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Política, cada vez más "criolla"

EDUARDO BOWLES

Los parlamentarios de la oposición brillaron por su ausencia en los debates sobre la asignación de escaños para las regiones, problema que ha desatado una ola de conflictos en el país. Las protestas demandan mantener o aumentar los parlamentarios para cada departamento, pero justamente éstos desaparecen a la hora de hacer los planteos en la Asamblea Legislativa, donde cobran sueldo por representar y defender los intereses de los ciudadanos que los han respaldado con el voto.

Los diputados del oficialismo que prometieron y juraron defender a sus lugares de origen cumplen la consigna política originada por el centralismo y ratifican de esa manera que no son más que unos “levantamanos” a las órdenes de un caudillo, que en los últimos años ha contribuido bastardear por completo la labor legislativa.

Estos factores, además del hecho de que este país está gobernado por decreto, hacen pensar a la población que la pelea por los escaños es estéril, puesto que un Congreso en las condiciones actuales y con el “criollismo” como expresión más acabada, no contribuye significativamente ni a la democracia ni a la prosperidad del país y menos de las regiones.

Hay que reconocer que a la hora de parar, de bloquear y movilizarse, los bolivianos sabemos ser contundentes y así ha ocurrido en Chuquisaca (sobre todo en la capital), en Potosí y en el Beni. A eso lamentablemente sigue reduciéndose la “democracia participativa” de la que tanto nos habló el proceso de cambio, que en realidad no ha traído transformaciones que valgan la pena a la hora de erradicar la exclusión. “La misma marcha con otra...”

El Gobierno ha calificado de “políticas” las medidas de presión asumidas en diferentes regiones, sin embargo, cuando el oficialista gobernador chuquisaqueño Esteban Urquizo observó el tamaño y la fuerza de las protestas, no tuvo más remedio que sumarse a ellas y en ese mismo instante cambió de discurso. Dijo que no estaba en contra del Gobierno sino del Tribunal Supremo Electoral que ha hecho supuestamente una injusta distribución de los escaños. El “olañetismo” sigue vivo en Sucre.

Uno de los roles más patéticos en este triste espectáculo originado en la trampa del Censo 2012, lo están cumpliendo los parlamentarios de Santa Cruz y en general las élites cruceñas, que en silencio han convertido en cómplice a toda una región de un engaño que acarreará graves consecuencias a la región, que se rindió ante la oferta de tres curules, que lo más probable es que terminarán en manos del oficialismo. De esa forma recobrará fuerzas en las tierras bajas para seguir arremetiendo con sus políticas precisamente contrarias a las regiones del oriente.

En medio de toda esta confusión y “río revuelto” se han escuchado barbaridades irrepetibles, pero que conviene nomás registrar. Ante los planteamientos de federalismo que hicieron los potosinos frente a los abusos del Gobierno, algunos ministros dijeron que a la capital minera (que viene aportando con riquezas desde hace 600 años, pero que se mantiene en la miseria) no le convendría el sistema federal, porque con el centralismo gana más. Ese cuento habría que propalarlo en los socavones vacíos del Cerro Rico o en los trenes que sacan todos los días el mineral de San Cristóbal.

A final de toda esta historia, la conclusión ha sido la misma de siempre. El oficialismo impuso su rodillo parlamentario y prometió a las regiones “perjudicadas” hacerle compensaciones económicas al estilo programa “Bolivia cambia”. Chan, chan.

Tomado de eldia.com.bo

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