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¿Donde está la plata?

IVÁN ARIAS

Es el nuevo estudio que la Fundación Milenio (2015) publicó bajo la coordinación de Juan Antonio Morales y las firmas de prestigiosos investigadores. Germán Molina, en Cuantificación de los ingresos y gastos del sector público no financiero, entre 1998 y 2013, hace un estudio comparativo sobre lo que ocurría en el periodo liberal, que terminó en 2005, y el periodo del modelo de economía plural, que comenzó en 2006. En sus conclusiones Molina destaca lo siguiente:

El contexto externo fue desfavorable en el primer período de análisis (1998-2005), excepto que a partir de 2003, cuando comenzó a revertirse la tendencia hacia una bonanza económica que favoreció a Bolivia, registrándose superávit de cuenta corriente de Balanza de Pagos de: 84 millones de dólares en 2003; 325 millones en 2004 y 561 millones en 2005, haciendo un acumulado de 970 millones.

Los siguientes ocho años (2006-2013) el contexto externo fue favorable de plena bonanza económica que benefició a Bolivia, obteniéndose superávit de cuenta corriente en la Balanza de Pagos, que acumulados llegaron a 9.649,2 millones de dólares, 10 veces más con respecto al registrado durante el anterior periodo.

Durante el periodo 1998-2005 el gasto aumentó en promedio en 8,18%, el crecimiento económico promedio fue de 3% y la tasa de inflación promedio de 3,5%. La política fiscal de austeridad estuvo vigente en un contexto externo desfavorable, pese a la pesada deuda externa que se canceló hasta el momento en que se inició la condonación de la misma.

En el periodo 2006-2013 el gasto público creció un promedio de 19,30%, se alcanzó una tasa de crecimiento económico promedio de 5,02% y una tasa de inflación promedio de 6,7%.
Los recursos extraordinarios, producto de la bonanza externa y de la aplicación de la Ley 3085, aprobada en 2005, permitieron una mayor recaudación del sector de hidrocarburos, que financió la expansión del gasto público.

De 1998 a 2005 los gastos crecieron a un dígito en promedio. La tasa de crecimiento económico promedio también fue de un dígito y en el periodo 2006-2013 los gastos aumentaron en promedio dos dígitos y el país creció en promedio un dígito. Fueron ocho años de continua expansión del gasto público que alcanzó en promedio dos dígitos; empero, no logró que la economía creciera en promedio en dos dígitos. Establecer una organización económica con participación predominante del Estado en casi todas las actividades económicas del país implicó mayor gasto público.

La política de expansión del gasto público, entre 2006 y 2013, mediante la creación de empresas públicas y el incremento de presupuesto a las que ya existían, tuvo por finalidad implementar el "Modelo de Economía Social Comunitaria Productiva”.

Se definió una política fiscal centralista en la cual los niveles de gobierno subnacional están supeditados al Órgano Ejecutivo, debido a que tienen que contar con la consideración y aprobación de sus presupuestos, modificaciones, creación de impuestos, tasas, patentes y contribuciones, a pesar de que cuentan con instancias legislativas departamentales y municipales (…) se mantuvieron los gastos a nivel central, como si no existiera un proceso autonómico.

La política económica tiene orientación de expansión del gasto, control de precios, subsidio de productos, transferencias condicionadas, creación de empresas y redistribución del ingreso.
La inversión en el campo de los recursos naturales ha quedado en manos exclusivas del Estado.
Se continuó empleando la concepción de un presupuesto tradicional e incremental y no se utilizó el denominado "indicador de balance estructural” en la política fiscal, de modo que la guía de ésta debiera ser el concepto de largo plazo para evitar la prociclicidad de la política fiscal.
Durante 2006-2013, tomando como punto de inicio el presupuesto de 2005 y descontando anualmente cada presupuesto anual, se verifican aumentos sustantivos de ingresos por la elevación de los precios internacionales de los productos de exportación.

Los ingresos subieron de un mínimo de 11.491,60 millones de bolivianos en 2006 a un máximo de 79.370,90 millones de bolivianos en 2013. El promedio anual fue de 41.231,05 millones de bolivianos y un acumulado de 329.848,40 millones de bolivianos (47.392,01 millones de dólares).

Si nuestro país hubiese adoptado la política fiscal de balance estructural, a partir de 2006 contaríamos con 47.392,01 millones de dólares, que significa 1,6 veces del PIB de 2013, sin considerar los rendimientos y su capitalización que se hubiese constituido en el capital de un fondo de estabilización destinado a ser una herramienta que respalda las decisiones presupuestarias de largo plazo.

La bonanza tuvo como principal protagonista y beneficiario al Gobierno nacional, cuyos ingresos aumentaron más de lo que cualquier gobernante se hubiera atrevido a soñar en los años previos.
El sector público ha dispuesto, entre 2006 y 2013, de más de 525 mil millones de bolivianos, gastando un promedio anual que es el triple del gasto promedio en los años previos. Además, no tuvo las restricciones del déficit y el financiamiento externo que debieron enfrentar los gobiernos anteriores, sino que, contando con esa enorme liquidez, ha recibido adicionalmente créditos en magnitudes nada desprecia

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