de turno. La diferencia entre los populismos anteriores (salvo el de Perón de sus dos primeras presidencias) y el de los Kirchner, es que ambos, Néstor Kirchner y Cristina Fernández, le pasaron por encima a los más elementales derechos individuales. Sobrepasaron límites que otros presidentes no estuvieron dispuestos a sobrepasar y, por lo tanto, el tiempo se les acortó más rápido que en esta era kirchnerista.

Pero el proceso es el siguiente. Todo populismo necesita del gasto público para ganar voluntades y tener más votos en las urnas. Esto los lleva a aumentar el gasto público y a tener déficit fiscal. El déficit fiscal más tarde o más temprano es financiando con emisión monetaria que conduce a un proceso inflacionario. Frente al proceso inflacionario el gobierno populista no baja el gasto porque sería contrario a sus necesidades políticas. Sigue con el déficit e intenta frenar la inflación con los típicos controles de precios.

Israel no es el problema

GEORGE CHAYA 

En esta columna de hoy, bien podría compartir con ustedes algunos hechos históricos fascinantes de la milenaria cultura árabe. También pensamientos y magníficas experiencias acerca de esa antigua cultura.

Pero claro, en estos días, todas las personas parecieran estar en carne viva, hablan, entienden y hasta pareciera que tienen la solución a lo que está sucediendo en Gaza, con el conflicto Palestino-Israelí. Me referiré a ello solamente de paso y, en todo caso, será tema de un próximo análisis.

Hoy prefiero dedicar la mayor parte de mi artículo a pensar con ustedes sobre la amplitud del escenario geográfico de aquella región que conocemos como “mundo árabe” y al impacto de los hechos que allí se producen, algo que abordé en varios de mis artículos y análisis por los últimos años. Para ello, le solicito como lector localizarse específicamente en la zona que va de Marruecos a Pakistán, un área predominantemente árabe y musulmana, pero que también incluye significativas minorías de otras creencias.


Usted puede preguntarse por qué dejo de lado a Israel y sus asuntos. La respuesta es: porque Israel, y cualquier problema relacionado con ese país, no importa qué pueda usted leer u oír en medios de comunicación del mundo, no es el eje central, ni jamás ha sido el trastorno de la zona de la que hablamos. Contrario a ello, Israel no es parte del problema, más bien es parte de la solución a la locura generalizada y estimulada por el terror fanático e irracional.

La crisis del Capitalismo

GABRIEL BORAGINA 

Aunque lo hicimos muchísimas veces, nunca estará de más volver a explicar este tema, que tanto se presta a los mas populares mitos político-económicos desde K. Marx hacia acá.
Es habitual escuchar frases como que "el capitalismo va generando en muchas ocasiones "espejismos de consumo", en el que el crédito sobra". Aquí ya encontramos un primer error grave. No es el capitalismo, sino el gobierno el que genera esos espejismos. No es el capitalismo, sino el gobierno el que crea "crédito" inexistente.

También es común escuchar otras frases como que "la avidez por tener todas las cosas en forma inmediata hace que la gente se endeude más allá de sus posibilidades". Puede ser. Aunque no es así tampoco en todos los casos. Pero si fuera así, tampoco es por culpa del capitalismo. Y se suele concluir a lo anterior que "La clave es encontrar el equilibrio. Lo que no es fácil". El desequilibrio es producido por el gobierno. No por el capitalismo. Y es verdad que no es fácil lograr que el gobierno deje de crear crisis. Pero no es cierto que la crisis sea "culpa" del capitalismo.

Quienes "razonan" de dicha manera (aquí el verbo "razonar" no es más que una forma de decir, porque resulta claro que los dichos citados y entrecomilladlos no constituyen ninguna clase de algo parecido a un razonamiento) ignoran lo básico de la economía. Desconocen el ABC de la ciencia económica.

La gente se endeuda (cuando lo hace) simplemente porque se le ofrecen créditos. Si no se le ofrecieran créditos no tendrían ninguna posibilidad de endeudarse. Y esto último, por mucho que esa gente sienta "la avidez por tener todas las cosas en forma inmediata". Sencillamente, si no hay crédito disponible podrá ser mucha esa "avidez", pero ninguno de esos "ávidos" estará en condiciones de endeudarse.

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Noticias de la semana

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Artes y Letras

Chiquitos y la música

(Iglesia Chiquitana) 

MARIO VARGAS LLOSA

Los primeros jesuitas que llegaron a este lejano rincón del Oriente boliviano vieron que las viviendas de los indígenas tenían puertas tan pequeñas que bautizaron a toda la comarca con el nombre de Chiquitos. El padre José de Arce y el hermano Antonio de Rivas pisaron por primera vez estas selvas a fines de 1691. En vez de armas, traían instrumentos de música; sus experiencias en Perú y Paraguay les habían enseñado que el lenguaje de las flautas, los violines o las cítaras facilitaban la comunicación con los naturales del nuevo mundo. Pero aquellos primeros misioneros nunca pudieron imaginar la manera como los pueblos chiquitanos se apropiarían de aquellos instrumentos y de la música que acarreaban desde Europa, incorporándolos y adaptándolos a su propia cultura. Al extremo de que cuatro siglos después se puede decir que la Chiquitania (o Chiquitanía: se acentúa de las dos maneras) es una de las regiones más melómanas del mundo, donde la música barroca sigue tan viva y actual como en el siglo XVIII, matizada y coloreada de sabor local por unas comunidades cuya idiosincrasia concilia, de manera admirable, lo tradicional y lo moderno, lo artístico y lo práctico, el español y la lengua aborigen

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