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Estado versus individuo

EDUARDO BOWLES 

En Bolivia vivimos un endiosamiento exagerado del Estado, como si no fueran suficientes todos los ejemplos de la historia que muestran cómo el estatismo es sinónimo de fracaso, violencia, despilfarro, elefantes blancos, supernumerarios y muchos otros excesos que generan pobreza.

El estatismo se opone al individualismo al que los socialistas ven como sinónimo de egoísmo, usura, acaparamiento, mezquindad, materialismo, acumulación, vanidad, etc, mientras que el Estado es asociado al bien común, a la solidaridad y otros valores que lo hacen ver como la respuesta ideal para resolver los problemas de la humanidad.

Sin embargo, veamos cómo se puede mostrar ejemplos de individuos que han creado imperios económicos, grandes soluciones, inventos, ideas transformadoras y por supuesto, millones de empleos y riqueza a raudales que se multiplica y que sigue generando nuevos emprendimientos.

En la lista de las empresas más valiosas del mundo publicada recientemente figuran sellos que son familiares para todos los que están inmersos en la tecnología, como Facebook, Google, Amazon, Apple y Microsoft y que tienen en común a un solo individuo en cada caso, autor de una idea, dueño de una genialidad y tenacidad que contagia sobre todo a los jóvenes que pueden comprobar que en el Siglo XXI una buena idea es suficiente para triunfar, pues la tierra se ha vuelto más plana y el éxito puede estar al alcance de cualquier individuo, sin importar dónde se encuentre y cuál sea su condición.

A los socialistas les incomoda que estas empresas puedan acumular tanto valor, que supera el Producto Bruto Interno de muchos países, incluyendo algunos europeos. Piensan que eso es posible por las ventajas que el capitalismo les ofrece a unos pocos, a unos privilegiados, sin tomar en cuenta los cuantiosos ejemplos de pequeños que se han hecho grandes cuando existen las condiciones, cuando el individuo es capaz de dar rienda suelta a su capacidad, sin que una fuerza superior como el Estado intervenga para frenarlo. No es casualidad que estos individuos tengan mayores posibilidades de surgir en países donde el Estado es promotor de la creatividad y no su detractor.

Una revisión histórica nos da la prueba de que los grandes inventos, los adelantos científicos, las soluciones a problemas sociales y las obras que han transformado el mundo han sido fruto de individuos y muy pocas veces de las pulsiones colectivas, menos aún de los gobiernos que promueven que nada puede estar por encima o fuera del estado.

En el caso boliviano, el Estado ha tenido su época de mayor apogeo en su historia, con más de 140 mil millones de dólares a su disposición en poco más de diez años. Todos hablan del escándalo de un puñado de individuos que manejaron 600 millones de dólares del Fondo Indígena. Esta cifra es ínfima en relación a todo lo que invirtió el Estado en muchas obras que son candidatas a elefantes blanco, en aeropuertos que no se usan, en carreteras que duran muy poco, en sueldos de empleados de empresas que no producen nada y todo lo que el estatismo ha hecho este tiempo y que debería se contabilizado minuciosamente para un recuento de daños.

Tomado de eldia.com.bo

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