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Carta abierta a Marco Enríquez-Ominami sobre las desventuras del idealismo MAURICIO ROJAS Estimado Marco: He visto la reciente entrevista en CNN donde dijiste que habrías sido mirista y calificaste al MIR como “un movimiento intelectualmente preclaro, brillante”. No es la primera vez que te expresas de esa manera.
Entrevista de Mario Vargas LLosa JUAN CRUZ  Resulta que a comienzos de septiembre Vargas Llosa publicó un artículo estremecedor, "Las guerras del fin del mundo", que evoca el título de una de sus principales novelas (La guerra del fin del mundo), sobre la situación que estamos viviendo ahora en el mundo alrededor, incluida la Europa en la que vive la mitad del año.

Publicaciones

Cómo el ahorro hace crecer la economía

DAN SANCHEZ 

En la década de 1980, Irwin Schiff, activista contra los impuestos, prisionero político y padre del experto del libre mercado, Peter Schiff, escribió un maravilloso tebeo titulado "How an Economy Grows and Why It Doesn’t" que enseña principio de economía a través de una historieta.

El tebeo empieza con tres isleños (Able, Baker y Charlie) que viven de la pesca, que capturan en el mar. No tienen herramientas que les ayuden, así que deben pescar con sus manos desnudas. El pescado, para los isleños, es un bien de consumo: algo que se usa para conseguir directamente sus objetivos (en este caso, el objetivo de evitar el hambre y no morir). Pero el pescado solo puede ser un bien de consumo cuando está dispuesto para su consumo. El pescado no hace ningún bien a los isleños mientras sigue nadando en el mar. Así que los isleños deben dedicarse a la producción. Deben producir el producto “pescado en un plato”, que es, para ser exactos, el verdadero bien de consumo, y no simplemente el “pescado” por sí mismo.

Para producir “pescado en un plato”, los isleños deben usar recursos productivos, o factores de producción. Un factor que deben usar los isleños es su propio trabajo. En este caso, su trabajo es la acción de pescar: utilizar sus ojos para ver el pez y su manos para atraparlo. Otro factor que deben usar es tierra o recursos naturales: en este caso, “pez en el mar”. “Trabajo de pesca” + “pez en el mar” = “Pescado en el plato”.

Usando solo sus manos desnudas, los isleños solo pueden producir un pescado al día, lo que es una productividad muy baja.

Bolivia: Santo Evito

CRISTINA LÓPEZ 

“Evita” es una exitosa obra de teatro musical creada por Andrew Lloyd Webber y Tim Rice que se basa en la vida de la que fuera la primera dama de Argentina, Eva Perón. A pesar de sus inexactitudes históricas (es un musical, después de todo), el libreto reconoce de una manera un tanto cáustica, cómo la adoración que la Primera Dama despertaba —le decían Santa Evita— hacía que se ignoraran ciertos elementos preocupantes del mandato de su esposo y de su manera de ejercer el poder: los efectos nefastos para la macroeconomía que trajo el despilfarro de su gobierno populista, o su autoritarismo pseudofascista y silenciación sistemática de opositores, entre otras cosas.

Algo parecido ha sucedido en Bolivia, en donde la adoración que ha despertado la persona de Evo (¿Santo Evito?) ha hecho que se preste menos atención a temas de enorme importancia, como la erosión del Estado de Derecho que le permitió reelegirse a un tercer período. Constitucionalmente, se permitía solo una reelección inmediata, pero se alegó vía resolución constitucional —cosida a la medida y con ruedo largo, para que dure otro par de períodos— que los primeros dos períodos de la presidencia de Evo fueron de “otro” estado, por lo que del “nuevo”, del Estado Plurinacional de Bolivia (el nombre cambió vía reforma constitucional recientemente) Evo nunca había sido presidente y eso le habilitaba a ejercer un tercer período.

Violaciones de la Carta Democrática Interamericana aparte, llama la atención que varias voces en la prensa internacional, desde CNN hasta el New York Times, se hayan volcado en halagos a Evo, tras su más reciente paliza electoral en la que resultó electo con el 60% de los votos. Se ha hablado de su sacrificada manera de ejercer el poder (porque aparentemente no se toma vacaciones) y del milagroso crecimiento económico que ha procurado (aprovechando un boom de precios), como si valiera la pena sacrificar el Estado de Derecho y principios democráticos en el altar de la estabilidad económica. No han merecido la misma atención las preocupantes y sistemáticas violaciones constitucionales que Santo Evito tejió para perpetuarse en el poder, o el autoritarismo que permite expropiaciones impunes.

Dos siglos de capitalismo resumidos en diez puntos

D. SORIANO 

Oyendo hablar a algunos comentaristas españoles parecería que vivimos en el peor de los mundos posibles. No sólo eso, es que vamos a peor. Escuchando su discurso, uno creería que no sólo la humanidad no progresa, sino que ha abandonado un paraíso de felicidad para introducirse en el infierno del consumismo, la desigualdad o la mala alimentación. Además, según ellos, esto tiene un culpable, la libertad económica o el capitalismo, que habrían desatado las peores plagas inimaginables sobre el género humano.

El problema es que todos estos argumentos no se sostienen a menos que uno esté ciego y no quiera ver la realidad que le rodea. Prácticamente todos los parámetros que miden la calidad de vida en el planeta muestran una constante mejoría en los últimos dos siglos. Y aunque ahora nos pueda parecer algo baladí, no lo es. Entre el comienzo de nuestra era y el año 1500, los progresos de la humanidad habían sido mínimos, tanto si se mide en esperanza de vida como en términos de riqueza.

Sin embargo, algo cambió durante la Edad Media. Europa despegó. El Viejo Continente empezó a desarrollar una serie de instituciones políticas y económicas que hicieron que las condiciones de vida de sus ciudadanos se alejaran de las del resto de la humanidad. Y a partir del siglo XVIII, esa tendencia se aceleró. La revolución industrial generó las condiciones para que cientos de millones de personas mejoraran de forma radical su situación.

Venezuela al borde de la quiebra

MANUEL LLAMAS 

El desastre económico que sufre Venezuela, inmersa en la hiperinflación y una grave crisis de desabastecimiento, ha llegado hasta tal punto que, pese a contar con una de las mayores reservas de crudo del mundo, el Gobierno bolivariano de Nicolás Maduro se ha visto obligado a importar petróleo procedente de Argelia por primera vez en su historia.

Sin embargo, al constante deterioro que sufre desde hace años su otrora potente industria petrolífera, se le suma ahora la fuerte caída que ha registrado el precio internacional del crudo en los últimos meses, ya que, de mantenerse esta tendencia, el Estado venezolano se verá abocado a la quiebra.

La depreciación del petróleo amenaza de forma directa la sostenibilidad de las cuentas públicas de Venezuela, ya que una parte muy sustancial de sus ingresos fiscales proviene de la venta de crudo. En concreto, el petróleo representa más del 95% de los ingresos por exportaciones del país, con la consiguiente entrada de dólares, y el 30% de los recursos tributarios del Gobierno.

El problema para Maduro es que el barril de crudo Brent cotiza hoy por debajo de los 90 dólares y todos los expertos coinciden en que el el umbral debe situarse por encima de 100 para poder hacer frente a sus pagos. De hecho, este cálculo sería incluso optimista. Los analistas de Deutsche Bank indicaban la semana pasada que Venezuela necesita con urgencia un precio por encima de 120 dólares por barril para poder equilibrar sus cuentas públicas, es decir, que el petróleo suba casi 40 dólares, lo cual es, hoy por hoy, muy improbable.

La caída de los ingresos petrolíferos agravará, por un lado, los preocupantes problemas de escasez de todo tipo de productos que sufre la población. Venezuela importa cerca del 75% de los bienes que consume y necesita financiar más del 90% de sus importaciones, de modo que el deterioro de sus recursos petrolíferos intensificará la escasez de dólares que sufre el país, como consecuencia del estricto control cambiario que impuso el Gobierno. En este sentido, cabe recordar que sus reservas de divisas apenas rondan ya los 19.000 millones de dólares, el nivel más bajo desde octubre de 2003.

Hacia una educación de la libertad

VÍCTOR PAVÓN

La tragedia de la educación en mi país no es diferente a la de otros países del Tercer Mundo. Falta lo más básico: escuelas, pizarrones, bibliotecas, laboratorios etc. Todavía más, se adolece de lo sustancial: la valoración pedagógica de los principios de la libertad y la propiedad.

Una manera de promover los valores de la sociedad libre consiste en formar líderes educativos. Además de la formación docente que involucra, entre otras ciencias, a la pedagogía, la didáctica y, por supuesto, el conocimiento de la cátedra en la que se ejerce la enseñanza, se requiere de maestros que utilicen la persuasión antes que la imposición.

Necesitamos de maestros que abracen la enseñanza como vocación. Que dejen como legado la impronta de su personalidad y conocimiento en la mente y espíritu de sus discípulos, inculquen con el ejemplo el buen trato e incentiven la curiosidad por el conocimiento en un ambiente de tolerancia y respeto mutuo.

El maestro que requerimos es aquel que sabe que su discípulo puede ser más que él. Reconoce sus limitaciones pero también sabe que el conocimiento se logra en la permanente capacitación intelectual de toda una vida. La calidad del maestro tiene un impacto más fuerte que el tamaño y las comodidades del aula.

La desesperada ofensiva de Raúl castro

CARLOS ALBERTO MONTANER  

Raúl Castro ha desatado una desesperada ofensiva sobre Washington. Cree que en ello se juega el destino de la revolución. Le preocupa intensamente que la catástrofe venezolana acabe por eliminar o reducir drásticamente el subsidio que recibe Cuba.

La situación es apremiante. Raúl tiene 83 años y se siente abrumado. Se ha comprometido a dejar el poder en el 2018. Para entonces habrá gobernado inútilmente durante 12 años. Ya sabe que su reforma económica no funciona. Aumenta exponencialmente el número de balseros y desertores. Nadie tiene ilusiones con sus “lineamientos”. La consigna es huir.

Cada día que pasa las auditorías que le presenta su hijo Alejandro le confirman que el magro aparato productivo estatal está en manos de tipos corruptos, incompetentes e indolentes. (En realidad el sistema los moldea de esa manera, pero todavía Raúl no lo admite).

Su problema más urgente es la falta de divisas para importar comida, combustible y otros bienes esenciales. El país se está cayendo a pedazos. Cuba es asombrosamente improductiva. Se trabaja poco y mal. La Isla vive, por este orden, de siete rubros: El subsidio venezolano. El alquiler y explotación de profesionales sanitarios en el extranjero. Las remesas de los exiliados. El níquel que extraen los canadienses. El turismo. La mendicidad revolucionaria que sostienen Brasil, Angola, Ecuador, y hasta la pobrísima Bolivia. El tabaco y otras minucias de exportación, algunas de ellas indignas, como la venta de sangre y de vísceras hmanas para trasplantes (por más de 100 millones de dólares). Comenzaron emulando a Stalin y han terminado imitando a Drácula.

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Noticias de la semana

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Artes y Letras

Chiquitos y la música

(Iglesia Chiquitana) 

MARIO VARGAS LLOSA

Los primeros jesuitas que llegaron a este lejano rincón del Oriente boliviano vieron que las viviendas de los indígenas tenían puertas tan pequeñas que bautizaron a toda la comarca con el nombre de Chiquitos. El padre José de Arce y el hermano Antonio de Rivas pisaron por primera vez estas selvas a fines de 1691. En vez de armas, traían instrumentos de música; sus experiencias en Perú y Paraguay les habían enseñado que el lenguaje de las flautas, los violines o las cítaras facilitaban la comunicación con los naturales del nuevo mundo. Pero aquellos primeros misioneros nunca pudieron imaginar la manera como los pueblos chiquitanos se apropiarían de aquellos instrumentos y de la música que acarreaban desde Europa, incorporándolos y adaptándolos a su propia cultura. Al extremo de que cuatro siglos después se puede decir que la Chiquitania (o Chiquitanía: se acentúa de las dos maneras) es una de las regiones más melómanas del mundo, donde la música barroca sigue tan viva y actual como en el siglo XVIII, matizada y coloreada de sabor local por unas comunidades cuya idiosincrasia concilia, de manera admirable, lo tradicional y lo moderno, lo artístico y lo práctico, el español y la lengua aborigen

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