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La percepción de la gente sobre el rol del Estado

ARMANDO MÉNDEZ

El denominado periodo “neoliberal” en Bolivia no modificó el modo de pensar de los bolivianos. Ya desde los años 30 del siglo pasado, intensificado bajo el denominativo de la “revolución nacional” en los años 50, llevado a su cenit en el primer gobierno de Hugo Banzer en los años '70, en Bolivia la gente espera todo del Estado. La gente cree que es bueno que haya empresas estatales. Pero no solo esto, sino que también espera que el Estado sea el responsable de crear empleo para la gente. Esta es la conclusión de la interesante “Segunda Encuesta del área metropolitana de Cochabamba, Ciudadanía y Foro Regional”, de diciembre del año 2013.

Ante la pregunta: ¿Cuán de acuerdo están los bolivianos en que el Estado sea el propietario de las grandes industrias? se puede decir que mayoritariamente la gente está de acuerdo. Un 52,3 por ciento, unos con más entusiasmo que otros, son lo que apoyan frente a un porcentaje menor (47,8%) que no, también con distinto grado de entusiasmo.

Esta visión ideológica estatista en Bolivia se la confirma mucho más cuando esa encuesta pregunta si el Estado debe ser responsable, más que la empresa privada de crear empleos. Un abrumador 89 por ciento, con distintos grados de entusiasmo, declara su conformidad, frente a un minoritario 11 por ciento que no.

La privatización de las empresas públicas que se hicieron en el periodo “neoliberal”, que con sorprendente rapidez el gobierno del presidente Morales la revirtió, no solo significa que la famosa “capitalización” de las grandes empresas públicas, durante el gobierno de Sánchez de Lozada, fue muy mal hecha, sino que esa determinación no fue la consecuencia de una decisión nacional, producto de la evolución política del pueblo boliviano, sino fue el resultado del cambio de política crediticia en el seno de los organismos financieros internacionales, como el Banco Mundial y el BID, que decidieron no dar más créditos a las empresas públicas en América Latina. En esta situación, no había otra opción para que sobrevivan las empresas públicas. O se privatizaban o se cerraban. El gobierno de esos tiempos salía del trauma que había significado la hiperinflación de los años ochenta, por lo que el Banco Central no estaba en condiciones de ser el ente financiero de las empresas públicas. En este contexto, no quedaba otra opción que su privatización.

El gobierno del presidente Morales ha retornado a la visión estatista de la economía y con apoyo de la gente. El Banco Central de Bolivia, que dispone como nunca de abundantes recursos, ya ha otorgado créditos a las empresas públicas por más de 1.500 millones de dólares.

*Miembro de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas

Tomado de eldia.com.bo

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