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CARLOS MIRANDA 

Al igual que los gobiernos de los países del área, el nuestro está interesado en lograr inversión internacional en la exploración de hidrocarburos. Hagamos un rápido recorrido.

Ser una gran potencia petrolera, el próximo decenio, es uno de los grandes objetivos brasileños. Después de cavilar y discutir internamente por los últimos cinco años, el Gobierno brasileño ha decidido recurrir a la participación extranjera para el desarrollo costa afuera e investigar cuidadosamente las existencias de hidrocarburos en tierra firme. Esa decisión era inevitable porque sólo para el desarrollo de los horizontes PreSal se estima una inversión de 250.000 millones de dólares hasta 2017.

Por tanto, ha reanudado sus licitaciones y concursos de ofertas para la exploración y desarrollo petrolero. En mayo ha realizado la undécima ronda por 289 bloques. La oferta ha sido recibida con entusiasmo por las empresas petroleras internacionales. Así se ha logrado el compromiso de 7.000 millones de dólares de inversión con la participación de 12 empresas, incluyendo Petrobras.

En octubre se celebrará la duodécima ronda de licitaciones para proyectos de exploración en tierra firme, con énfasis en yacimientos de gas convencional y no convencional.

Para noviembre se tiene anunciada la decimotercera ronda de negociaciones para proyectos en la zona del PreSal en contratos de producción compartida. Petrobras tendrá un mínimo de 30% y será la operadora.

No obstante esas limitaciones, la ronda de negociaciones es esperada con gran expectativa por todas las compañías de primera línea. Han pasado casi dos años desde que el Gobierno argentino con Repsol-YPF hizo una presentación del proyecto del yacimiento de Vaca Muerta. Ese gas no convencional compensaría la declinación de producción. El gas no convencional no apareció con la velocidad que se esperaba y la factura de importación de energéticos mostró su dura realidad. Esa situación impulsó la nacionalización de la mayoría accionaria de Repsol en la sociedad Repsol-YPF.

Logrado el control de YPF, la empresa y el Gobierno se dedicaron a la búsqueda de financiamiento y capacidad tecnológica para desarrollar Vaca Muerta. YPF sólo logró firmar un acuerdo importante con Chevron para este fin. El convenio no ha podido entrar en operación por un embargo a Chevron. Ese embargo ha sido superado, así que recién a partir de ahora se verá si el gas no convencional es la solución para lograr la autosuficiencia argentina.

Uruguay parece haber desistido del deseo de ser abastecido de gas natural por gasoducto de Bolivia y/o Brasil y/o Argentina y más bien tomar el rol de ser abastecedor de gas. Para tal efecto, la empresa estatal ENAP construirá una planta de regasificación para recibir LNG por barcos y enviar gas por gasoducto a Argentina y/o sur del Brasil. Novedosa solución.

Chile ya ha aceptado la realidad que no puede contar con abastecimiento argentino y/o boliviano por gasoducto en el corto y mediano plano. No obstante lo anterior, su interés en el gas natural no ha disminuido. Está finalizando sus arreglos para el suministro de LNG con BG y otros ofertantes.

¿Y nosotros? Durante siete años en el poder, el Gobierno todavía no muestra el haber aprendido el manejo de la industria petrolera. Lo que sí ha demostrado es una gran habilidad política. Esta vez parece estar dispuesto a poner a prueba su aprendizaje petrolero y su habilidad política para llevar adelante sus planes para lograr inversión extranjera en exploración.

Todavía no se conocen detalles. Ha ofrecido facilitar el ingreso petrolero a las áreas protegidas y dar tratamiento especial a esas inversiones, con una vacación tributaria y una depreciación acelerada para recuperar rápidamente lo invertido.

Por lo visto están dispuestos a enfrentar un tsunami político de los pueblos originarios por las áreas protegidas. A su vez, la vacación tributaria postergaría ingresos de las regiones. Esto no será fácilmente aceptado.

Qué pena. Será un buen intento, pero insuficiente. Como se indicó en una nota anterior: nueva inversión extranjera requiere nuevas reglas, no sólo incentivos.

Carlos Miranda es ingeniero y analista energético.

Tomado de paginasite.bo

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