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Aborto: un debate extraviado

EDUARDO BOWLES 

El desafortunado comentario de un comunicador relacionado a ciertas opiniones sobre el aborto, seguramente avivará este debate que transita por el sendero de la intolerancia y los intentos oficialistas de aprobar la despenalización a como dé lugar, sin tomar en cuenta los puntos de vista de los sectores involucrados. Lamentablemente, el aporte del radialista en cuestión le hace un flaco favor a la discusión y el incidente será aprovechado por el oficialismo para imponer sus criterios y llevar las cosas como le indican sus caprichos políticos.

Con lo poco que se ha podido recoger de los que entienden del tema se podría concluir que de aprobarse una ley que despenalice la interrupción del embarazo, no habrá ni más ni menos abortos en el país y lo peor del caso es que tampoco se producirán menos muertes que en la actualidad, como ha ocurrido en los países que han dado el paso hacia la despenalización.

Que nadie vaya a pensar que a partir de la aprobación de una ley, los médicos que cuidan su prestigio, los cirujanos que actúan con ética profesional o los doctores de renombre y de amplia experiencia, van a dedicarse a practicar abortos. Ninguna clínica que cuide su reputación, los hospitales públicos, ni siquiera el más humilde sanatorio o posta sanitaria va a cambiar de rumbo y abrirá sus puertas a esta actividad.

Cuando se apruebe esta ley, los mismos consultorios que hoy operan en la clandestinidad, en pésimas condiciones de higiene y con pocas garantías para la vida de las mujeres, pasarán a operar bajo el amparo de las normas y su “mercado” será el mismo, es decir, mujeres de bajos recursos económicos que no tendrán para costear un establecimiento mejor instalado que les garantice la reserva y la confidencialidad que se requiere en estos casos.

Si alguien está pensando esta oportunidad como un negocio, con seguridad que no estará disponible para todo bolsillo y los más pobres deberán acudir a aquellos sitios precarios, descuidados y en manos de pseudoprofesionales que seguirán matando la misma cantidad o tal vez más mujeres que en la actualidad, pues no cabe duda que en un ambiente despenalizado va a proliferar el marketing abortista de bajo fondo, que no discriminará las restricciones ni los límites de la ley.

El verdadero debate pasa por buscar la manera de evitar los embarazos no deseados y en esto el sector público tiene mucho qué responder, pues Bolivia ostenta uno de los primeros lugares del continente por el número de adolescentes en estado de gestación.

En Bolivia no funciona ninguno de los planes de control de la natalidad; tampoco existe educación sexual seria; no se usan los métodos anticonceptivos, ni naturales ni de ningún tipo y eso es porque jamás ha existido un plan serio que involucre el control de las enfermedades de transmisión sexual, un ámbito en el que también estamos en pañales. Meter el aborto en este contexto de anomia sería empeorar el problema.

Tomado de eldia.com.bo

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