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Enseñar a pensar

IVÁN ARIAS 

Hay algo que debemos reconocer del actual Gobierno: sabe convertir lo aparente en evidente, lo innecesario en necesario y lo superfluo en importante.

De esa manera, en vez de invertir en desarrollo sustentable gasta dinero en empresas estatales insostenibles; en vez de invertir en fibra óptica compra satélites luminosos para obnubilar a idiotas; en vez de invertir en salud universal invierte en estadios vacíos de diversión, y en vez de invertir en educación para el siglo XXI quiere ampliar las horas de clases.

Los países inteligentes, aparte de gastar en infraestructura escolar, por cierto necesaria, invierten en las personas, en los alumnos, en algo fundamental: enseñarles a pensar.
Hace años, Juan Pablo II se dirigía a los jóvenes, en Francia, con las siguientes palabras: "¡Aprended a reflexionar más y más, aprended a pensar! Los estudios que hacéis deben ser un momento privilegiado de aprendizaje para la vida del espíritu ¡Desenmascarad los eslogans, los falsos valores, los espejismos, los caminos sin salida!”.

El pensamiento acerca de la verdad de las cosas ha sido sustituido por ideologías que hacen agua apenas nacen.
Como bien dice Benedicto González (2012), con o sin entrenamiento, todos los seres humanos, "desde que tenemos uso de razón”, pensamos.
Cada vez que ejercitamos las habilidades intelectuales superiores, tales como comparar, clasificar, ordenar, inferir, analizar, sintetizar, etcétera, estamos pensando.
Detrás de nuestras analogías, juicios, argumentos y conclusiones, siempre hay un pensamiento rector. Podría decirse que pensar es algo predeterminado e ineludible, tanto como respirar.

Sin embargo, esto de "enseñar a pensar” es algo así como enseñar a pensar con mayor eficacia y eficiencia, esto es: de forma más creativa, más crítica, más profunda y más coherente.

El solo hecho de pensar no nos exime de cometer errores. Por ejemplo, mucha gente hace cálculos y se equivoca; mucha gente usa analogías pero no siempre son pertinentes; mucha gente estructura argumentos pero no todos tienen la misma coherencia.
No nos olvidemos que uno de los vicios más recurrentes en cuestiones de pensamiento es interpretar las evidencias de acuerdo con nuestras propias ideas, prioridades y conveniencias.

¿Por qué es importante que nuestros estudiantes lleguen a ser buenos pensadores?
1. Porque quienes piensan bien, analizan, profundizan en los temas sometidos a su consideración y en las causas de las circunstancias vitales en que se encuentran, tienen mayores oportunidades de éxito en la vida. Más aún hoy, cuando muchos empleadores buscan empleados con capacidades para investigar, evaluar y proyectar, que sólo son alcanzables mediante el ejercicio del pensamiento.

2. Pensar bien es desarrollar el pensamiento crítico, lo que ayuda a formarse opinión sobre los hechos públicos, sobre lo que ocurre en la sociedad en que nos desenvolvemos, lo que nos convierte en mejores ciudadanos, dotados de más posibilidades de aportar a dicha sociedad.

3. Una tercera razón para enseñar a pensar bien es que, tal vez, el irracional comportamiento humano que nos ha llevado a un estado de cosas, en que es necesario revertir tantos malos hechos para recobrar la paz, los equilibrios ecológicos, etcétera, se deban a generaciones que no lograron comprender el rumbo que estaban tomando las cosas.

Si enseñamos a nuestros estudiantes a pensar bien, tal vez haya esperanza para este planeta. De esta manera, el aprendizaje efectivo involucra "ir más allá de la información dada”.

Los estudiantes deben utilizar los nuevos conocimientos de forma activa para construir significado (Bruner 1973). En otras palabras: los estudiantes deben ir más allá del rol de receptor pasivo de información al rol de participantes activos en su aprendizaje.
Para poder "ir más allá de lo que se da”, los estudiantes deben pensar de forma crítica y creativa sobre los temas que están estudiando.

Ir más allá de la información dada puede significar que los estudiantes deben generar una explicación, desafiar las suposiciones, hacer comparaciones o aplicar ideas a nuevos contextos.
El pensar de manera crítica y creativa contribuye a un aprendizaje efectivo, ya que le ayuda al estudiante a desarrollar comprensiones más profundas y de mayor integración cognitiva acerca de ideas y conceptos.

Iván Arias Durán es ciudadano de la República Plurinacional de Bolivia

Tomado de paginasiete.bo

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