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Cómo atraer inversiones

EDUARDO BOWLES

Afortunadamente no hay que ir muy lejos para encontrar buenos ejemplos sobre lo que hay que hacer para convertir a Bolivia en una potencia, como pretenden hacerlo los gobernantes actuales. No hace falta mirar a Suiza ni a Corea, sino a nuestro vecino Perú, que provoca admiración en todo el planea por el vertiginoso crecimiento alcanzado, no a fuerza de vender más caro los recursos naturales como pasa en Bolivia, sino gracias al aumento de la producción, a la industrialización y al impresionante crecimiento de las inversiones.

De acuerdo a un estudio reciente realizado por la Agencia de Promoción de la Inversión Privada, los flujos de inversión extranjera en Perú han crecido en un 500 por ciento en los últimos doce años y pasaron de los dos mil millones de dólares anuales a los 12 mil millones de dólares, fenómeno atribuido al establecimiento de reglas del juego claras para los empresarios que apuestan por el país y al imperio de políticas de libertades e igualdades que lo han convertido en uno de los principales destinos de los capitales en el mundo.

En la actualidad, Perú se ubica en el primer lugar en América Latina en cuanto a participación de la Inversión Extranjera Directa en relación al Producto Bruto Interno (PIB). Está por encima de los líderes tradicionales como Chile, México y Colombia y muy arriba de Uruguay y Brasil una lista en la que Venezuela, Nicaragua y Bolivia ocupan los últimos lugares.

Lo de Perú no es el resultado de un proceso de cambio abrupto ni de una revolución, sino del trabajo a favor de la estabilidad que han hecho los gobernantes en las últimas dos décadas, ante el convencimiento de que la inversión privada es el principal motor del desarrollo. Los peruanos, herederos de las mismas taras políticas y económicas que arrastran todavía algunas naciones del continente, desecharon hace mucho el estatismo por considerarlo una tranca del crecimiento y apostaron a sumar capitales de afuera al ahorro interno que les fue insuficiente para alcanzar los sitiales actuales.

En Perú, la inversión extranjera ha intervenido en casi todas las grandes actividades económicas y en este momento, las autoridades están abocadas a mejorar las condiciones en los gobiernos locales, en el sector de la informalidad y en la microempresa, para eliminar las trabas burocráticas que impiden la llegada de capitales frescos que puedan incentivar la actividad económica, el empleo y la mejora de la calidad de vida.

Pese a que Perú inició las reformas correctas con 20 años de retraso respecto de Chile, hoy sus cifras económicas y sociales son muy parecidas y gracias a la valoración que tiene en el mundo, muy pronto podría sobrepasarlo, aunque algunos creen que ya lo hizo, con un PIB más abultado.

Como decíamos antes, la clave de todo fue la seguridad jurídica, la garantía hacia el inversionista de que su apuesta será respetada y que las reglas del juego no van a cambiar de un día para otro. En Bolivia está en marcha la aprobación de una Ley de Inversiones muy moderna, que dice cosas muy parecidas y tal vez mejores que las de Perú y Chile, salvo por un detalle. En uno de sus artículos menciona el derecho del Estado Plurinacional de NACIONALIZAR. Con esa simple palabrita -que implica muchos aspectos-, jamás podremos aspirar a ser como Perú y menos como Suiza.

Tomado de eldia.com.bo 

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