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La revolución bolchevique: un siglo de fracasos CARLOS ALBERTO MONTANER  Hace 100 años triunfó la revolución bolchevique en Rusia. Para quien quiera entender qué sucedió y cómo, todo lo que debe hacer es leer
La locura catalana JULIO MARÍA SANGUINETTI Cataluña es parte de España hace 500 años. Con anterioridad no había sido reino, como sí lo habían sido otras regiones, y en aquel 1492 en que Isabel de Castilla y Fernando de Aragón acordaron la unidad de España, pertenecía precisamente al reino de Aragón.
En defensa de los paraísos fiscales DIEGO SÁNCHEZ DE LA CRUZ  I. Clima político e informativo Desde hace muchos años, un gran número de políticos europeos ha defendido de forma insistente la necesidad de “coordinar” las políticas fiscales de los países de la Unión,

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Si de verdad se respetaran los derechos humanos en Bolivia

JOSÉ ANTONIO RIVERA 

Desde que un grupo de diputados del MAS presentaron ante el Tribunal Constitucional Plurinacional una Acción de Inconstitucionalidad Abstracta, pidiendo que dicho Tribunal declare la inconstitucionalidad de los Arts. 52.III, 64.d), 65.b), 71.c) y 72.b) de la Ley Nº 026 y declare la inaplicabilidad de los Arts. 156, 168, 285.II y 288 de la Constitución respecto a la limitación de la reelección por una sola vez de manera continua, los diputados y senadores del oficialismo, ministros de Estado y ex autoridades vinculadas al MAS sostienen con énfasis, no sé si con firme convicción, que los derechos humanos deben ser respetados, resguardados y protegidos, por lo que los tratados y convenciones internacionales deben ser aplicados con preferencia a la Constitución, que para ello las autoridades deben realizar control de convencionalidad declarando inaplicables las normas de la Constitución que contradigan a los tratados y convenciones internacionales sobre derechos humanos, invocando para ello la norma prevista por el art. 256.I de la Constitución.

Las referidas expresiones, normalmente debieran alegrarnos a los bolivianos y bolivianas, porque un respeto, resguardo y garantía efectiva de los derechos humanos por parte del Estado pacificaría nuestra Sociedad y mejoraría la calidad de vida; lamentablemente no nos alegra; al contrario, nos genera profunda preocupación, porque se trata de una mera instrumentalización y grosera utilización del concepto de primacía de los derechos humanos para lograr un propósito político de perpetuarse en el ejercicio del poder, infringiendo los principios democráticos y desconociendo las reglas preestablecidas por la Constitución.

Si los diputados y senadores tuviesen la firme convicción de que se debe aplicar los tratados y convenciones internacionales sobre derechos humanos con preferencia a la Constitución y las leyes, no tendrían que haber sancionado la Ley que levanta la intangibilidad del TIPNIS, es más hoy tendrían que abrogarla, como una muestra de seriedad de sus actos y coherencia entre lo que predican y practican; ya que esa Ley infringe las normas previstas por el Convenio Nº 169 sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes, que ha suscrito y ratificado el Estado boliviano; tendrían que derogar el art. 36 de la Ley Nº 004, que introduce los arts. 91 Bis y 344 Bis al Código de Procedimiento Penal, cuyas normas permiten la prosecución de una acción penal contra las personas acusadas de corrupción que sean declaradas en rebeldía, porque dichas normas son contrarias a las normas previstas por el art. 8.2 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (CADH); también tendrían que derogar la Disposición Final Primera de la Ley 004 que permite la aplicación retroactiva del art.25, numerales 2 y 3) de la misma Ley, porque infringe el art. 9 de la CADH; tendrían que eliminar en el Proyecto del Código del Sistema Penal Boliviano la norma referida al aborto impune, porque contradice la norma prevista por el art. 4.1. de la CADH que prevé lo siguiente: “Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción”.

En suma, la Asamblea Legislativa Plurinacional tendría que proceder a un saneamiento legislativo, para derogar todas aquellas disposiciones legales que son contrarias a los tratados y convenciones internacionales sobre derechos humanos.

Las eliminatorias del mundial: el otro mensaje

ÁLVARO VARGAS LLOSA

Existe una extraña relación que no sé si llamar alegórica entre lo que ha sucedido en la cancha durante las eliminatorias y lo que ha sucedido o está sucediendo en esos países desde el punto de vista político y social. Incluso podría decirse -estirando todavía más la liga- que en algunos casos los resultados deportivos encierran un relato moral, una parábola, sobre el estado de los países en cuestión.

Mencionaré los casos más saltantes. Por lo pronto, el de Argentina. Como todos sabemos, ese país, otrora potencia futbolística, se salvó in extremis de quedar fuera de Rusia 2018, algo que hubiera significado una catástrofe lo mismo para los argentinos que para los hinchas y el negocio del balompié mundial. ¿Por qué tendría que sorprendernos que un país que lleva muchos años mal gobernado lo haya pasado tan mal en la cancha de fútbol durante todos estos meses? Lo sucedido en el terreno de juego es lo que sucedía en la Asociación del Fútbol Argentino, es decir, el caos y la corrupción, pero más ampliamente lo que sucedía en el Estado populista y, por supuesto, en la sociedad, donde la inversión de valores y jerarquías habían hecho que los piqueteros violentos fueran los héroes, que el éxito pasara por las conexiones con el poder, que el progreso individual fuera visto con sospecha y que la armonía colectiva resultara imposible porque constantemente el gobierno provocaba confrontaciones entre estratos sociales.

Tampoco tendría que sorprendernos que fuera Messi, en el último momento, el salvador y que sus goles en Quito colocaran a Argentina en el Mundial. Messi es el argentino no populista por excelencia. Si Maradona es la encarnación del populismo argentino, Messi es la Argentina a la que aspiran los muchos argentinos no populistas que llevan años impedidos de dar el salto al desarrollo por culpa de esa otra Argentina, la victimista, la demagógica, la desproporcionadamente redistributiva. Con Macri, cuyo éxito todavía es prematuro declarar contar pero que ha traído ya beneficios con el cambio del clima social y el de negocios, la reinserción en el mundo y la normalización de lenguaje político, Argentina intenta salvar in extremis, como Messi en Quito, su clasificación al campeonato del desarrollo.

Con Brasil ocurre algo no menos interesante. La selección de Brasil, hasta la llegada de “Tite”, era un desastre. La humillante goleada que le había infligido Alemania en el Mundial anterior era el reflejo perfecto del desastre brasileño fuera de la cancha: corrupción, parálisis del aparato productivo, más años con crecimiento económico nulo o negativo de los que hubo en tiempos de la Gran Depresión, y una inflación abultada. Para no hablar de la inestabilidad política producida por las investigaciones y la judicialización de las relaciones non-sanctas entre poder político y poder económico.

Premio Nobel al Paternalismo Liberal

IVÁN CARRINO

Richard Thaler recibió el premio nobel por sus aportes a la “Economía del Comportamiento”. ¿Qué es el Paternalismo Liberal que recomienda?

¿Por qué nos casamos si el 50% de los matrimonios se separa? ¿Por qué fumamos si sabemos que el cigarrillo daña nuestros pulmones? ¿Por qué emprendemos un negocio cuando solo el 20% sobrevive al primer año de operaciones? ¿Por qué comemos tanto? ¿Por qué ahorramos tan poco?

¿Existe alguna ciencia que pueda dar respuesta a estas preguntas? Sí, es la economía, pero combinada con los aportes de la psicología.

Este campo relativamente reciente de investigación –conocido como “Economía del Comportamiento”- estudia los motivos por los cuales los seres humanos tomamos decisiones y por qué esas decisiones, a menudo, no arrojan los mejores resultados para quienes las toman.

De hecho, si pudiéramos resumir el principal aporte de la psicología a la economía es que los seres humanos estamos sujetos a “sesgos cognitivos” que a veces no nos llevan al mejor de los puertos. Un inversor puede comprar una acción de una empresa porque todos sus conocidos también lo están haciendo: ¿por qué eso debería garantizar buenos rendimientos?

El hallazgo de la existencia de estos sesgos fue de alguna manera revolucionario. Es que la corriente principal del pensamiento económico parecería asumir que los seres humanos somos como frías máquinas que calculan y consiguen todo el tiempo maximizar la utilidad.

Ahora si una persona no ahorra durante toda su vida y luego al llegar a viejo se queda sin dinero: ¿realmente podemos decir que tomó una buena decisión? ¿Es esa persona una máquina o un “homo economicus”?

La encrucijada de la democracia latinoamericana

LORIS ZANATTA

Una vez se creó ALBA: era ambiciosa, rica, prepotente. Tenía el viento en popa y el futuro en la mano. Ese ALBA aún está ahí, aunque agoniza, pierde pedazos y el futuro está a sus espaldas. Sus protectores se han ido, Lula, los Kirchner, Pepe Mujíca y hoy tiembla su núcleo duro: Venezuela, Ecuador, Bolivia. A menos que todavía exista alguien dispuesto a dar crédito a las elecciones venezolanas.

¿Qué pasó? ¿Cómo se explica este estado? Hay muchos motivos: corrupción, autoritarismo, mal gobierno, colapso de los precios del petróleo. Pero hay algo más, algo más profundo: está implosionando la coalición nacional popular surgida en su momento para combatir el liberalismo; tanto el liberalismo económico como el liberalismo político. Una coalición recurrente en la historia latinoamericana entre el populismo y la izquierda redentora, el cristianismo y el marxismo.

El mejor indicio es la actitud de la Iglesia Católica, un termómetro muy sensible a los cambios en el "espíritu de los tiempos". Hasta hace un tiempo, la voz que se alzaba de su vientre era por lo general la del clero sintonizado con los líderes del ALBA. ¿Acaso Chávez no era un cruzado que liberó al pueblo de la herejía neoliberal? ¿Y Correa? Economista católico, gobernó enarbolando el evangelio. Evo Morales vencía a todos: encarnaba a los oprimidos de la historia; Cristo revivía en él. Entre la fe de esos líderes, su pueblo y el socialismo no había contradicción. Al igual que en la década de 1970, el socialismo del siglo XXI parecía expresar el orden social más próximo al evangelio. Los viejos teólogos de la liberación volvieron a sentirse jóvenes. Y la izquierda redentora tuvo finalmente un pueblo. Ya no se definía marxista, sino poscolonial, multicultural, transnacional: la nueva jerga marxista de las ciencias sociales.

Ese clima culminó en el viaje triunfal del Papa a Quito y La Paz. De ese viaje quedaron registradas las sonrisas, los abrazos y los discursos radicales: el del Papa a los movimientos sociales hizo tanto revuelo que el último periódico comunista italiano lo imprimió para regalárselo a sus lectores. Cuando Evo Morales le obsequió un crucifijo en forma de hoz y martillo, todo el mudo bromeó, pero el simbolismo no era casual.

La inoportuna defensa liberal del derecho a la secesión

ANTONIO ESPAÑA 

Seguramente estén esperando ustedes un párrafo introductorio con una referencia al cine, una analogía con algún aspecto de la vida cotidiana o algún otro recurso que ayude a poner en contexto y explicar gráficamente los argumentos expuestos. Excepcionalmente, no es el caso en esta ocasión, pues la gravedad de los acontecimientos y la preocupación por ver posicionadas a favor de la secesión totalitaria y en nombre del liberalismo a voces de este ámbito que respeto y admiro intelectualmente, me hacen imposible encontrar una metáfora que no banalice la situación y que no tenga riesgo de ofender, siquiera involuntariamente. Pero lo cierto es que una defensa desde el punto de vista liberal del derecho de secesión a cuenta de lo que ha pasado en Cataluña estas últimas semanas, y especialmente este domingo, es inoportuna y contraproducente para la defensa de la libertad.

Inoportuna, porque se da en unas circunstancias de desafío a la ley y al Estado de derecho en unas condiciones que, calificarlas como opresivas, supone un agravio comparativo con otras situaciones de verdadera restricción de las libertades individuales más básicas, como puedan ser los regímenes comunistas de Corea del Norte, Cuba o Venezuela, o las teocracias islámicas de Oriente Medio. E inoportuna también porque supone alinearse junto a unas formaciones políticas —nacionalismo corporativista, nacionalismo socialista y comunismo antisistema— que comparten muy poco con las ideas liberales, cuando no son abiertamente antagónicas. Si algo defienden estos partidos, es supeditar la voluntad personal a la colectiva. A la supuesta opresión que sienten quienes no pueden formar su propio Estado, cabe oponer la opresión real que sufren quienes se oponen hoy a esa idea en Cataluña.

Inoportuna porque, dentro de los márgenes que contemplan la Constitución española y el Estado de derecho, existen los mecanismos democráticos y legales para reformar las leyes necesarias y articular un eventual derecho de secesión. Obviamente, se requieren los apoyos suficientes, ya me gustaría que se derogaran muchas leyes tributarias, pero no me tomo la justicia por mi mano. E inoportuna también porque el pueblo de Cataluña, entendido como el conjunto de personas que viven y desarrollan su actividad en ese territorio, ya disfruta hoy de unos altísimos niveles de autogobierno que nada tienen que envidiar a las democracias más descentralizadas del planeta. Es cuestión, si así lo desea la mayoría, de seguir profundizando en la descentralización —deseable para todas las personas y no solo los catalanes— sin necesidad de abrir un proceso de secesión costoso e incierto para todos.

La política debe garantizar la libertad y la propiedad

VÍCTOR PAVÓN 

Siete de cada diez paraguayos consideran que los políticos son los más corruptos, por encima de los funcionarios y jueces, según una reciente encuesta elaborada por Transparencia Internacional en América Latina y el Caribe. No es de sorprendernos esta percepción de la gente.

En un país compuesto en su mayoría por jóvenes resulta sumamente preocupante. Es necesario volver a buscar los fundamentos para que la política y los políticos sean garantes de la libertad y la propiedad y pese a que muchos muestran su menosprecio hacia todo lo que implican las decisiones que se toman desde los partidos políticos y el mismo gobierno, la realidad es que pronto se percatan que afecta a sus vidas.

La economía, las leyes, la propiedad, la salud, la educación, los impuestos; en suma, el poder como sinónimo de coerción se encuentra directamente relacionado con la política.

Si la política sigue en este derrotero, la democracia terminará por ser devorada por el populismo y la demagogia, para luego dar paso definitivamente al gobierno de los peores.

Afortunadamente hay una forma de revertir esta situación. Acertadamente los griegos en la antigüedad entendieron que la política consiste en la administración de la polis, de la ciudad para hacer posible la República bajo el imperio de la ley. La piedra filosofal de la política se yergue sobre el precioso ideal republicano de la libertad bajo la ley y lo es aún en el siglo XXI de la tecnología y el conocimiento. Es la mejor forma de resolver los conflictos, administrar y limitar el poder en una sociedad.

Si en el pasado fue reprochable que la muchedumbre exaltada en las plazas hiciera suyo el gobierno para violar los derechos de los demás, en la actualidad no es diferente a lo que se hace en la política moderna cuando sus miembros reunidos en recintos cerrados y sin rendir cuentas a nadie, legislan para sus propios intereses. De los privilegios al despotismo hay un solo paso.

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Noticias de la semana

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Artes y Letras

La muerte del amigo

MARIO VARGAS LLOSA

Eran las tres de la madrugada en Moscú cuando sonó el teléfono. Mi hija Morgana llamaba para decirme que Lila y Fernando de Szyszlo habían muerto, desbarrancados por una escalera de su casa. Ya no pude dormir. Pasé el resto de la noche paralizado por un atontamiento estúpido y un sentimiento de horror.

Oí tantas veces decir a Szyszlo (Godi para los amigos) que no quería sobrevivir a Lila, que si ella se moría primero él se mataría, que, pensé, tal vez había ocurrido así. Pero, minutos después, cuando pude hablar con Vicente, el hijo de Szyszlo, quien estaba allí trémulo, junto a los cadáveres, me confirmó que había sido un accidente. Después alguien me informó que habían muerto tomados de la mano y, según los médicos, la muerte había sido instantánea, por una idéntica fractura de cráneo.

Lo que me queda de vida ya no será lo mismo sin Godi, el mejor de los amigos. Fue un gran artista, uno de los últimos, entre los pintores, al que se podía aplicar ese adjetivo con justicia, y una espléndida persona. Culto, entrañable, divertido, leal. Enriquecía la noche con sus anécdotas y sus chistes cuando estaba de buen humor y sus juicios eran agudos y certeros cuando recordaba a las personas que había conocido y que admiraba, como Tamayo, Breton u Octavio Paz. Había en él una decencia indestructible cuando hablaba de política o del Perú, una falta total de oportunismo o cautela, una integridad que, sin buscarlo y a su pesar, en sus últimos años lo fue convirtiendo en su país en una autoridad moral cuya opinión era solicitada sobre todos los temas. Cuando estaba de mal humor se encerraba en un mutismo de sílabas, una inmovilidad de estatua y se le respingaba la nariz.

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