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Eduardo Galeano versus Carlos Rangel ÁLVARO VARGAS LLOSA 2015 es el año de la muerte del uruguayo Eduardo Galeano, uno de los clérigos de la izquierda latinoamericana
George Washington, el hombre que restableció la República DAVID BOAZ  Cuando terminó la Revolución Americana, el Rey Jorge III le preguntó a su pintor estadounidense, Benjamin West, lo que George Washington haría ahora. West contestó, “Dicen que él va a volver a su granja”.

Publicaciones

Burócratas iluminados que hunden sus países

ROBERTO CACHANOSKY 

Si uno ve el comportamiento de los argentinos de hoy en día, la única capacidad de innovación, inteligencia y habilidad que uno descubre es nuestra capacidad para sobrevivir el día a día. La habilidad que hemos desarrollado se limita a ver cómo sobrevivir a este tsunami estatista e intervencionista que ahoga la capacidad de innovación. Trabajar atados de manos por las regulaciones existentes. Producir sin saber si se tendrán insumos. Vender y ver como el fruto de nuestro trabajo se lo lleva ese socio carísimo que se llama estado y encima a cambio de nada es parte de nuestra vida diaria. Es más, hay un conjunto de burócratas que se consideran seres iluminados y superiores al resto de los mortales que habitamos estas tierras, que van forzando la asignación de recursos según su visión de lo que es mejor para todos según ellos.
Varios son los mecanismos que se utilizan para asignar los recursos productivos e inhibir la capacidad de innovación de la gente.

Por un lado tenemos el famoso gasto público. Este gasto público récord que lejos está de brindar los servicios para los cuales fue creado el estado, es decir, para defender la vida, la libertad y la propiedad de las personas. Este estado no ofrece esas garantías, por el contrario, las ataca cuando puede. El gasto público actual se limita a estimular el consumo en detrimento de la inversión, con lo cual dirige los recursos de la gente hacia la producción de bienes de consumo pero sin ampliar la capacidad productiva y menos la competitividad de la economía. A lo largo de todos estos años florecieron los comercios dedicados a vender bienes de consumo durable y no durable. Pero a medida que se va agotando la capacidad de financiar la fiesta de consumo vemos como mes a mes se baten récords en locales cerrados. Gente que con lo que vende, no puede pagar el alquiler del local, el sueldo y las cargas sociales de un empleado y los impuestos nacionales, provinciales y municipales. Esa persona cierra su local y tiene que ver cómo sobrevive.

La capacidad de innovación también se ve anulada por los inútiles burócratas que controlan los precios y rentabilidad de las empresas y las obligan a llenar planillas Excel que no sirven para nada. Ignorantes como son, creen que los costos determinan los precios de venta, cuando en la realidad son los precios de venta los que determinan los costos. Cuánto está dispuesto a pagar el consumidor por un producto determinado es el indicador que tiene el empresario para definir cuáles son los costos en los cuales puede incurrir (mano de obra, insumos, etc.)

El imperativo moral del mercado

FRIEDRICH A. HAYEK

En 1936, año en el que (por pura coincidencia) John Maynard Keynes publicó la Teoría General, mientras preparaba mi discurso presidencial para el London Economic Club, vi de repente que mi labor anterior en las diferentes ramas de la economía tenían una raíz común. Esta idea de que el sistema de precios era realmente un instrumento que había permitido a millones de personas ajustar sus esfuerzos a los acontecimientos, exigencias y condiciones sobre las que no tenían conocimiento concreto ni directo, y que la completa coordinación de toda la economía mundial se debía a ciertas prácticas y usos que habían surgido inconscientemente. El problema que había identificado por primera vez estudiando las fluctuaciones de la industria (que las falsas señales de precios desorientaban los esfuerzos humanos) luego lo continué en otras ramas de la disciplina.

La inspiración de Ludwig von Mises

En este asunto mi pensamiento se inspiró en gran medida por la concepción de Ludwig von Mises sobre la dificultad de ordenar una economía planificada. Mis primeras investigaciones sobre las consecuencias de limitar las rentas me mostraron con más claridad que casi ninguna otra cosa cómo la interferencia del gobierno en el sistema de precios trastorna los esfuerzos económicos humanos.

Sin embargo me costó mucho tiempo desarrollar lo que es fundamentalmente una idea muy simple. Me tenía perplejo que El Socialismo de Mises,[1] que me había resultado tan convincente y parecía mostrar definitivamente por qué la planificación central no podía funcionar, no hubiera convencido al resto del mundo. Me pregunté por qué esto era así.

Los precios y el Orden Económico

Poco a poco descubrí que la función fundamental de la economía era describir el proceso de cómo la actividad humana se ha adaptado a los datos sobre los que no tenía información. Así, el orden económico en su conjunto se basaba en el hecho de que al utilizar los precios como guías, o como señales, que nos llevaran a atender las demandas y conseguir las competencias y capacidades de personas de las cuales no sabíamos nada. Fue como consecuencia de que nos habíamos basado en un sistema que nunca habíamos entendido y que nunca diseñamos por lo que fuimos capaces de generar la riqueza necesaria para sostener un enorme incremento de la población mundial, y empezar a realizar nuestras nuevas ambiciones de difundir esta riqueza de manera más justa. Básicamente, la idea de que los precios eran señales que lograban la coordinación imprevista de los esfuerzos de miles de individuos fue en cierto sentido, la teoría de la cibernética moderna, y se convirtió en la idea principal de fondo de mi trabajo.

Fiesta de escándalos

IAN VÁSQUEZ

Es interesante cómo han surgido casos de corrupción política en los más altos niveles en buena parte de América Latina justo en momentos en que ha caído el crecimiento económico. La bonanza que produjo los precios altos de las materias primas acabó y la fiesta de escándalos explotó.

En Brasil han detenido al tesorero del partido del gobierno —Partido de Trabajadores (PT)— y han imputado a 35 funcionarios públicos y ejecutivos de empresas importantes por desfalcar por cientos de millones de dólares a la empresa estatal petrolera Petrobras en beneficio del PT. El mes pasado en Lima, Aecio Neves, ex candidato a la presidencia de Brasil, le dijo a Mary Anastasia O’Grady del Wall Street Journal que perdió las elecciones de octubre debido al “crimen organizado”. Así se refirió al uso ilegal de fondos de Petrobras en las muy reñidas votaciones de ese país. Dos millones de brasileños salieron a las calles a protestar contra el gobierno y se habla de hacerle un juicio político a la presidenta Dilma Rousseff.

En Chile, la presidenta Michelle Bachelet ha tenido que declarar que no piensa dimitir. Su hijo participó en una transacción multimillonaria que parece haber sido posible únicamente por tráfico de influencias. Financiamientos ilícitos por parte de grandes empresas a miembros de los partidos más importantes también han deslegitimado a la clase política chilena. En Argentina, el escándalo mayor ha sido la muerte del fiscal Alberto Nisman antes de que acusara formalmente a la presidenta Cristina Kirchner de corrupción. En México, la esposa del presidente y el ministro de Hacienda han sido cuestionados por adquirir casas de valores muy por encima de lo que sus ingresos parecieran justificar.

Sacar a la luz del día los abusos de la DINI (Dirección Nacional de Inteligencia) ya tumbó a una primera ministra en el Perú, y los casos de corrupción de gente que ha sido cercana al presidente son preocupantes

Cinco mitos de "Las Venas Abiertas de América latina"

ADRIÁN RAVIER

Ayer falleció Eduardo Galeano y con él se fue una de las plumas más extraordinarias del mundo hispano. Algunos lo recuerdan por sus cuentos y retratos sobre fútbol; otros más bien por su perspectiva de la historia latinoamericana la que retrató en un famoso pequeño libro titulado Las Venas Abiertas de América Latina.

Me propongo a continuación desmantelar brevemente los mitos que Galeano presenta en aquel libro, los que se pueden resumir en las siguientes cinco ideas.

1) Ha existido una continua política de saqueo desde la época de la Colonia hasta nuestros días.

Galeano plantea en este libro una línea continua desde el saqueo de metales preciosos –en particular en la forma de oro y plata– generada por los conquistadores en los siglos XVI, XVII y XVIII, hasta los réditos que obtienen empresas multinacionales como General Motors en los siglos XX y XXI.

Lo cierto, sin embargo, es que esta línea continua constituye un mito. Mientras los conquistadores hicieron uso de la fuerza y la violencia para obtener los metales, General Motors y otras empresas multinacionales ofrecen intercambios voluntarios y pacíficos que enriquecen las regiones en las que se introducen ofreciendo inversiones, innovaciones, know how, trabajo y demás.

2) Fue precisamente ese saqueo el que impulsó el mayor desarrollo relativo europeo respecto de Latinoamérica.

Si uno considera hoy el mayor retraso relativo de España y Portugal en relación con sus vecinos europeos no parece haber razón en esta hipótesis. Más bien, los metales preciosos que llegaban a estos dos países permitieron incrementar el consumo de corto plazo, pero condenaron su futuro industrial. Por el contrario, otros autores como Deirdre McCloskey explican que el mayor desarrollo económico de Europa se explica por otras fuentes, a saber, el mayor espacio y dignidad que recibieron los mercaderes e inventores para que sus proyectos pudieran florecer, a medida que se eliminaban controles y regulaciones.

3) El orden económico vigente no es la consecuencia de un orden espontáneo, sino un orden generado a través de la planificación central americana, primero con el cuerpo de políticas gubernamentales, y luego con los tentáculos de las empresas multinacionales que saquean a todos los países en los que se introducen.

No seremos tan ingenuos de creer que Estados Unidos y ciertas potencias no participan en la formación del orden económico vigente. Seguramente lo hacen, y especialmente a partir del momento en que Estados Unidos abandona su política exterior de “no-intervención”, y más bien interviene en todos los conflictos militares y políticos que se generan en el mundo.

La dignidad de ser empresario

AXEL KAISER

Hasta el siglo XVIII, el 99,9% de la población mundial vivía en condiciones que hoy consideramos de extrema miseria. Todo empezó a cambiar en Holanda e Inglaterra hace algo más de doscientos años, gracias a la revolución capitalista industrial que elevó las masas a niveles de bienestar nunca vistos. Durante el siglo XX, la expansión de instituciones respetuosas del derecho de propiedad y la libertad personal permitieron que la pobreza extrema continuara desplomándose. En 1970, por ejemplo, el 30% de la población mundial vivía con menos de un dólar diario. En 2011, la cifra de pobres había caído a 5%. En China, cuando el socialista Mao Zedong murió, en 1976, el 66% de los chinos vivía con menos de un dólar al día en el paraíso igualitario marxista. Con las reformas capitalistas de Deng Xiaoping, el porcentaje de personas viviendo en la extrema pobreza cayó a un increíble 0,3%.

¿Cómo fue todo esto posible? Esencialmente gracias a la labor persistente y energética de un grupo de hombres y mujeres, siempre minoritarios en una sociedad, cuyo espíritu los lleva a asumir riesgos y a no descansar hasta encontrar respuestas a problemas que observan en su entorno: los empresarios. Como ha explicado Deirdre McCloskey, fue un cambio de ideas y valores en la sociedad de los siglos XVIII y XIX lo que produjo la revolución industrial. Ganar dinero no era ya más visto como algo inmoral y las virtudes necesarias para la actividad comercial pasaron a ser admiradas y promovidas socialmente. En otras palabras, el burgués pasó a ser "dignificado", y como consecuencia, por primera vez en la historia humana surgió un sistema en que el estatus social ya no dependía del nacimiento. Las viejas jerarquías y estructuras de clase, como dijo Marx, se desvanecieron en el aire y las oportunidades se abrieron para todos.

Desde el punto de vista económico, el enriquecimiento de las sociedades se produjo porque en un orden de mercado libre los empresarios son mandatarios de los consumidores; es decir, de los trabajadores. Tanto el precio como la calidad y la cantidad de lo producido lo determinan los ciudadanos día a día con sus decisiones de gasto. Si el empresario no se atiene a lo que estos desean y no lo ofrece a los precios que estos están dispuestos a pagar, está condenado a desaparecer del mercado, no importa qué tan grande sea

El legado de las "Venas abiertas"

VÍCTOR PAVÓN

El libro Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano, recientemente fallecido, se constituyó en un símbolo de la izquierda intelectual en esta parte del mundo. Galeano contaba con una pluma singular, sin embargo, sus ideas no se correspondían con la realidad histórica ni tenían bases políticas y económicas razonables. Todavía más, Galeano más bien alimentó el odio contra todo aquello que significa modernidad, en el sentido de aprender lo que otras naciones fueron logrando para beneficiar a la gente.

Fue así que Eduardo Galeano por más de cuarenta años se convirtió en el abanderado del anti-capitalismo y el anti-norteamericanismo, diseminando la idea marxista de la lucha de clases, del odio contra el proletario, el rico, el empresario que solo busca beneficiarse a costa de los pobres, según dice el credo colectivista.

Fiel seguidor de Karl Marx, su principal mentor intelectual, Galeano supo ganarse la simpatía de muchos latinoamericanos que así encontraban la explicación de la pobreza en esta parte del mundo. La causa, decía este autor, fueron primeramente los colonizadores españoles, luego los ingleses y más tarde los Yankees, hasta llegar al liberalismo que solo busca el lucro sin interesarle los trabajadores y campesinos, los oprimidos del “capitalismo salvaje”.

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Noticias de la semana

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Artes y Letras

Chiquitos y la música

(Iglesia Chiquitana) 

MARIO VARGAS LLOSA

Los primeros jesuitas que llegaron a este lejano rincón del Oriente boliviano vieron que las viviendas de los indígenas tenían puertas tan pequeñas que bautizaron a toda la comarca con el nombre de Chiquitos. El padre José de Arce y el hermano Antonio de Rivas pisaron por primera vez estas selvas a fines de 1691. En vez de armas, traían instrumentos de música; sus experiencias en Perú y Paraguay les habían enseñado que el lenguaje de las flautas, los violines o las cítaras facilitaban la comunicación con los naturales del nuevo mundo. Pero aquellos primeros misioneros nunca pudieron imaginar la manera como los pueblos chiquitanos se apropiarían de aquellos instrumentos y de la música que acarreaban desde Europa, incorporándolos y adaptándolos a su propia cultura. Al extremo de que cuatro siglos después se puede decir que la Chiquitania (o Chiquitanía: se acentúa de las dos maneras) es una de las regiones más melómanas del mundo, donde la música barroca sigue tan viva y actual como en el siglo XVIII, matizada y coloreada de sabor local por unas comunidades cuya idiosincrasia concilia, de manera admirable, lo tradicional y lo moderno, lo artístico y lo práctico, el español y la lengua aborigen

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