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Solidez del sistema financiero boliviano

ARMANDO MÉNDEZ 

Bajo un criterio democrático, el gobierno del Presidente Evo Morales invitó a las entidades que agrupan al empresariado nacional para que participen con sus contribuciones con el objetivo de mejorar al proyecto de Ley de Servicios Financieros, que sustituirá a la actual vigente Ley de Bancos.

Las diferentes instituciones sociales que agrupan a las entidades financieras en Bolivia han realizado un exhaustivo análisis a dicho Proyecto de Ley con el propósito de contribuir positivamente a su discusión, para que luego pase a su respectiva aprobación en la Asamblea Legislativa Plurinacional.

La preocupación fundamental de ASOBAN, ASOFIN, UNIVIV Y FINRURAL, es que la nueva Ley debe contribuir a mantener la estabilidad y confianza en el sistema financiero nacional que se recuperó a partir del año 2005, luego de años difíciles vividos a fines de la década de los años noventa y a principios de este nuevo siglo.

A título de ejemplo de la solidez del sistema financiero se puede destacar que el índice de mora está en el orden del 1,6 por ciento de la cartera total de créditos, el más bajo de toda la historia bancaria de Bolivia. Este mismo indicador había alcanzado un peligroso 18 por ciento el año 2002. El año 2006 el total de depósitos bancarios estaba en el orden del 31 por ciento con relación al Producto Interno Bruto. El año 2012 cerró con una clara expansión y del orden del 38 por ciento, claro indicador de la confianza que se ganó el sistema financiero boliviano como el instrumento idóneo para captar y administrar el ahorro de los bolivianos.

En el primer quinquenio de la primera década del siglo XXI la dolarización financiera era casi total, ya que el sistema bancario boliviano operaba en dólares americanos. El índice de dolarización había superado el 90 por ciento de los depósitos, lo que llevaba a concluir que este hecho vino a quedarse en Bolivia como ha sucedido en Panamá hace rato y desde hace más de una década en Ecuador. Sin embargo, contrariamente a lo que parecía un hecho irreversible esto cambio de manera substancial en los últimos años, hasta llegar sólo a un 28 por ciento, un indicador menor al que se tenía cuando se acentuó este fenómeno después de la aplicación del DS 21060 que legalizó la dolarización en la economía boliviana, la misma que había sido prohibida por el gobierno de Hernán Siles Zuazo, pensando que esta era la forma de impedir este fenómeno que en Bolivia había comenzando ya en los primeros años de la década del 50 del siglo pasado, como respuesta a la gran inflación de precios que el país vivió en ese tiempo.

El ministro de Hacienda, Luís Arce Catacora, quién también es un experto en economía monetaria, ha enfatizado tres aspectos durante su larga designación a la cabeza de este delicado ministerio. El primero, que es fundamental para la expansión de la economía nacional mantener la estabilidad macroeconómica, lo que implica reconocer que los agentes económicos deben mantener expectativas de que el sistema financiero se mantendrá confiable y estable. Segundo, que la economía boliviana está siendo impulsada, en estos años, por la dinámica de la demanda interna, lo cual es posible por el crédito bancario. Tercero, que uno de sus objetivos, desde que inició su mandato como ministro, fue desdolarizar el sistema financiero, lo que, hay que recocerlo, lo logró, sin ningún trauma ni imposición. Hoy, todos los agentes económicos, sean entidades financieras, personas y empresas confiadamente están depositando sus ahorros en moneda nacional, que luego se canalizan al crédito, en la misma moneda, para impulsar todas las actividades económicas, tanto productoras de bienes como de servicios. Esto se traduce y se cuantifica al momento de medir el PIB real de la economía boliviana. Hoy, la economía boliviana también disfruta de otro indicador económico fundamental, que es el pleno empleo.

Estas reflexiones son importantes compartirlas porque la aprobación de una nueva Ley que rija al sistema financiero boliviano no puede poner en riesgo el gran avance y solidez que la banca boliviana ha logrado. La banca tiene una tasa de rentabilidad razonable de su capital, que se ubica en el orden de 17,6 por ciento para el año 2012, lo que contrasta con pérdidas en los primeros años de este siglo. Gran parte de estas utilidades han sido capitalizadas. Los bancos han más que duplicado su capital con relación al que exponían el año 2005. Esto aumentó su capacidad crediticia.

Hoy, el sistema financiero en su conjunto tiene más de seis millones de cuentas de depósitos, más de un millón quinientos mil préstamos, y una buena infraestructura para atender a los clientes, que se expresa en casi 4 mil puntos de atención a lo largo y ancho del país. Se ha logrado un alto grado de bancarización. No pongamos en riesgo lo avanzado.

*Miembro de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas

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