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El oficialismo y la oposición en Bolivia

LUIS CHRISTIAN RIVAS 

El oficialismo. Evo Morales ha trabajado en su campaña política desde que se sentó en la silla presidencial, los actos oficiales y extraoficiales, como sus partidos de futbol, son transmitidos por televisión nacional, o en cadena por medios de telecomunicación privados, de forma obligatoria, tal como si se tratara de un asunto de emergencia o una imperdible presentación de una diva del espectáculo. Su retrato está en las oficinas estatales, junto con Tupac Katari y Bartolina Sisa, como una trinidad de deidades, que en algún caso, como en Aduanas, aparece a lado de la imagen del Che Guevara, quien paradójicamente dizque aborrecía las fronteras.

Su rostro no solo está presente en altares administrativos y computadoras, también en espacios públicos, rotondas y esquinas en gigantografías, pero, también era necesario crear empresas públicas con su nombre: Eba, Empresa Boliviana de Almendras y sus derivados; Ebo, Empresa Boliviana del Oro; Ebotur, Empresa Boliviana de Turismo, y así, suman los ejemplos que nos demuestran cómo se rinde culto a ese símbolo que no solo se proyecta a nivel nacional; también, a nivel internacional, como el defensor de la Madre Tierra, para eso, se organizan encuentros internacionales pagados. Se ha establecido que este año, se construirá “La casa del Pueblo”, una especie de castillo de 28 pisos con un costo de 33 millones de dólares americanos, toda esta campaña pagada con nuestro peculio impositivo.

El “Defensor de la Madre Tierra” tiene entre los doce puntos de su programa de gobierno: la liberación científica, tecnológica, como la industrialización de la energía atómica con fines pacíficos, pero los diferentes expertos, ya se están cuestionado cuánto se está gastando en las investigaciones sobre el litio sin ningún resultado concreto.

La oposición. Alguno, me corregirá: “no hay oposición, sino oposiciones”, pero creo que hasta donde tengo entendido, ningún candidato opositor ha planteado una “matriz propositiva” diferente a la masista. Lo que nos lleva a cuestionarnos, salvo contadas excepciones personales: ¿existe oposición?

Samuel Doria Medina, timorato, antes hacía campaña en contra de la Constitución y ahora la toma como suya, propone un bono mensual para eliminar la pobreza, pero siendo economista no dice nada sobre el estatismo económico donde estamos enfangados, además de su propuesta de vender aviones y autos, no ofrece nada distinto, sino jugar bajo las mismas reglas constitucionales de quien califica como autoritario, mientras nos muestra su forma de proceder en su partido. Le pregunto: ¿Siendo presidente administrará Eba, Ebo, Ebotur?

Rubén Costas, también hacia campaña furibunda en contra de la Constitución, incluso con sus amigos trajo a Mario Vargas Llosa como referente de aparente liberalismo, pero se califica como “demócrata de izquierda”, sus generalidades y ambigüedades lo muestran como insignificante para el electorado, ilusionó a sus ingenuos seguidores, hasta el punto de que muchos de ellos, juraban nunca pertenecer a la “juntucha” de Doria Medina, ahora se tragan sus propias palabras en silencio o resignados de rodillas ante la Unidad. Costas en su pragmatismo calculador, vio que no podía ser referente nacional y se conforma con la Gobernación, mientras Antelo, solo puede aspirar a la Alcaldía cruceña. Los demócratas no se pronunciaron sobre la economía plural, ni sobre la forma de elección de autoridades judiciales. No tener un ideal, estar unidos solamente sobre el cálculo de oportunidades y puestos en el legislativo, es lo que los hace inferiores, su líder no quería ser presidente.

Juan del Granado, proyecta temor cuando busca con desesperación su acompañante, sus coqueteos por conseguir apoyo electoral en el oriente, lo muestran débil; siguiendo la “matriz propositiva” masista como los otros, planteó cambiar el nombre a “República Plurinacional de Bolivia”; el nombre cambia, la esencia masista continua presente.

Tuto Quiroga, que aparece y desaparece de vez en cuando, ha sido presidente y tiene proyección nacional, cierto carisma que lo pone por encima de Doria Medina, pero no construyó nada todo este tiempo, al igual que los demás, está improvisando, rogando que suceda un milagro para sumar votos.

Los ciudadanos estamos frente a un caudillo narcisista y otros estos candidatos tibios, insignificantes, timoratos, sin originalidad; candidatos que no defienden o proponen un programa libertario con valentía, una defensa del individuo sobre el colectivo, aunque sea, copiar los ejemplos exitosos de sociedades hasta ayer pobres. ¿Cómo no vamos abrazar el anarquismo frente a esto? Los masistas la tienen fácil, han conseguido que el populismo, colectivismo, estatismo económico y socialismo comunitario sea premiado por economistas cruceños, su discurso político es el discurso de la oposición y tienen los mecanismos electorales a su favor. La agenda masista rumbo al 2025 es imparable, como están las cosas.

Tomado de eldia.com.bo