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La conciliación ¿Una mentira?

EDUARDO BOWLES

Un lapsus cometido por el exprefecto de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, fue el pretexto que usó el régimen para derrocarlo y en ese afán no midió ningún tipo de consecuencia, ni siquiera el derramamiento de sangre y el enfrentamiento fratricida, uno de los más nefastos que haya ocurrido en la historia de Bolivia. El episodio se repitió en Pando, en La Guardia, en Buena Vista, en decenas de municipios y regiones y está por ocurrir en El Alto, donde la alcaldesa, Soledad Chapetón, ha comenzado a enfrentar una hostilidad que obviamente está destinada a sacarla del cargo.

Ya lo había dicho un dirigente vecinal ni bien se supo del triunfo de Chapetón, que a partir de su posesión le harían la vida imposible. Más tarde empezó la presión por cuotas de poder y descaradamente los gremiales le dijeron a la autoridad que ellos se encargarían del manejo de los mercados. Los diferentes sindicatos, movimientos sociales y juntas de vecinos están buscando que siga en El Alto el “modus operandi” oficialista, a través de avales políticos y recomendaciones de las organizaciones afines al MAS para definir cargos, programas y presupuestos, tal como ha estado sucediendo en la administración pública nacional y como ha ocurrido en el Fondo Indígena, de donde se robaron 600 millones de dólares, cifra comparable a los montos de la FIFA, que tanto nos han escandalizado.

Desde Argentina, el vicepresidente García Linera se refirió a un lapsus cometido por Chapetón recientemente, cuando la alcaldesa rechazó el intento de imposición de algunos usos y costumbres propios de comunidades indígenas en la administración del municipio. El mandatario satanizó el error cometido por la autoridad comunal, lo que implícitamente se constituyó en un impulso a las estrategias de desestabilización que están en marcha.

Frente a semejante arremetida, poco puede importar que Soledad Chapetón haya ganado con más del 50 por ciento de los votos; que haga una buena gestión o que tenga la capacidad para enfrentar los problemas más urgentes de El Alto. Lo primordial para ella será montar una estructura política capaz de contener el acecho, cosa que es improbable, pues está demostrado que las fuerzas oficialistas tienen los recursos, el respaldo y la impunidad suficientes para actuar sin descanso y sin el menor escrúpulo hasta conseguir el objetivo de hacer huir a la autoridad opositora.

Estas evidencias ponen en duda el supuesto talante conciliador que expresó el presidente Morales durante la posesión de las nuevas autoridades regionales y que ha estado mostrando en algunas visitas a “territorios enemigos”. Todo parece indicar que los modos, las torpezas y las trampas seguirán aplicándose como en el pasado, con un grave saldo para la democracia, para la estabilidad en la administración pública y sobre todo para el bienestar de los municipios, que en manos de advenedizos golpistas y de montoneros han caído al pozo más negro de la ineficiencia, la corrupción y el derroche. Esa ha sido la desdicha de numerosas alcaldías y gobernaciones que el pasado 29 de marzo habían recobrado la legalidad, la legitimidad y la esperanza pero que hoy vuelven a estar a merced de las turbas alentadas por las más altas cúpulas políticas.

Tomado de eldia.com.bo

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