Buscar en nuestras publicaciones:

El oro de los tontos

barack-obamaGEORGE CHAYA 

En pocos días el Congreso de los Estados Unidos deberá expedirse respecto al acuerdo que el presidente Barack Obama ha firmado con Irán con el fin de detener su programa nuclear. Independientemente de la decisión del Congreso, Obama ha dicho que utilizara su poder de veto para asegurarse que el acuerdo no sea bloqueado por los republicanos.

Lo que Obama sigue sin comprender es que el verdadero problema al que se enfrenta no es el Congreso dominado por los republicanos, lo es con la República Islámica en Teherán y no en Washington.

¿Qué sucedería si los votos del Congreso de Estados Unidos le resultan favorables y no necesite vetar una decisión en contrario sobre un acuerdo "que en la realidad es inexistente" porque la parte iraní no tiene intención siquiera de reconocerlo como un acuerdo legalmente vinculante?

A menos que Obama sea un prisionero de sus fantasías, a este tiempo debería ser consciente que la posición de Teherán en relación al acuerdo es diametralmente opuesta a la suya. En Irán, la élite gobernante ve el acuerdo como un "caramelo" para mantener feliz al niño Obama. Pero continua sin comprometerse a ninguna acción definida sobre el mentado acuerdo.

Para Teherán, el llamado "Plan Conjunto Integral de Acción" (PCIDA), que Obama ha publicitado como "la oportunidad de paz para el mundo", no es más que un listado de buenos deseos. Ni siquiera se han molestado en efectuar una traducción oficial del texto al farsi, todo lo que se conoce esta escrito en ingles y en árabe.

El Guía Supremo Ali Khamenei, ve el PCIDA nada más como una propuesta a ser examinada, mejorada, modificada e incluso rechazada por el. En otras palabras, Khamenei ve todo esto como un primer paso a continuar dialogando y no como la culminación de 13 años de negociaciones de las que habla Barack Obama.

El presidente Hassan Rouhani va más allá y afirma que el PCIDA no es más que un "documento político no legal ni vinculante" y se opuso a su aprobación por parte del Majlis (Parlamento) por confrontar con los artículos 77 y 125 de la Constitución iraní. Rouhani está poniendo en problemas a Obama al declarar que el documento no tiene estatus legal en Irán y que el gobierno islámico considerara si su aplicación es o no obligatoria, por lo tanto no hay nada vinculante en tal acuerdo.

En una entrevista para el diario egipcio Al-Watan, el doctor Behzad Saberi-Ansari, asesor legal de Irán en las conversaciones de Viena afirmo que lo firmado allí "no es, ni un acuerdo ni un tratado". Según Ansari, en el derecho internacional "la prueba de que un documento es o no es un acuerdo o un tratado es si su aplicación es obligatoria para las partes intervinientes y en cuanto al PCIDA, ciertamente no es el caso ".

Las razones que Ansari aduce, es que PCIDA no contiene una serie de medidas incluidas por Naciones Unidas y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y que la disputa de Irán por su programa nuclear es con la ONU a través de la OIEA, los cuales fueron excluidos de la negociación por tanto el acuerdo no tiene valor vinculante alguno pues se firmo sin mandato ni intervención de la ONU. De alli que sugiere que incluso si el Majlis aprueba el documento, el acuerdo aún carecería de estatus legal porque ninguna de las otras partes intervinientes lo han firmado.

Para complicarle más aun las cosas a Obama, el Consejo de los Guardianes de la Revolución público un comunicado la pasada semana en el que afirma que, en su forma actual, el documento no es más que un comunicado de prensa exagerado de una serie de puntos deseados pero que en nada vincula a Irán a su cumplimiento hasta que no se liberen los activos congelados de la República Islámica.

Sin duda, Obama ha forzado a través de la Resolución 2231 del Consejo de Seguridad de la ONU un intento por dar un marco de legalidad a su acuerdo con Teherán. Sin embargo, Irán dice que no va a aceptar esa resolución del mismo modo que no aceptó las seis anteriores sobre el tema.

La razón es clara: "la nueva resolución coloca el tema bajo el Capítulo VII de la Carta de la ONU, que deja la puerta abierta a una acción militar contra Irán en caso de que no cumpla". Se requeriría una gran dosis de negligencia, algo que no caracteriza a la diplomacia iraní, para aceptar un texto que permita el uso de la fuerza en su contra. Incluso si tuvieran el coraje y la buena fe de firmar algo así, la administración Rouhani carece de decisión en la materia y seria vetada por el "Guía Espiritual Ali Khamenei".

Hay otros elementos no menos importantes por lo que Teherán no está en condiciones de dar un estatus legal al acuerdo del que habla Obama. Si ello se implementa rigurosamente pondría a Irán bajo la tutela efectiva del G5+1 al menos durante 10 años. (He escrito sobre esto en detalle en artículos anteriores y no creo necesario repetir los argumentos.) Solo agregare las últimas palabras del hombre que dirigió el equipo negociador de Irán por años, Saeed Jalili, "quien recientemente ha publicado un análisis detallado del acuerdo mostrando y como esto sería imponer un control neocolonial sobre los aspectos clave de las políticas industriales, científicas y de defensa iraníes durante más de una década".

En otras palabras, si Irán aceptó verbalmente el acuerdo sin darle aun el marco legal en su Parlamento, su cálculo fue ganar tiempo hasta que Obama se vaya al cumplir su mandato, sabiendo incluso que puede no tener éxito en el levantamiento de las sanciones y el descongelamiento de activos millonarios, pero en la comprensión que dispondrá de casi dos años por delante para avanzar con su programa nuclear.

No tengo pruebas directas de este punto, pero la percepción era muy fácil de observar en las posiciones de algunos diplomáticos muy duros y expertos del equipo negociador iraní que nunca se sintieron cómodos con un texto que condicionaba muchos derechos de Irán en "permisos" otorgados por las grandes potencias. Esto, en otro momento jamás hubiera tenido la aceptación de los astutos y brillantes diplomáticos iraníes.

Para que el lector no crea que mi intención es atacar al presidente Obama, permítanme repetir que nunca quise y no quiero que nadie utilice la fuerza militar contra Irán, y menos bajo este presidente estadounidense. También quiero creer en la naturaleza pacífica del programa nuclear de Irán más allá de toda duda razonable y a pesar de las conductas díscolas del régimen, y que también apoyo el levantamiento de sanciones contra Irán, porque en rigor, quien las sufre es el pueblo iraní. Tampoco envidio la posición de Obama, por el contrario, lamento que se haya convencido que podía transitar hacia el ridículo y salir indemne.

A mi juicio la salida óptima al controversial sería a través de conversaciones directas entre Irán y la ONU con la rápida aplicación o supresión de las seis resoluciones anteriores con un orden del día claro en su tratamiento. Pero no soy ingenuo, sé que esto difícilmente ocurrirá en este momento. Por lo que no queda más que ver lo que Obama está haciendo, que no es más que pagar con el oro de los tontos una quimera barata cuyo valor hubiese sido caro si se pagaba con cobre.

Prof. George Chaya (BA) in History.

Tomado de eldiarioexterior.com