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Alfonso X no creó el castellano

ALFREDO BULLARD 

“Des oge mais quer' eu trovar pola Sennor onrrada, en que Deus quis carne fillar beyta e sagrada…” ¿Entendió algo? No, no es esperanto. Es castellano. ¿Y por qué no lo entiende? Es un fragmento de “Cantigas de Santa María” escrito por Alfonso X en el siglo XIII.

No suelo contestar a respuestas a mis artículos. Pero hay veces que las respuestas plantean retos intelectuales. Al margen de compartir o no las ideas, me parece que hay argumentos inteligentes que, a diferencia de otros, si merecen ser debatidos.

En mi artículo de la semana pasada (“Sobre el lenguaje y otros órdenes espontáneos”) use el ejemplo del lenguaje como un orden espontáneo, a fin de hacer una analogía con lo que ocurre con otros órdenes espontáneos como la economía o el derecho. Como dije, y lo reitero, el lenguaje es un orden espontáneo que no se genera por planificación sino por evolución causada por interacción. La idea, dicho sea de paso, no es mía, sino de Hayek. Este artículo recibió una interesante respuesta del lingüista Pablo Carreño.

El argumento de Carreño (que reconoce que la espontaneidad si juega un rol en la configuración del lenguaje) es que la planificación es indispensable. Cita varios ejemplos, entre los que se encuentra el rol de Alfonso X en la consolidación del castellano.

Alfonso X fue un gran normalizador del castellano. Busco identificar y organizar sus reglas. Pero de allí a pensar que creó el castellano hay un abismo tan grande como sostener que la Real Academia Española de la Lengua es la creadora del español.

El lenguaje nació mucho antes que el Estado. Los seres humanos hablábamos y nos comunicamos miles de años antes que existiera una organización que pudiéramos llamar gobierno e intelectuales que pudiéramos llamar lingüistas. Lo que usted habla no es creación ni de burócratas ni de lingüistas.

Sin duda hay factores que pueden cambiar las condiciones de interacción. Un acto de colonización lleva a personas y autoridades que hablan un idioma a interactuar con personas que hablan otro idioma. Lo mismo se puede decir del comercio, de la academia, o del Internet. El crecimiento económico de un país hace que comercie con otros y que sea atractivo (por razones económicas) aprender el idioma que allí se habla. Pero eso no quiere decir que los idiomas se definan por actos de imperialismo planificador.

¿Por qué no entendemos lo que Alfonso X escribió hace cerca de 8 siglos? Porque el castellano ha evolucionado. Y ese proceso evolutivo no ha sido planificado. No han existido (y si han existido han fracasado) políticas públicas orientadas a cambiar o evitar que cambie el idioma a gusto del gobernante. Somos nosotros y los cientos de castellano hablantes que nos antecedieron los que han logrado ese cambio. En todo caso, si efectivamente Alfonso X fue un planificador del lenguaje experimento un rotundo fracaso porque la lengua que él planificó que habláramos se parece tanto a lo que hablamos hoy como el esperanto.

Lo cierto es que muchos intelectuales, académicos o diseñadores de políticas públicas somos bastante más intrascendentes de lo que creemos. A un economista le gustaría tener el poder de planificar la producción y sentirse que él definió el rumbo de la economía. Mis colegas los abogados, creen que son los creadores del derecho. Los lingüistas también se sentirán mejor si se consideraran creadores o al menos planificadores de un idioma.

Pero lamentablemente para nosotros ese privilegio no le corresponde a quienes hemos estudiado esas materias, sino a miles de millones de seres humanos anónimos, que habiendo o no estudiado, tienen en su interacción, mucho más relevancia. Finalmente la historia del Estado no es otra cosa que la continua pugna entre esa espontánea e infinita interacción entre individuos y el intento de silenciarla expropiándonos nuestro derecho a decidir sobre nuestra vida.

Alfredo Bullard es un reconocido arbitrador latinoamericano y autor de Derecho y economía: El análisis económico de las instituciones legales. Bullard es socio del estudio Bullard Falla y Ezcurra Abogados.

Tomado de elcato.org

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