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La cultura política de la Democracia

EDUARDO BOWLES

La democracia boliviana ha cumplido este año un admirable ciclo ininterrumpido de treinta años, mostrando además, características que la hacen ver como un proceso en constante evolución. Sin duda, las transformaciones de la vida política del país tienen mucho que ver con el vigente sistema de derecho que ha sido reconquistado en octubre1982 después de un largo período de gobiernos de facto. Quienes han participado de manera directa e indirecta en la lucha por la restauración de la democracia boliviana saben de los denodados y dramáticos esfuerzos por lograr la vigencia plena de los derechos ciudadanos, condición “sine qua non” para hablar de un estado democrático.

Sin embargo, las nuevas generaciones, las que han nacido bajo los favorables vientos de la democracia adolecen de las perspectivas que permiten una apreciación plena de vivir bajo el imperio de la ley, el respeto a los derechos de los demás y la necesidad de una participación consciente en las actividades que hacen a la vida social, cultural, política y económica del país. De alguna manera, esta suerte de falta de elementos de juicio para valorar la democracia presupone una debilidad que debe contrarrestarse con mayor información, comunicación y educación en los diversos niveles de la sociedad boliviana. La institucionalidad del país debería dirigir sus esfuerzos en ese sentido.

Se trata de fortalecer la cultura política de la democracia en el país. De entender qué es lo que pasado en estos últimos treinta años, sus logros y sus perspectivas, lo mismo que sus deficiencias e insuficiencias. Si se considera que la democracia es un logro colectivo de los habitantes del país, nada más importante que coadyuvar a su fortalecimiento a través de una comprensión más nítida y coherente del proceso. Conviene reflexionar y motivar nuevos y serenos análisis de la realidad boliviana. No solo resulta trascendental explicar el declive de la dirigencia y las mismas instituciones políticas tradicionales, sino que impresiona como imprescindible construir una nueva y constructiva oposición.

De acuerdo al contenido del libro “Cultura política de la democracia en Bolivia”, recientemente presentado en la sede de gobierno, las percepciones y actitudes relevantes de los bolivianos respecto de su manera de entender el sistema político y las dinámicas de la sociedad civil, se ha hecho patente una tendencia a la personalización de la política y un marcado deterioro de las instituciones políticas. En los hechos, esto representa un declive de la fuerza opositora al Gobierno, tanto por errores tácticos y estratégicos como por la carencia de una propuesta coherente para encarar la coyuntura histórica. Esta suerte de cultura política, desfasada de la realidad, tiene por fuerza que repensarse.

Conviene señalar que los logros de la democracia boliviana en los últimos treinta años se manifiestan en una importante participación de la ciudadanía en las instituciones políticas y cívicas, destacable a nivel continental, pero la pobreza, la discriminación y exclusión social pese a su considerable reducción, siguen afectando a la población indígena, a las mujeres y a la población rural, colocados en situación de desventaja respecto a los demás ciudadanos. Ello significa que urge profundizar en el colectivo boliviano la cultura política de la democracia, porque ella permitirá enfoques renovados para un sistema siempre mejorable y del cual todos tenemos mucho por aprender.

Tomado de eldia.com.bo 

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