Buscar en nuestras publicaciones:

El ciudadano y la realidad

EDUARDO BOWLES

Entre los innumerables rankings e índices que se hacen cada año en el mundo, causó sorpresa encontrar uno que revela el nivel de ignorancia en cada uno de los países y mucho más novedoso fue saber que China, Estados Unidos, Brasil, México, Canadá, Israel y Argentina, figuran entre los peor ubicados.

Primeramente se debe aclarar que no todas las naciones fueron encuestadas por el Instituto Ipsos Mori, autor del estudio. Bolivia no fue incluida y la investigación tampoco tiene ningún afán peyorativo, que frecuentemente es asociado al adjetivo “ignorante”, sino evaluar el conocimiento general y la interpretación que las personas tienen sobre el país que viven. En resumen, se trata de mostrar qué tan acertada es la idea de los ciudadanos sobre la realidad que los rodea, que en la mayoría de los casos está basada en prejuicios, conceptos repetitivos y simplismos muy arraigados en una población reacia a comprender fenómenos complejos y guiada por lugares comunes que escuchan de los politiqueros o que han recibido como nefasto legado de la “historia oficial”.

Las preguntas de la versión 2016 del estudio denominado “Peligros de la Percepción” tienen que ver con datos estadísticos del propio país, aspectos relacionados con la composición poblacional (En Bolivia podrían preguntar “¿qué porcentaje de los bolivianos son indígenas?) y elementos muy básicos relacionados con la economía, la administración pública, la propiedad, la pobreza, etc. La encuesta se realizó a unas 27.250 personas entre septiembre y noviembre del año pasado en 40 países, usando una combinación de métodos, los que incluyen encuestas en línea, por teléfono y en persona.

Es una pena que Bolivia no sea incluida en este índice, aunque no tanto como el hecho de no permitir la evaluación internacional de la educación. Esa es una decisión de los gobiernos que sistemáticamente se empeñan en mantener a la población con los ojos vendados.

En nuestro país hay muchos prejuicios y percepciones equivocadas que es necesario combatir para generar un cambio de mentalidad, valor indispensable para dar el salto al desarrollo y la prosperidad. La mentira más grande que escuchamos desde niños, de nuestros padres, maestros y dirigentes es que “Bolivia es un país rico, lleno de recursos naturales”. Se nos dice que somos “un mendigo sentado en un trono de oro” y la verdad es que seguiremos así hasta la eternidad si no cambiamos de enfoque y comenzamos a valorar el capital humano, que estás descuidado, mal formado, esclavizado a través de limosnas y dádivas del “papá Estado”.

Ese discernimiento nos lleva al segundo error grave: pensar que la solución de los problemas estructurales del país tienen que ver con la astucia, la inteligencia y la fuerza de un solo líder, de un mesías que un día llegará, reinará por muchos años y que sacará a los bolivianos de la miseria y la postergación.

Las naciones menos “ignorantes” como Japón, Gran Bretaña, Holanda o Suecia han conseguido desarrollar ciudadanía y han depositado en las mentes de cada uno de los individuos la idea de que la verdadera maquinaria del progreso reside en ellos mismos, en la iniciativa, el ingenio y la creatividad de todos y que los Estados simplemente se encargan de crear las condiciones para que ello ocurra, razonamiento totalmente inverso al que anida en nuestra programación cerebral.

Tomado de eldia.com.bo

Búscanos en el Facebook