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La mala hora de la industria nacional

HUGO SILES 

En la frontera de Yacuiba se baila tango, y no es "Caminito”. Las febriles hormigas bagayeras no saben de sol ni de luna y cruzan sin cesar el puente binacional. En sus espaldas, o en carritos, las hormigas bagayeras no traen pequeñas hojas verdes, sino grandes volúmenes de productos industriales hechos en Argentina. Se desconoce, a ciencia cierta, si los bagayeros ingresan productos a Bolivia en forma ilegal (contrabando) o si lo hacen con la Declaración Única de Importación (DUI) de mínima cuantía, que no requiere de despachante de aduana y permite el ingreso de productos hasta de 2.000 dólares.

El comercio hormiga se repite en diversos puntos fronterizos, como Puerto Quijarro y Cobija, límites con Brasil; y Desaguadero y Kasani, límites con Perú, entre otras fronteras. Empero, en general las importaciones industriales abarrotan los mercados del país y amenazan con la sustitución de la industria nacional ¿Por qué?

Una de las razones de coyuntura -existen varias- es la devaluación de las monedas de los países vecinos que abarató los costos de producción de sus industrias locales y les inyectó de competitividad. En los últimos 12 meses, Brasil devaluó el real 63 %, Argentina devaluó el peso 10 % (oficial, pero la devaluación blue suma y sigue), Perú devaluó el sol 14 %, Colombia devaluó el peso 60 %, Chile devaluó el peso 17 % y China devaluó el yuan 3,8 %. Es una guerra de divisas.

Se desconoce el valor de las importaciones ilegales a Bolivia que abarrotan los mercados nacionales con productos industriales extranjeros. Empero, incluso las importaciones legales aumentaron considerablemente en los últimos años. En 2005 las importaciones totales llegaron a 2.440 millones de dólares y en 2014 treparon a 10.492 millones.

A pesar de que las exportaciones industriales de Bolivia a julio de 2015 cayeron -33,6%, las importaciones industriales sólo descendieron -4,2%. En total, las importaciones industriales manufactureras llegaron a julio de 2015 a 5.419 millones de dólares. Una avalancha de producción extranjera amenaza con derrumbar la industria nacional.

De muestra un botón: a julio de 2015, la importación de productos alimenticios y bebidas llegó a 336 millones de dólares, la importación de productos textiles fue de 100 millones, la importación de artículos de cuero sumó 77 millones, la importación de productos de madera y corcho ascendió a 20 millones, la importación de productos de papel llegó a 132 millones, la importación de sustancias y productos químicos (medicamentos) sumó 747 millones de dólares. Atrás quedó la teoría de Prebisch de la sustitución de importaciones, hoy hay sustitución de la producción nacional.

Si por el frente externo asfixia a la industria nacional la internación de productos extranjeros, por el frente interno ahoga el incremento de los costos de producción, en particular los costos laborales. El doble aguinaldo y los incrementos salariales encarecen los costos de producción y reducen la competitividad de las industrias nacionales frente a las importaciones industriales.
Y la actividad industrial boliviana sigue en descenso. En 2013, la tasa de crecimiento industrial llegó a 5,82 % y a junio de 2015 cayó a 4,62 %. En 2014, el crecimiento industrial llegó a 4,2 %, esto es, si la regla del 4,5 % de crecimiento del PIB para el pago del segundo aguinaldo fuera sectorial, entonces en el sector industrial manufacturero no se hubiera pagado el mismo en 2014. Los promedios esconden grandes asimetrías.
Es la larga mala hora de la industria nacional, cuyos minutos van años.

Hugo Siles Espada es economista y comunicador social.

Tomado de paginasiete.bo