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No, las importaciones no generan desempleo

IVÁN CARRINO 

Hay un cliché que repiten, sin distinción, líderes de la izquierda y de la derecha: que la reducción de barreras a las importaciones afecta directamente el nivel de empleo. Esta afirmación, sin embargo, no es más que un mito sin ningún sustento real.

El domingo pasado, el periodista Roberto Navarro volvió a la pantalla de C5N con su programa Economía Política. El regreso de Navarro fue celebrado en Twitter y el hashtag #VuelveNavarro fue trending topic a lo largo de toda la transmisión.

Durante la primera hora, el analista se dedicó a describir con lujo de detalles el supuesto plan diabólico de Mauricio Macri para generar desempleo y pobreza en Argentina. En su visión, eso es lo que hace “la derecha” cuando gobierna, no otra cosa.

El maquiavélico plan del nuevo gobierno consistiría en buscar deliberadamente subir el nivel de desempleo en el país, de manera que las hordas de desocupados presionen a la baja los salarios y, de esta forma, los capitalistas explotadores puedan llenarse sus bolsillos. Si todo este desarrollo le suena a lo que escribió alguna vez el economista Carlos Marx, no se equivoca, ya que son estos escritos los que inspiran de manera directa la narrativa de Navarro.

Ahora bien, la cuestión pasa por cómo hará el gobierno para generar ese desempleo, y es ahí cuando, entre otras cosas, se menciona a la “apertura indiscriminada de importaciones” como una de las estrategias. Es que desde el punto de vista de los enemigos de la libertad, la competencia extranjera lleva inexorablemente al desempleo y la pobreza de la gente.

Lo curioso del asunto es que en el propio gobierno, que en la superficie parecería estar en las antípodas de lo que se dice en Economía Política, también comparten esta visión.

Consultado acerca de la liberalización de las importaciones en noviembre del año pasado, Macri respondió:

“No podemos abrir las importaciones. Nosotros tenemos que crear trabajo, no destruir el poco que tenemos.”

Esto no es todo. Cuando se anunció el nuevo sistema de control para los productos importados, se dejó en claro que tractores, motos, heladeras, cocinas, lavarropas, artículos para gimnasia deportiva, calzados de vestir y deportivos y otros bienes como juguetes o manufacturas de caucho permanecerán blindados de la competencia internacional.

Paradójicamente, y como puede verse, el gobierno y Navarro coinciden en que la industria nacional debe “protegerse” y que abrir importaciones dejaría a la gente sin trabajo.

La realidad, empero, es que ambos están equivocados.

Lo que sucede con las importaciones es análogo a lo que sucede con la innovación. Hubo una época en que uno iba al Video Club del barrio a alquilar una película para ver en su videocasetera. Tiempo después, la costumbre fue ir a Blockbuster, pero más tarde llegó Netflix, que envió a la cadena internacional a la quiebra revolucionando la manera en que el mundo entero consume cine.

La apertura comercial, como la innovación o cualquier elemento que imponga mayor competencia en un mercado, puede hacer que algunas empresas cierren, pero esa es la señal que los consumidores están mejor consumiendo otra cosa y que los recursos empleados en ese negocio ahora están disponibles para ir a crear otro, más demandado por la sociedad.

Como explica el profesor Donald Boudreaux:

“El libre comercio puede reducir el empleo en industrias ineficientes, pero libera los recursos para crear trabajos en las industrias eficientes, generando una suba generalizada de los salarios y mejorando la calidad de vida. El proteccionismo, por el contrario, busca proteger el empleo que el mercado no sostendría, impidiendo la creación de industrias más innovadoras”

En pocas palabras, que el libre comercio genera desempleo es un mito sin ningún sustento en la realidad. Sin embargo, su aceptación generalizada nos condena, a todos, a vivir en el atraso y con un menor nivel de riqueza.

Tomado de igdigital.com

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