Buscar en nuestras publicaciones:

Educación, de mal en peor

EDUARDO BOWLES 

El examen de ingreso a la Universidad Gabriel René Moreno es un excelente indicador de la situación en la que se encuentra la educación boliviana, especialmente la de los jóvenes cruceños y la conclusión es que todo va de mal en peor.

En la última prueba realizada hace unos días, menos del 30 por ciento de los 6.300 estudiantes que se postularon para ingresar a las aulas universitarias pudo obtener la nota satisfactoria y el resto, es decir, más de 4.400 chicos, toda una multitud, han obtenido puntuaciones por debajo de 51, sobre un rango de 100 puntos.

Las autoridades dicen estar estupefactas por semejante desempeño, pese a que las estadísticas deberían haberles anticipado el desastre. En los años que la universidad viene tomando examen como requisito de admisión, el porcentaje de aprobados jamás ha pasado del 30 por ciento y ha habido ocasiones en que solo el 13 por ciento ha logrado vencer la prueba. El hecho es que la casa de René Moreno se ha quedado con más de tres mil cupos sin llenar, porque nuestros bachilleres no dan la talla ¿por qué?

Las autoridades universitarias aseguran que cualquier graduado de colegio podría aprobar la Prueba de Suficiencia Académica (PSA) que se exige para el ingreso a una carrera, pues las preguntas –muchas de ellas de elección múltiple o de crucigrama, como se dice vulgarmente-, son formuladas sobre la base de los programas de estudio de la secundaria. Electo Villarroel, responsable de la PSA, dice que, con un mínimo de preparación, todos los bachilleres deberían estar capacitados para sacar la nota máxima. Además, afirma, a cada postulante se le ofrece un banco de preguntas que debería servirles como una orientación segura y aún así fracasan.

Del otro lado están los educadores, los que han formado a esos bachilleres y que critican una supuesta inclinación memorística del examen, cuando en realidad –dicen-, tendrían que haber planteado preguntas de razonamiento. Expertos en educación creen que eso hubiera sido peor, porque desde siempre las aulas escolares han inculcado la memorización y mal podría exigírseles que pongan a prueba la capacidad de analizar si nunca lo han hecho. En todo caso, la PSA se adapta a la manera en que han sido formados los estudiantes.

En medio de este tire y afloje entre los docentes de colegio y los profesores universitarios se quedan miles de estudiantes. ¿Qué hacer con ellos? Muchos seguirán intentando ingresar a una carrera en la universidad pública y otros buscarán opciones en el ámbito privado, donde no exigen examen de ingreso. En ninguno de los casos existen cursos de nivelación o algún grado de adaptación, lo que permite inferir que todos nuestros jóvenes seguirán arrastrando viejos problemas de formación, lo que nos lleva a una segunda pregunta: ¿qué clase de profesionales se están formado en nuestras universidades, ya sea públicas o privadas? Se trata de jóvenes sin hábitos de lectura, que no saben razonar, que no han desarrollado competencias mínimas para encarar problemas concretos y que, por último, no tienen ni siquiera bien clara la noción de lo que implica la educación superior.

Es triste que una educadora con tanta experiencia en la enseñanza en el país, tenga que afirmar que el nivel educativo en Bolivia es cada vez más bajo. Nos gustaría contradecirla, pero los datos son contundentes y más entristecedores todavía.

Tomado de eldia.com.bo

Búscanos en el Facebook

Artículos del autor