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El consumo y el ahorro

VÍCTOR PAVÓN 

La palabra consumo se ha puesto de moda en los últimos días. Mientras por un lado funcionarios del gobierno se ufanan del alto crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), los empresarios, por otro lado, ven como se precipitan las ventas.

En cualquier parte, una merma en el consumo hace que las ventas de las empresas bajen, lo que supone reducción de costos y hasta despido de empleados. No obstante, parecería que la solución estaría en aumentar el consumo de manera a que las empresas vuelvan a vender. De hecho, esto es lo que pretende hacer el gobierno para fin de año. La realidad sin embargo es muy diferente.

El hecho de que las ventas hayan caído no necesariamente debe ser visto como algo negativo; por supuesto, si se toma en cuenta al ahorro, elemento que no aparece en el análisis del gobierno a lo que suman varios analistas. Ocurre que si una persona de abstiene de consumir en el presente es porque dentro de sus expectativas racionales, prefiere no seguir endeudándose o es debido a su deseo de diferir sus gastos para el futuro.

Esta abstención en el consumo llevada hacia más adelante en el tiempo es lo que finalmente provoca el surgimiento del ahorro. Y el ahorro, es precisamente el motor principal para que posteriormente se pueda dar la inversión que se produce gracias a la iniciativa empresarial, tarea hecha de modo más eficiente y ética por el sector privado.

Resulta llamativo que cuando caen las ventas lo primero que se busca es que el Estado sea el dinamizador de la economía, como si fuera el sector público un genuino administrador de capital propio que asume riesgos a su cuenta. Lo cierto es que solamente en el sector privado se realiza aquel ciclo virtuoso que provoca finalmente el ahorro de modo a que las personas y las empresas puedan pedir prestado dinero a largo plazo; siendo el ahorro resultado de la abstención en el consumo el que posibilita aquel ciclo.

La caída del consumo, en consecuencia, no significa algo perjudicial, como se está dando a entender, ya que permite el ahorro y la inversión. Todavía hay algo de suma importancia que agregar. Aquí en Paraguay y me supongo que así será también en otras países, muchos se quejan de nuestra estructura productiva diciendo que está atrasada y no está preparada para lo que implica este siglo.

Podrán tener razón al respecto; sin embargo, para mejorar la productividad, incentivar la innovación y la misma tecnología, todo esto no se logrará estimulando el consumo mediante el intervencionismo estatal como cuando caen las ventas como está sucediendo. El financiamiento para la compra de mejores máquinas, tecnología y conocimiento, se halla en directa relación con el ahorro, elemento que no aparece en el análisis de los que ahora claman por el dañino intervencionismo estatal para así elevar el consumo.

Víctor Pavón es Decano de Currículum UniNorte (Paraguay) y autor de los libros Gobierno, justicia y libre mercado y Cartas sobre el liberalismo.

Tomado de elcato.org

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