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La lucha contra la evasión fiscal

EDUARDO BOWLES 

La Comisión Económica para la América Latina y el Caribe (Cepal), a través de su secretaria ejecutiva, ha señalado a la evasión tributaria como el problema pendiente de solución en la región. De hecho, ha desvelado que la clave fundamental para afrontar sin grandes costos la crisis económica regional se encuentra en la lucha sistemática contra la evasión y elusión fiscal. También ha insistido en la necesidad de pasar de la perniciosa cultura del privilegio fiscal a otra cultura de mayor igualdad. En otras palabras, ha puesto el dedo en la llaga en las evidentes deficiencias de los regímenes impositivos de la mayor parte de los países latinoamericanos, incluyendo a Bolivia.

Si se considera que la Cepal estima una pérdida global de 320 mil millones de dólares anuales solo por la evasión de impuestos en la región, habrá que coincidir en que tales astronómicas cifras no solo merecen una atención mucho más cuidadosa por parte de los gobiernos, sino una profunda reflexión. Por una parte, porque constituyen una vergonzosa evidencia que detrás de lo que se manifiesta como corrupción e impunidad se hallan privilegios fiscales y de otro tipo. Además, esta situación expone las injusticias impositivas contra el sector formal, que sí cumple con sus obligaciones, pero excluye de sanción a los sectores informales que no solo no tributan sino que se burlan del Estado.

En Bolivia la desigualdad de obligaciones tributarias se ha constituido en un problema de envergadura. Mientras se ejerce una presión fiscal contra el sector formal, al punto que el propio Primer Mandatario del Estado ha tenido que reconocer que se cometen abusos en ese terreno, el universo de contribuyentes sigue contraído. La ausencia de pago de impuestos por importantes sectores sociales y la evasión tributaria de la que hacen gala los grandes comerciantes que se hallan inscritos en el régimen simplificado y no en el general, es un ejemplo. Por otra parte, siguen influyendo otro tipo de intereses que atentan contra la disciplina fiscal, como son los intereses políticos coyunturales.

Si se recaudan recursos a través de un sistema fiscal equilibrado y más justo, sobre la base de una cultura de pago de impuestos, es posible reunir fondos económicos suficientes para encarar la crisis económica que agobia a muchos países de la región. De hecho, la ampliación del universo de contribuyentes se erige en la tarea que deben asumir las autoridades gubernamentales. Para ello, resulta imprescindible colocar las cosas en su sitio. Hace falta una mayor tolerancia con el sector formal inculcando al mismo tiempo la cultura tributaria, en tanto debe abordarse con drasticidad a quienes se resisten a tributar o, eluden esa obligación, estafando a la colectividad en su conjunto.

El desmontaje del privilegio fiscal del que gozan determinados sectores sociales, ya sea por razones políticas o de otro orden, se impone como tarea ineludible. La evasión fiscal es un mal estructural y constituye un hecho delictivo cotidiano que goza de impunidad a todo nivel en el país. Urge, por ello, desarrollar una amplia labor de consenso entre las autoridades de la Administración Tributaria Nacional, conformada por el Sistema de Impuestos y la Aduana Nacional, para eliminar injusticias con el sector formal y ampliar el universo de contribuyentes. Esta última tarea debe realizarse a expensas de sectores que siendo privilegiados en los tributos, causan con ello un daño permanente al país.

Tomado de eldia.com.bo 

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