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¿Huérfanos o herederos?

EDUARDO BOWLES

Algunos afirman que el “padrinazgo” venezolano con el régimen del MAS es un asunto simbólico y no tanto práctico, por lo que no se puede hablar de orfandad luego de la muerte de Hugo Chávez. Veamos algunos ejemplos: cuando Evo Morales no tenía avión de 50 millones de dólares, la Fuerza Aérea Venezolana era la encargada de llevarlo por todo el mundo. Lo trasladaba a las reuniones, a las cumbres, a las giras y a cualquier lugar fuera del país con el objetivo de promocionar el nuevo líder sudamericano que había surgido gracias –en parte- al apoyo venezolano que tuvo mucho que ver en el financiamiento de la denominada “Guerra del Gas” que terminó con el mandato de Gonzalo Sánchez de Lozada.

Dentro del país, el presidente boliviano se ha mantenido en estos siete años en un ritmo vertiginoso de viajes, reuniones, actos de inauguración, entrega de obras, gracias a la inmensa cantidad de recursos que ha donado Venezuela al programa “Evo Cumple” y a los veloces helicópteros que proporcionó el país caribeño para los traslados.

Cuando el Gobierno de Bolivia nacionalizó los hidrocarburos en el 2006 provocó la ira de Brasil, donde incluso hablaban de declararle la guerra a nuestro país. Fue Chávez el encargado de aplacar los ánimos de Lula Da Silva y él personalmente acompañó a Evo Morales a una reunión bilateral en la que actuó de chaperón. El líder bolivariano, gran orador y de una personalidad imponente, hizo lo mismo en muchas cumbres donde apeló a todo por apuntalar la figura del dirigente cocalero que a la postre comenzó a brillar con luz propia.

Y cuando la nacionalización provocó el descenso de la producción de combustibles líquidos, ha sido Venezuela también la que ha paliado el problema con diesel fiado que, dicho sea de paso, ha generado una multimillonaria deuda bilateral que, de acuerdo a algunos temores, los herederos de Chávez no podrán seguir incrementando, a menos que Bolivia empiece a pagar. El “colchón” venezolano ha sido vital también para amortiguar el peso del subsidio a los combustibles, evitando así graves problemas políticos al Gobierno que en el 2010 las pasó negra cuando intentó el tristemente célebre “gasolinazo”

En el 2008, cuando las papas quemaban en el país por influencia del movimiento autonomista, fue Chávez el que intervino directamente, dando órdenes al Ejército Boliviano, ayudando a organizar el derrocamiento del prefecto de Pando, dándole respaldo en la Cumbre de Unasur y a través de la OEA y por supuesto, fue la inteligencia venezolana y los dólares venezolanos las claves para la articulación del Caso Rózsa, que terminó por descabezar el bloque opositor que –en palabras del ministro Juan Ramón Quintana- “estuvo a punto de poner de rodillas al presidente Morales”.

Venezuela ha sido fundamental para la “conquista” de la Amazonia a manos de la polémica ADEMAF que controla el ministro Quintana apoyado por los militares chavistas; la cooperación que llega de Caracas ha reemplazado el apoyo norteamericano en el fortalecimiento de la Policía y el Ejército, sin los cuales, ningún régimen gubernamental puede aspirar a la estabilidad en Bolivia. Y hasta la custodia presidencial es un resorte que depende de cubanos y venezolanos.

Hugo Chávez ha sido la pieza fundamental para que el régimen boliviano se fortalezca de la manera que lo ha hecho tanto dentro como fuera del país. Sin esa figura descomunal presente, es difícil que se pueda mantener semejante respaldo político y económico. En el corto plazo veremos si es que podemos hablar de “huérfanos o herederos”.

Tomado de eldia.com

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