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La inversión en salud en Bolivia

EDUARDO BOWLES 

Todos estamos alborozados con el crecimiento del turismo en Bolivia, pero no dejan de faltar las malas noticias. La organización internacional SOS ha elaborado un mapa mundial con los lugares más peligrosos para visitar y lamentablemente nuestro país no figura en un buen lugar, debido al riesgo que existe de contraer enfermedades y las falencias que existen en la atención médica y la provisión de medicamentos.

El reporte utiliza datos de la Organización Mundial de la Salud y muestra cómo el dengue, el mal de Chagas, la malaria, la tuberculosis son altamente endémicos y significan un riesgo para los viajeros. La más reciente amenaza, la Chikungunya seguramente no hará más que agravar esta situación.

El informe, denominado “Mapa de Riesgos para la Salud 2015”, toma en cuenta la calidad de la atención médica, el acceso a los medicamentos, la prevalencia de enfermedades infecciosas, la existencia de males endémicos y sus formas de contagio. También se consideran aspectos como las barreras culturales y administrativas e incluso el idioma al que se enfrentan los pacientes. Nuestro país se encuentra en el penúltimo nivel de países de riesgo alto, junto con Venezuela, Honduras, Nicaragua, Egipto, entre otros.

Las conclusiones de SOS no son una casualidad tomando en cuenta la inversión que realiza el Estado en el área de salud, considerada una de las responsabilidades más importantes del sector público. De acuerdo a la medición realizada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) el gasto en salud per cápita de Bolivia es de 149 dólares anuales, cifra que está muy por debajo del promedio de América Latina y el Caribe (540 dólares) y solo supera a lo que invierten Nicaragua y Haití, con 53 dólares por persona anualmente.

La situación de nuestro país es deficiente comparada con el vecindario, pero mucho más pobre comparada con los países desarrollados, que tienen un promedio de 1.500 dólares de inversión en promedio por habitante. El mejor caso es el de Noruega, con más de nueve mil dólares y le siguen Suiza con 8.980, Estados Unidos, 8.895 y Luxemburgo 7.452.

Según expertos, en Bolivia, no solo se invierte poco en salud, sino que los recursos son muy mal orientados porque se los destina en función de los intereses políticos. En realidad, casi todos los males prevalentes en el territorio y otros como los que señala el informe de SOS, son fácilmente prevenibles si hubiera una acción dirigida hacia las verdaderas necesidades de la población.

En Bolivia se cometen aberraciones como la construcción de modernos hospitales que funcionan muy bien a la hora de figurar en la propaganda política, pero que en realidad no funcionan como debieran porque no cuentan ni con el personal ni con el equipamiento suficientes para brindar una atención que ayude a mejorar los indicadores sanitarios.

Volviendo a los números, la situación es preocupante, tomando en cuenta el periodo de bonanza económica que ha vivido el país y que debió ser aprovechado para elevar los índices sanitarios, un paso importante en la lucha contra la pobreza. En términos presupuestarios, apenas el 7 por ciento del total se destina al sector salud y deportes. Y si bien el gobierno afirma que lo ha elevado (en el pasado era el 4 por ciento), el incremento es irrisorio en comparación con el aumento de los ingresos públicos percibidos.

Tomado de eldia.com.bo

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