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La agenda de Santa Cruz

EDUARDO BOWLES 

Un connotado intelectual cruceño acaba de recomendar que lo más saludable para las élites locales sería dejar de hacer política y someterse a la ideología dominante, que además del poder y los recursos económicos, tiene toda las intenciones de eliminar cualquier atisbo de disidencia dentro del territorio nacional. Tal vez lo dice porque a él le resultó conveniente desde el punto de vista económico esa decisión, algo que parecen haber advertido ciertos líderes empresariales que han sido acusados por la dirigencia cívica de colocar la salubridad de sus bolsillos por encima de los intereses departamentales.

Es obvio que nadie y menos los empresarios, estarían dispuestos a suicidarse económicamente y aquello de cuidar los intereses no debe ser satanizado. El asunto de fondo es no pensar que resulta factible tratar de salvarse individualmente cuando el aparato productivo regional, la prosperidad integral y la sostenibilidad están en riesgo. En otras palabras, si se “frega” Santa Cruz, nos “fregamos” todos, incluyendo los nueve departamentos del país, algo que los miopes andinocentristas se niegan a admitir por su mezquindad patológica que los lleva a arrastrar un fracaso histórico con tal de no apartarse de la ubre estatal.

No vamos a admitir aquí que los únicos que tienen derecho a hacer política en Santa Cruz son las cúpulas empresariales y cívicas respaldadas por los grupos secretos de poder; eso más bien ha sido una gran debilidad, puesto que se constituyó en una estrategia absolutamente excluyente y que además ha capitulado.

Debemos reconocer sin embargo, momentáneamente que el Comité Cívico de Santa Cruz es la única esperanza que queda para seguir manteniendo una lucha por la dignidad de esta parte del país que ha sido sometida a la persecución, la extorsión y el terrorismo económico con el objetivo de apartarla de los esquemas de poder nacionales y reducirla a una suerte de territorio colonial.

En ese sentido, no cabe duda que las elecciones del Comité Cívico brindan una excelente oportunidad para marcar la agenda de Santa Cruz en la que deben estar presentes todos aquellos temas que tienen que ver con el bienestar integral de sus habitantes. Evitar el debate, renunciar a la lucha y abandonar las banderas regionales es un acto de irresponsabilidad con el país.

En esta agenda necesariamente deben estar presentes todos los aspectos centrales, como la autonomía, por supuesto, pero también los que marcan el futuro departamental y nacional. Si no hay esa agenda y si no es el Comité el que da pelea por la región, quién va a pelear por el Mutún, por el sector agropecuario; quién va a protestar por los avasallamientos de tierras, alzar la voz por grandes prioridades como los proyectos Rosita y Yacuses, que son relegados expresamente por el centralismo por cuestiones geopolíticas.

La región está amenazada desde muchos frentes: la inseguridad ciudadana, el atropello jurídico, la persecución política, la manipulación de una justicia que nos ha impuesto el Gobierno para legalizar e institucionalizar el chantaje. Todas son prioridades de los intelectuales, de los empresarios, de los dirigentes cívicos, de los universitarios y por supuesto, de la gente de base, como obreros y gremiales. Santa Cruz no es de un grupo en particular, pero fundamentalmente no pertenece a un Gobierno que busca hundir y postergar.

Tomado de eldia.com.bo

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