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Pronosticando la crisis económica

JAVIER PAZ 

Paul Krugman en su nota ¿Qué hacer para equivocarse? (El Deber, 21/09/14) afirma: “Es necesario replantear la economía después de una crisis, la misma que no se pronosticó ni se previno”. Yo estoy de acuerdo con su primera afirmación y en desacuerdo con la segunda. Y es que la crisis sí se pronosticó.

En 1949 Ludwig von Mises publicó La acción humana, el que considero el mejor tratado de economía. En dicho libro explicó cómo la expansión monetaria produce periodos de expansión temporal seguidos de periodos de depresión y crisis. Un discípulo suyo, F.A. Hayek, desarrolló aun más dicha teoría y consiguió por ello el Premio Nobel de Economía. Estos economistas de la llamada Escuela Austriaca pronosticaron la crisis del 2008 más de medio siglo antes de que ocurra. Al igual que si un país implementa las políticas que precisamente Paul Krugman y los keynesianos promocionan (expansión monetaria, déficit fiscales, créditos subvencionados), ese país podrá momentáneamente postergar una crisis a costa de hacerla peor.

Las políticas del Gobierno de Estados Unidos, al menos una década antes de la crisis del 2008, fueron aquellas que los economistas austriacos señalaron como contraproducentes: la Reserva Federal mantuvo las tasas de interés artificialmente bajas, incentivando el gasto y desincentivando el ahorro, el Gobierno mantuvo sus déficit fiscales y mediante leyes y agencias de crédito semiestatales (Fannie Mae y Freddie Mac) facilitó créditos de viviendas a personas que no tenían la solvencia suficiente para adquirir tales créditos.

Pero la crisis también fue pronosticada por contemporáneos, por ejemplo, por Ron Paul, un miembro del Congreso de Estados Unidos desde 1997 a 2013 y pre candidato presidencial por el partido Republicano, o Peter Schiff, un inversionista que recientemente ganó prominencia precisamente porque en el 2005 pronosticó la crisis del 2008. Ambos son seguidores de la escuela austriaca de economía. El hecho de que Paul Krugman y los keynesianos no hayan pronosticado la crisis es una evidencia de las falencias de dicha escuela.

Estoy de acuerdo con Krugman con respecto a la necesidad de replantear la economía, aunque sospecho que estamos en desacuerdo sobre qué hay que replantear. Yo, por ejemplo, cuestiono la prominencia que tiene la teoría keynesiana en tantas universidades, a pesar de sus pobres fundamentos y, por sobre todo, a pesar de sus contraproducentes resultados.

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