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Atrapados por el rentismo

EDUARDO BOWLES

La disputa por las regalías del campo Margarita entre Tarija y Chuquisaca ha evidenciado, una vez más, las debilidades del modelo "rentista" en el aprovechamiento de los recursos naturales y, en general, de la riqueza que genera el país.

Roberto Laserna es uno de los principales estudiosos del "rentismo", al que ha definido como "un comportamiento orientado a la extracción y aprovechamiento de las rentas (aquella parte del valor económico que proviene de una riqueza preexistente)".

El fenómeno, dice el sociólogo y cientista político, tiene dos facetas, una positiva y otra negativa. "Es positiva cuando permite que los recursos existentes sean puestos a disposición de los productores. Si la dueña de la tierra fuera una anciana que no la puede trabajar, ponerla a disposición de un agricultor beneficia a ambos, pues ella obtiene un ingreso y el agricultor cultiva la tierra sin inmovilizar su capital comprándola", dice.

La faz negativa del rentismo, explica, se presenta "cuando atrae de tal manera los esfuerzos y la creatividad de la gente, que termina absorbiéndolos y limitando su capacidad productiva. Esto ocurre cuando no están claros los derechos de propiedad sobre la riqueza preexistente, ya que en ese caso la gente se obsesiona por las rentas y en su disputa puede llegar al conflicto y la violencia".

Esta es, tal cual, la raíz del problema que enfrenta a las organizaciones regionales tarijeñas y chuquisaqueñas. Las primeras, opuestas hoy a que un estudio independiente defina los porcentajes que corresponden a cada uno de los departamentos en la distribución de la riqueza que genera Margarita. Las segundas, vigilantes ante la posibilidad de quedarse sin la "porción" que, en su criterio, debe corresponderles.

No se trata del primer conflicto por, en este caso, la renta gasífera, y seguramente no será el último.
Desde que arrancó el conflicto con una huelga indefinida declarada en Tarija poco o nada se ha hablado del problema de fondo, es decir de si los bolivianos estamos realizando un uso adecuado, para el bien común, de nuestros recursos naturales.

Hoy, en el país, lo que prevalece es la disputa parcelaria de la riqueza antes que una visión de desarrollo nacional. Y conste que no se trata de arrebatar a cada cual lo que le corresponde. Se trata, simplemente, de sacudirnos del rentismo como problema de fondo, es decir, de abandonar la espera fácil de los recursos o el combate por ellos a través de presiones corporativas. En esta lógica no encaja la generación imaginativa de la riqueza, sino solo su distribución, hasta que los recursos naturales queden agotados.

"Para encontrar la ruta correcta tenemos que liberarnos de la trampa del rentismo. Liberar al Estado de las presiones sociales que le impiden actuar con racionalidad, y liberar a la gente de la ansiedad por capturar esa parte de las rentas que le pertenecen. Cuando eso ocurra encontraremos el camino del desarrollo, porque el Estado estará al servicio de la gente, y la gente tendrá seguridad de que puede contar con las riquezas naturales como base de su propia iniciativa", dice Laserna.

¿Estamos abiertos a sacudirnos del rentismo? Las políticas estatales tienden, más bien, a cultivarlo, mientras la presión corporativa a perpetuarlo. Es uno de los dramas de la Bolivia de hoy, un círculo vicioso que encontrará siempre vencedores pasajeros, pero que dejará, a la larga, un país agotado.


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