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Aproximación filosófica y epistemológica sobre la ley

VÍCTOR PAVÓN

Quizás el principal problema de nuestro tiempo sea la cuestión referida a la ley. La misma puede ser abordada como norma jurídica deliberadamente hecha por algunos y que regula las relaciones humanas o como un descubrimiento de conductas reiterativas en el tiempo que nos van permitiendo hacer posible la libertad personal.

Si partimos de la primera acepción, la ley termina por convertirse en una norma aplicable solo para los gobernados, por cuanto que se cree que la ley es una creación deliberada del político o del legislador, y que solo estos tienen atribuciones al respecto.

De este modo, esa “ley” que fuera aprobada por los cuerpos legislativos es la que es legal, no se la puede desobedecer, y se utiliza no para limitar el poder de sus creadores (los políticos, legisladores, burócratas) sino para que sea un instrumento para controlar a los demás.

Esta forma de concebirse la ley, que es lo que ocurre hoy en todas partes, termina por coartar la libertad de los gobernados y dejar que los gobernantes hagan lo que mejor les parezca, dado que ellos son los que “hacen” la ley. El gobierno no está ni puede estar limitado bajo esta concepción filosófica.

Siguiendo con esta idea de que la ley es creada por algunos, se termina por creer que también solo algunos tienen el suficiente conocimiento para dedicarse al mismo, lo que supone dejar el campo libre en desmedro de aquellos que no están supuestamente “adiestrados”. De este modo, resulta fácil comprender cómo el Estado ha venido avanzando sobre nuestras vidas al punto de que se desea que todo o casi todo debe estar legislado o regulado. De ahí en más solo cabe que germine el totalitarismo.

Muy por el contrario a esta tendencia, tenemos la noción que la ley proviene de lo que es justo, de aquello que otorga a cada uno lo suyo sin tener que causar daño a otro. Así entonces tenemos, por un lado, la ley vista como norma legal positiva y, por el otro, la ley vista como una consecuencia de ciertas conductas que por el paso del tiempo, la tradición y las costumbres, hacen que sean observables por todos.

Como se notará, la ley tiene dos concepciones bien diferenciadas y resulta importante señalar que la mayor amenaza contra la libertad proviene de esa idea de que la ley es una norma creada por el legislador cuyo propósito es regular la vida de la gente, entrometerse en todas las facetas del individuo, no dejarle en paz para que libre su propio y particular forma de vida.

Aquella “ley” que se aprueba para supuestamente “organizar mejor”a la sociedad y a sus miembros, aun en las cuestiones mínimas que nos exige pagar un tributo o pedir un permiso a la autoridad ya sea para pactar con mi prójimo intercambios de acuerdo a pactos libres voluntarios, o comprar, vender, dedicarnos a lo que nos gusta etc. es la prueba de que algo está mal en la sociedad, y ese algo es la destrucción de la misma libertad, lo que de suyo significa dejar de ser individuos para ser solo el grupo, domesticados para seguir a algunos.

Esta forma de ley es la que hoy se tiene y se practica, siendo muchos, mejor dicho demasiados, los que están de acuerdo con esta forma de concebirla.

Hago esta rectificación en este ensayo. Dije al comienzo que la cuestión de la ley es quizás el principal problema de nuestro tiempo, ahora digo: es el principal problema.

Tomado de libremente.org 

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