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Sin Norte

LUIS CHRISTIAN RIVAS

 En las actas de nacimiento de Bolivia tenemos que la Asamblea General del Alto Perú en su 16ª sesión del día 13 de agosto de 1825 decretó lo siguiente: “Primero: El Estado del Alto Perú se declara, en su forma de gobierno, Representativo Republicano… Tercero. Él se expedirá por los tres poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judiciario, separados, y divididos entre sí… Séptimo: El objeto de estos tres grandes poderes, será proteger y respetar los sagrados derechos del hombre en su libertad, seguridad y propiedad…”.

Claramente podemos observar que asumíamos una forma de gobierno cuyo objeto protegía principalmente al individuo y la propiedad privada.
El modelo que seguían las nacientes repúblicas independientes americanas, era el modelo norteamericano expresado en la “República representativa” o “Republica constitucional”, que se sustentaba en los principios de la libertad individual en contraposición con los gobiernos autocráticos. Decía el gran filósofo Kant, en La paz perpetua: “… sólo caben dos formas: la ‘republicana’ o la ‘despótica’.

El ‘republicanismo’ es el principio político de la separación del poder ejecutivo-gobierno y del poder legislativo; el despotismo es el principio de gobierno del Estado por leyes que el propio gobernante ha dado… es la democracia -en el estricto sentido de la palabra- necesariamente despotismo, porque funda un poder ejecutivo en el que todos deciden sobre uno y hasta a veces en contra de uno -si no da su consentimiento-; todos, por tanto, deciden, sin ser en realidad todos, lo cual es una contradicción de la voluntad general consigo misma y con la libertad”.

Se sorprendería el filósofo cuánta razón tenía al formular tan acertado párrafo y se decepcionarían los fundadores bolivianos por la involución a la que se sometió este país, que se gobierna por decreto del ejecutivo, donde la mayoría cree ingenuamente que gobierna. Estamos sometidos por una democradura.
La historia de esta Republica finalizó con la promulgación de una Constitución el 2009, así, nació el Estado Plurinacional Comunitario en una cuna de sangre y violencia, un Estado que privilegia lo colectivo sobre lo individual, lo comunitario sobre lo privado, donde el poder se concentra en una persona y el hombre para sobrevivir está en contra del Estado, como postulaba Herbert Spencer.

En esta orgia de ideologías de moda como el Socialismo del Siglo XXI, relativismo cultural, pluriculturalismo o racismo socapado, mercantilismo, etc., que cambió la denominación en los papeles membretados, billetes, monedas, cedulas de identidad, certificados de nacimiento, nombre de las instituciones, etc., pero mantuvo el carácter conservador como diría H.C.F. Mansilla.

Recuerdo como muchos políticos de los que se hacen llamar opositores, argumentaban por qué no debía promulgarse esa constitución, tomaban nuestras ideas y hablaban sobre los peligros y desventajas que significaba tener un Estado que controla, vigila, supervisa, regula, toda la economía, estábamos entrando en los fangos del Estatismo económico. Pero ahora, esos mismos políticos que ayer se oponían a esta vorágine irracional, se están postulando sonrientes con el tablero pateado por el masismo y se someten a jugar con las reglas de juego que impuso el gobierno masista, ninguno de estos alegres candidatos ha propuesto siquiera restaurar o encaminar el rumbo que tomábamos desde 1982.

No tienen propuestas, plan de gobierno, ideales, son marionetas o sombritas del gobernante. Si es que algún candidato opositor, hipotéticamente, venciera, estaría jugando bajo las reglas del Estatismo, sería la misma chola con otra pollera, para tener esperanza se tiene que cambiar las reglas del juego.

Tomado de eju.tv