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Retorno del capitalismo en Cuba

ARMANDO MÉNDEZ 

Ni en Cuba ni en lo que se conoció como bloque soviético, o en la China de Mao, no se generó un nuevo sistema económico llamado “socialismo” alternativo al capitalismo o economía de mercado porque en verdad no existe, es una quimera. Lo que se hizo en esas sociedades es impulsar el capitalismo de estado llegándose a extremos en la eliminación de los mercados libres, junto a gobiernos totalitarios.
En 1968, Fidel Castro confiscó y estatizó 60,000 pequeñas y medianas empresas que estaban en manos privadas, como parte del proceso socialista. De esta manera acabó con productores y vendedores de comida, sastres, carpinteros, barberos, etc. Dicen que: “los tres logros más grandes de la revolución cubana son la salud, la educación y la baja tasa de mortalidad infantil, y que sus tres fracasos más grandes son el desayuno, el almuerzo y la cena”.


Una mala pasada le jugó la ancianidad a Fidel Castro, cuando a sus 84 años se sinceró inoportunamente señalando que el “modelo cubano (socialismo) no funcionaba ni siquiera para la isla”. Era el presagio de lo que se vino a continuación.
A 53 años de la fracasada revolución socialista cubana, el castrismo trata de salvar su modelo político dictatorial a cambio de reiniciar el clásico desarrollo capitalista bajo planteamientos como el de reactivar el aparato productivo (crecimiento insuficiente) atracción de la inversión extranjera, reducción de la deuda externa, disminución de los subsidios generalizados y disminución del número de trabajadores públicos. Para nada se habla del “vivir bien”.
Ahora los empleados públicos en Cuba son “relocalizados” y se transforman en trabajadores privados con el propósito de eliminar medio millón de burócratas (en la dramática Grecia tienen que eliminar 150.000). Tendrán que dedicarse a actividades tales como la carpintería, tapicería, zapatería, cerrajería, fotografía, venta de equipos eléctricos y electrónicos, venta de productos al consumidor, etc. Es decir, tendrán que constituir lo que se denomina, en el mundo capitalista: MyPes (micros y pequeñas empresas). Tendrán el derecho de negociar los precios de lo que ofrezcan. El Estado les alquilará sus tiendas y equipos que posee. Más de un millón de hectáreas de tierras estatales ociosas se están entregando a los campesinos en usufructo.
Junto a estas decisiones puntuales se anuncian políticas para todo: macroeconómicas y sectoriales; de inversiones, ciencia y tecnología, social, industrial y agroindustrial, energética, turismo, transporte, vivienda, etc. siguiendo las equivocadas enseñanzas que la economía mixta ha dejado en el mundo en su paso, unas pocos veces exitosa y las más de fracaso. Estas decisiones estarán orientadas a atender los requerimiento de la “nueva clase” que realizaron su “acumulación primitiva de capital” durante medio siglo al amparo del Partido Comunista de Cuba, desconociendo el supuesto socialista de que no existe acumulación privada de riqueza en el socialismo. En verdad, como el mismo Raúl Castro ha reconocido, esta acumulación es consecuencia de la generalizada corrupción en la isla.
Después de cincuenta años la gente readquiere el derecho de comprar y vender casas, departamentos y vehículos. De esta manera se piensa reducir el alto déficit habitacional. Se eliminó la prohibición del uso de celulares. La banca estatal comienza a otorgar créditos a los particulares y ya no sólo a las empresas estatales, como fue la norma en el tiempo del “paraíso socialista”. Las MyPes podrán contratar gente como se lo hace en cualquier sociedad capitalista. Ya no será el Estado el único empleador como fue lo dominante en medio siglo de socialismo. Las MyPes harán negocios con las empresas estatales. Veremos como va la corrupción de ahora en adelante.
El Estado Cubano continuará dándole prioritaria atención -como también lo hará el Presidente Morales en Bolivia- a la exploración y explotación petrolera asociándose a empresas capitalistas transnacionales, para que hagan el difícil trabajo en aguas marítimas profundas.
Cuba en 1889 fue el primer país en Iberoamérica que contó con un sistema de alumbrado público. El año 1900 el primer tranvía y el primer automóvil que llegaron a Latinoamérica fue para La Habana. En 1906 fue la primera ciudad del mundo en tener telefonía con discado directo, sin necesidad de operadora. En 1922 Cuba fue la segunda nación del mundo en inaugurar una emisora de radio. En Iberoamérica tuvo siempre un papel destacado. En 1950 fue el segundo país que introdujo la televisión. En 1955 Cuba ocupaba el segundo lugar con menor mortalidad y en 1956 se le reconoce como al segundo país con menos analfabetismo. En 1957 se le reconoce ser el país con mayor cantidad de médicos por habitante. Esta fue la Cuba antes del experimento castrista, que sustituyó a la dictadura de Baptista que duró siete años.
No existe información económica sobre el periodo revolucionario hasta el año 1985, como existe para cualquier país de la región. A partir de ese año CEPAL registra alguna información. Desde ese año hasta el año 2011 el producto interno bruto de América Latina creció a una tasa acumulada anual del 3 por ciento, siendo Chile el que mejor comportamiento tuvo y con una destacada tasa de 5,4 por ciento y Cuba la peor sólo con 1,5 por ciento, superando sólo a la pobre Haití que prácticamente no creció nada (0,1). En términos per cápita representa un crecimiento promedio anual para Cuba en ese periodo de sólo un 0,4 por ciento.
Un periodo malo de la economía cubana visto para el segundo quinquenio de lo años 80 del siglo pasado se hace tétrico en los primeros años de la década del noventa, cuando se desmorona el imperio soviético y con ello la enorme ayuda que Cuba recibía. Este largo periodo depresivo de la economía explica su bajo crecimiento en el periodo 1986-2011. Sin embargo, este dato puede ser optimista dado que en esta primera década del siglo XXI muestra un incomprensible e inusitado crecimiento anual promedio del PIB per cápita del 4,9 por ciento, (12 por ciento años 2005 y 2006), cuando simultáneamente su inversión total a PIB no supera al 10 por ciento. Ambos datos son incompatibles. Es conocido el hecho de que las cifras económicas de los países del bloque soviético habían estado sobredimensionadas, hecho que se conoció después de su caída. Esto mismo puede estar sucediendo en Cuba.
En 1958, antes de la revolución, el producto bruto interno de Chile era superior al de Cuba en 53 por ciento, pero Cuba exportaba el doble que Chile. Para el año 2008, Chile produjo 170 por ciento más y exportó ¡21 veces más que Cuba! Un problema adicional es que el tipo de cambio oficial del dólar americano está lejos del paralelo. En Cuba el dólar paralelo es superior en veinticinco veces al oficial, por tanto, de sincerar el valor del dólar en Cuba su producción medida en dólares caería abruptamente (el oficial es un peso cubano por un dólar, el paralelo es 25 por un dólar).
Lo que se puede esperar de ahora adelante en Cuba son acciones contradictorias e hibridas. Se mantendrá el discurso ideológico socialista, dirán que “la planificación manda la economía y no el mercado”. Han ideado un instructivo para que la gente pueda ejercer “178 oficios y profesiones privadas”. Así por ejemplo, el 23 corresponde a la venta de libros usados y el 29 es para asistente de baños públicos, el 61 es de lustrador de zapatos y el 152 es vendedor de quioscos, etc.
Se espera que el crecimiento económico de ahora adelante venga del sector privado y ya no del sector público que fue el rasgo de la revolución socialista cubana. Pero este proceso será lento. Hay que tomar en cuenta que por medio siglo se impidió la iniciativa privada y el surgimiento del espíritu empresarial, y esto deja secuelas. Puede extenderse el descontento social ante la generalizada reducción de los subsidios. La prestigiosa columnista disidente cubana, Yoany Sánchez, a quién el gobierno cubano le impide realizar viajes al exterior, confirmando que Cuba es una tajante dictadura, dice: “Un kilogramo de frijoles sigue costando el salario de tres días y en 2012 el país tendrá que gastar 1,700 millones de dólares en importar alimentos”, tres veces más de lo que Bolivia importa.

La Paz, 22 de febrero de 2012

*Miembro de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas

Tomado de paginasiete.bo

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