Buscar en nuestras publicaciones:

¿Qué es más importante: 50,60,10 o 45,65?

IVÁN ARIAS 

La repartición de los ingresos por regalías tiene en los departamentos productores diferentes modalidades. En Santa Cruz, mediante el Decreto Departamental 112, las regalías (mineras, forestales y de hidrocarburos) se destinan bajo la fórmula: 50% para las provincias productoras, 40% para las provincias no productoras y 10% para los pueblos indígenas. Con esta metodología de la denominada "autonomía al andar” se han ejecutado un total de 789 proyectos entre infraestructura sanitaria, deportiva, educativa, de alcantarillado y otras que beneficiaron a las provincias.

En el caso de Tarija, el criterio que se usa es sólo para las regalías petroleras: 45% a las provincias productoras y 65% al resto. Ese 45% se va sólo a la provincia Gran Chaco de acuerdo con el Decreto Supremo 0331, en el que se establece el mecanismo de asignación directa del 45% del total de las regalías departamentales por hidrocarburos que percibe la Gobernación del departamento de Tarija a favor de esa provincia, estos montos son depositados directamente a las cuentas de los beneficiarios de Gran Chaco. En la práctica, dentro de la provincia, el monto se divide entre los tres municipios que conforman la provincia y cada uno recibe el 15% del 45%.

En el caso de Chuquisaca, la región chaqueña con tres municipios está en apronte y se encuentran divididos con los Cintis a raíz de la demanda de la redistribución de regalías hidrocarburíferas. Los municipios de los Cintis piden equidad e igualdad, mientras los chaqueños insisten en su demanda del 50% de esos recursos sólo para su región. En detalle, el Chaco chuquisaqueño solicita el 50% de las regalías para su región, 40% para el resto de las provincias y 10% para el municipio de Sucre.

Esta propuesta, apuntalada hoy por los chaqueños, la realizó hace tres años el actual alcalde de Sucre, Moisés Torres, con el objetivo de generar mayores y mejores condiciones de desarrollo y equidad en el departamento. La Asamblea Legislativa Departamental pateó el debate de la distribución de regalías en el Estatuto Autonómico de Chuquisaca, derivó el asunto al campo de la legislación, es decir, que el dilema de la repartición de recursos, que enfrenta criterios de diferentes regiones, tendrá que ser resuelto mediante una ley específica.

Como muestra que el tema será uno de los más discutidos en Chuquisaca, los indígenas guaraníes plantean que de forma directa se les asigne a ellos el 10% de la regalías. Tiempo atrás el rector de la Universidad Mayor Real y Pontificia San Francisco Xavier, Wálter Arízaga, planteó otra forma de distribución de regalías: el 50% para las provincias productoras, 30% para las no productoras, 10% para Sucre y 10% para el Proyecto Sucre Ciudad Universitaria (PSCU), en el que se establece la creación de una Plataforma Interinstitucional para la Gestión del Desarrollo Departamental. La propuesta surgió sobre la base de la presentación del Modelo de Gestión que la universidad preparó como medida para promover el desarrollo económico del departamento.

La pregunta que uno se hace, con base en las experiencias de Santa Cruz y Tarija, donde ya se aplican formulas para la distribución interna de las regalías: ¿es importante la discusión sobre la plata o el destino de los recursos? ¿Cómo evitar que el dinero se siga gastando en obras interesantes pero insostenibles y de poco impacto? ¿Tiene Chuquisaca un plan de desarrollo concertado que siente las bases de un futuro con desarrollo e integración al siglo XXI?

Al respecto, Esteban Farfán desde la experiencia del Chaco tarijeño me comentaba que el Gran Chaco desde 2003 hasta 2012, por concepto del 45%, ha recibido de forma directa más de 7.000 millones de bolivianos. La proyección es muy alentadora, tomando en cuenta que se aumenta la producción, aunque los campos están en declinación.
Pero el problema de fondo de Tarija y el Chaco es que no tiene una élite visionaria, inclusiva y comprometida con su región. Se tuvo mucha suerte al contar con valiosos recursos naturales, pero no fue igual con sus élites. Tarija ha caído en el "rentismo”, en la maldición de los recursos naturales.

Hay mucho dinero que salió de la tierra y como no le costó a nadie, la mayoría de los ciudadanos es indiferente. No existen políticas públicas que optimicen el uso de las regalías, se busca gastar, no invertir.
En el Chaco tarijeño se programan, se diseñan presupuestos con el fin de obtener ventajas a través de las coimas. Por eso se hace mucho énfasis en inversiones de cemento. Comparando, en el Chaco las obras cuestan dos, hasta tres y cuatro veces más que las que se construyen en otras partes. Hay muchos proyectos faraónicos insostenibles de cementos que pronto se convertirán en elefantes blancos. Eso no importa, porque lo que se busca es cobrar la coima. Mientras más grande y cara la obra, mejor. La coima es más jugosa.

Ciudadano de la República Plurinacional de Bolivia

Tomado de paginasiete.bo

Búscanos en el Facebook

Artículos del autor