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Restricciones a la libertad económica

ARMANDO MÉNDEZ 

En el seno del gobierno del MAS hay una corriente política peligrosa basada en una visión ideológica arcaica, que incluso hace rato fue descartada en China y más recientemente en Cuba. Esta corriente, de imponerse, le haría mucho daño al futuro desarrollo económico del país. Lo lamentable es que, esa gente, está elaborando los borradores de nuevas leyes donde se distingue, con meridiana claridad, una intención estatal para ejercer controles sobre las organizaciones privadas que no le competen y, de esta manera, atentar a la libertad de empresa.

Debido a que el Ministerio de Justicia ha elaborado un proyecto de Ley de la Abogacía, donde explícitamente se plantea la ingerencia política, el Colegio de Abogados le ha manifestado a la Presidente de la Cámara de Diputados, en una reunión sostenida con esta autoridad: “que el Ministerio de Justicia registre, haga control del ejercicio profesional y designe al Tribunal Nacional de Honor, el riesgo es que el libre ejercicio de la profesión esté bajo control del partido de Gobierno”.

En lo que respecta al Proyecto de Ley de Servicios Financieros se plantean varias restricciones en contra de las mutuales de vivienda que pasaran a denominarse Entidades Financieras de Vivienda (EFV). Entre otras, la obligatoria creación de un “Comité Electoral”, funcionamiento a ser normado por la ASFI; exigencias de un determinado quórum para la realización de Asambleas extraordinarias que inviabilizan su realización; la cantidad de votos para la toma de decisiones en las asambleas; la prohibición a los socios para delegar el voto; el periodo de duración de los Directores y la prohibición de su reelección.

De manera general, se quiere imponer a las entidades financieras que la elección, ya sean de directores o de consejeros de administración, estén sujetas a normas emitidas por la ASFI, en cuanto al tiempo de duración de su mandato y para su renovación “cíclica” y parcial, desconociendo que si los dueños de una empresa ven por conveniente los pueden mantener indefinidamente. Otra vez se desconoce que en las empresas privadas es de mucho valor el conocimiento y la experiencia de la gente al momento de ocupar cargos de responsabilidad. Se tiene la impresión que se quiere normar a lo bancos como si se tratase del Banco Central de Bolivia. Este último, no es una entidad para hacer negocios, sino que es una entidad eminentemente política encargada precisamente de la política monetaria. Toda entidad pública por principio es burocrática, no le anima el lucro, y en democracia es bueno rotar los puestos de mando político.

China, hace tres décadas, y hoy Cuba, son los dos ejemplos palpables que han reconocido que las sociedades que respetan y promueven la propiedad privada y la economía de mercado, tienen futuro. Hoy, en China se ha desarrollado una amplia clase media que se viste bien. Desde que Deng Tsiao Ping sentesiase: “ser rico no es malo”, los chinos se lanzaron a la apertura de negocios propios, atrajeron a la inversión del capital extranjero e impusieron las reglas de la economía libre de mercado. El año 2004, se introdujo la reforma constitucional para garantizar el derecho a la propiedad privada. Ya no hay confiscaciones, nacionalizaciones ni estatizaciones en ese gran país, la nueva locomotora de la economía mundial.

Cuba, después de un fracaso completo del pleno intervencionismo estatal en la economía, está reiniciando el ejercicio de la libertad económica, se está incentivado al trabajador por cuenta propia, se está reconociendo la propiedad privada, se está fomentado el crédito bancario y se está entregado la tierra a los campesinos.

Que oportuno recordar lo que un destacado pensador marxista de nombre Nguyen Phuoc Tuong, de 77 años de edad, un estudioso del marxismo y ex asesor de dos primeros ministros en Vietnam, dice: “Nuestro sistema es el mandato totalitario de un partido”, lo que no es de asombrarse, porque es la realidad en todos los países donde se quiso imponer el difuso socialismo. Lo destacable es que ha sentenciado: “Mark es un gran pensador, pero si nunca hubiéramos tenido a Mark, habría sido aun mejor”.

*Miembro de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas

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