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Trampas y juegos sucios

EDUARDO BOWLES 

La opinión pública no termina de sorprenderse con los métodos, la conducta y los bajos instintos que gobiernan en estos días en el país. Acaba de hacer públicas sus declaraciones ante la prensa, el exasesor jurídico del Ministerio de Gobierno, Boris Villegas, que hasta el martes pasado estuvo en la cárcel de Palmasola junto con Denis Rodas, ambos acusados de pertenecer a una red de extorsión que actuaba a órdenes de tres ministerios, trabajo sucio que fue desmantelado a raíz del caso Ostreicher.

Villegas ha relatado con lujo de detalles cómo fue que personal del Ministerio de Gobierno a la cabeza del actual embajador en la ONU, Sacha Llorentty, montaron un operativo destinado a derrocar al ex gobernador del Beni, Ernesto Suárez, a quien pretendían meter a la cárcel con la finalidad de abrirle el camino electoral a la candidata oficialista Jessica Jordan, quien personalmente participó en varias de las movidas preparadas y en las que estuvo presente el propio Villegas cumpliendo órdenes ministeriales.

El relato refleja muy claramente que muchas de las acciones y decisiones que adopta el Poder Judicial en relación con los líderes de la oposición bajo acoso jurídico, son coordinadas al detalle entre las autoridades de ambos poderes y los responsables distritales del Ministerio Público. Resulta asqueante conocer que los altos magistrados que hoy son cabeza del Tribunal Constitucional, han sido alfiles del oficialismo en los actos de persecución que ejecuta el Gobierno contra sus adversarios. En el contenido de la declaración se puede advertir el perfil autoritario, ilegal y espurio que maneja el régimen en sus actuaciones, abiertamente violatorias del principio de división de poderes.

Es necesario poner en contexto lo recientemente dicho por Villegas con el caso de extorsión que también desnudó la connivencia entre los tres poderes del Estado y también con las declaraciones del fiscal Marcelo Soza que reveló a través de un video todos los pormenores del denominado caso Terrorismo que no es otra cosa que una trampa perfectamente armada por el Ministerio de Gobierno.

La reacción del Ministerio de Gobierno ante las declaraciones públicas de Villegas ha sido su inmediato traslado de Palmasola hasta la cárcel de Montero y lo mismo se ha hecho con su excolega, Denis Rodas, recluido hoy en Warnes. El objetivo es ponerlos en un ambiente de mayor precariedad y hacinamiento y obviamente, evitar el contacto entre ambos y la posibilidad de que se puedan contactar con los medios de comunicación. Ante este nuevo abuso, Villegas ha amenazado mediante una carta, que dispone de una veintena de videos que ha grabado con más detalles de la forma de operar de las actuales autoridades a quienes también vincula con las actividades de protección a supuestos narcotraficantes.

A su turno el exgobernador del Beni, Ernesto Suárez, ha iniciado una querella criminal contra quienes han sido los autores de semejante montaje, que viola todos los principios democráticos y el Estado de Derecho que debería estar vigente en el país. Toda esta cadena de sucesos vergonzosos para nuestro país, no hace más que confirmar la consolidación del perfil autoritario de este régimen que genera descontento en la población hambrienta de justicia y de transparencia.

Tomado de eldia.com.bo

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