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Sobre el Censo 2012

IVÁN ARIAS 

Cuando uno mira los datos nacionales del censo 2012, en vez de alegrarse por contar con una fotografía del país, que nos costó más de 30 millones de dólares, las dudas saltan por todo lado. Como dice nuestro Presidente, “uno no puede entender” cómo es posible que en este periodo (2001-2012, seis de los cuales son de la gestión Evo Morales) Bolivia haya crecido apenas un 21,2%, mientras que entre 1992 y 2001 (nueve años) creció un 28,9%. ¿Qué está mal? ¿Los datos? ¿La realidad?

Por otro lado y siguiendo con la tozudez anticrítica y analítica, el Gobierno se aferra a que sus datos sólo tienen un error del 3% altamente tolerable. Sin embargo, para las personas que estamos en constante contacto con la realidad poblacional, económica y social del país, los datos sobre reducción de población en regiones que a luz vista crecen como hongos, es llamativo. Veamos: los departamentos que han crecido en este periodo (2001-2012) en un porcentaje menor al anterior periodo censal son: Santa Cruz (-17,9%), Beni (-15,1%), Tarija (11%), Cochabamba (-10,3%), Chuquisaca (-8,7%) y La Paz (-8,5%), lo que muestra que en el último periodo intercensal el crecimiento ha sido menor que el periodo anterior. Otra vez, ¿qué está mal? No es creíble para un simple ciudadano como yo, que se anda por este país en camión, flota o avión, que regiones como Tarija o Santa Cruz hayan decrecido en vez de crecer con relación al anterior periodo censal.

Los chapacos, a pesar de tomarse las cosas con mucha más parsimonia, no pueden entender que el crecimiento de su población en el periodo 2001 -2012 haya alcanzado apenas un 23,3%, mientras que entre 1992 y 2001 había crecido en 34,3%, lo que muestra que ha disminuido el crecimiento poblacional mucho más si consideramos los años que contienen cada periodo. Es decir, en nueve años (1992-2001) el departamento ha incrementado su población en 99.819, mientras que en 11 años (2001-2011) se ha incrementado la población en 90.970. Si sacamos un promedio anual, en el periodo censal anterior, Tarija incrementó 11.091 habitantes por año, mientras que en este último censo el incremento anual promedio es de 8.270.

En este andar para entender los datos del censo, estando de paso por Riberalta, allá por el norte amazónico, en la provincia Vaca Díez del departamento del Beni, como no podía ser de otra manera, también los datos del censo están sacando ronchas. Hebert Taboada, destacado investigador social, me decía: “Los pobladores de los municipios de Riberalta y Guayará no salen de su asombro, pues estaban re-seguros que juntos iban a ser mayores que Trinidad. Es más, sólo Riberalta pensaba que iba a pasar con creces a la población de la capital Trinidad. Pero no fue así y esto no condice con la realidad. Pasee, vea y compare la Riberalta de hoy con la del año 2001: hoy hay miles de personas más y un enorme movimiento económico. Este municipio, más que Guayará, se ha convertido en un gran receptor de población. ¿Cómo es posible que el censo no refleje esa realidad?”.

Veamos algunos datos. Riberalta, que se considera la capital económica del departamento del Beni, en este censo 2001-2012 sólo ha aumentado en 17%, mientras que en el periodo 1992-2001 la población de Riberalta había aumentado en más del 31%. Esto da un decrecimiento de menos 14 puntos entre censo y censo. En Riberalta, en el periodo censal 92-2001, la población crecía a un ritmo de 2.362 personas por año. Mientras que en el actual periodo (2001-2012) apenas en 1.184 personas por año. Para el caso de Guayará, la situación es todavía más grave, pues durante el actual censo -que toma 11 años- apenas ha aumentado su población en 3%, mientras que en el periodo 92-2001 creció en más del 20%. Es decir, un decrecimiento de 17 puntos. En Guayará, en el periodo censal 92-2001, la población creció a un ritmo de 817 personas por año. Mientras que en el actual periodo (2001- 2012) apenas a un ritmo de 121 personas por año.

¿Qué está mal? ¿Los datos? ¿La realidad? Taboada ensaya una hipótesis que explicaría parte del problema pero no todo: “el Beni y en particular la provincia Vaca Díez, con sus municipios de Riberalta y Guayará, han decrecido a favor de los municipios aledaños de Pando. Miles de personas han sido acarreadas a Pando. La provincia Vaca Díez colinda y tiene influencia en cinco (Villa Nueva, Gonzalo Moreno, Santos Mercado, San Lorenzo y el Senna) de los 15 municipios que tiene todo el departamento de Pando. Si usted mira la información que arroja datos del censo 2012, verá que en todos ellos hay un crecimiento promedio de 150% (Villa Nueva 229%, Gonzalo Moreno 114%, Santos Mercado 232%, San Lorenzo 120% y el Senna 268%)”.

De esta manera, en el norte amazónico, este acarreo de gente no es por la dinamicidad económica, sino por el peso político que el actual Gobierno quiere darle a Pando y por la facilidad que supone elegir un diputado por ese departamento. Como se verá, el censo aún dará mucho que hablar y es tarea de todos los bolivianos darle una lectura para -sobre la base de ese análisis- sugerir su ajuste o la realización de un nuevo censo. Todos cometemos errores, de sabios es saber enmendarlos.

Iván Arias es ciudadano de la República Plurinacional de Bolivia.

Tomado de paginasiete.bo

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