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La fuerza de la civilización occidental

EDUARDO BOWLES

En todo el mundo han recibido con júbilo y beneplácito la reunión que han mantenido en Cuba el Papa Francisco con el patriarca de la Iglesia Ortodoxa rusa, Cirilo. Es el primer encuentro que se produce desde que se produjo la división de ambas ramas del cristianismo en el año 1054. Sí, casi un milenio de distanciamiento originado en el error cometido en aquel entonces, de considerar a los católicos del oriente ajenos a la cultura y la cosmovisión que había nacido en occidente sobre el legado de los griegos, romanos y la tradición judeocristiana.

El acercamiento entre católicos romanos y ortodoxos ha sido gradual y en el diálogo han sido fundamentales los aportes de los últimos papas, especialmente Juan Pablo II y Benedicto XVI, que manifestaron señales claras de arrepentimiento ante los patriarcas de oriente, aunque esta vez el gesto ha sido de características monumentales por tratarse de la Iglesia rusa, la más extensa de todas.

Lo más importante del encuentro entre Cirilo y Francisco es, sin embargo, el contexto en el que se produce, con un cristianismo (ortodoxo y católico romano) amenazado como nunca por las fuerzas extremistas del oriente que quieren borrar del mapa cualquier vestigio de la cultura occidental, incluyendo por supuesto las creencias religiosas. En reiteradas ocasiones durante los últimos años, el Vaticano ha estado denunciando el genocidio que están cometiendo los terroristas del autodenominado Estado Islámico contra los cristianos en los territorios bajo su influencia, con serias intenciones de avanzar hacia Europa, donde han cometido numerosos atentados.

Y este sentido no sirve sólo contabilizar los bombazos y los asesinatos, sino también el sistemático intento de los fanáticos del islam por imponer su cultura y sus tradiciones en países occidentales, donde la democracia y el respeto a los derechos humanos han permitido el avance de estas posturas que hoy se vuelven amenazantes.

Occidente tiene sus propias contradicciones, pero detrás de ellas existe una misma visión de levantar una civilización humanista que ha estado en peligro en varias ocasiones. Una de ellas fue la arremetida del nazismo y sus aliados que intentaron llevar al mundo hacia una involución, para derrotar los valores que nacieron con la Era Cristiana. En aquella ocasión hizo falta un pacto mundial en el que intervinieron fuerzas antagónicas como Unión Soviética y Estados Unidos para derrotar al enemigo de la civilización occidental.

Hoy, lamentablemente no está muy claro el consenso de occidente para enfrentar al Estado Islámico en una situación que pensadores serios comparan con la situación que se vivió en la Segunda Guerra Mundial. El líder ruso Vladimir Putin tiene sus propios proyectos expansionistas imperiales y para ello no duda en hacer alianzas con elementos que un día pueden convertirse en un peligroso “Caballo de Troya”.

Por todo eso, el diálogo entre los dos máximos líderes religiosos del hemisferio se vuelve tan significativo, pues podría convertirse en el principal acicate que necesita nuestra civilización para defender sus ideales, que según el famoso filósofo Karl Pooper, son los más evolucionados de la humanidad y, porque a juzgar por otro gran pensador, Giovanni Sartori, que lo acaba de decir, las posturas del islamismo (y mucho más los radicales) son incompatibles con occidente.

Tomado de eldia.com.bo

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