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Un atisbo de sensatez

EDUARDO BOLWLES

El Instituto Nacional de Estadística (INE) dio a conocer el dato más esperado del año; el porcentaje de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) que fue fijado en 4,43 por ciento, un número que deja bien parado el ego de los conductores de la economía boliviana, pero que no alcanza para cumplir con el pago del doble aguinaldo, pues el decreto que creó este beneficio en el 2014 fija como mínima una expansión económica del 4,5 por ciento. Para hablar en términos futbolísticos, este número “pegó en el palo”, lo que permite a los voceros oficialistas seguir afirmando que “vamos bien” y que Bolivia tiene la mejor economía de la región.

Hace mucho que las estadísticas bolivianas son materia de la ciencia ficción y no vale la pena discutir mucho, salvo alertar de los peligros que implica esta confusión tan grande. El gobierno se hace el desentendido; se anunció que el dato del INE iba a salir en dos semanas y el vicepresidente dijo el lunes que suele informarse en los periódicos sobre el crecimiento.

Sin embargo, el hecho destacable es que horas después de anunciado el número del INE, el Ministerio de Economía confirmó que no se pagará el doble aguinaldo, la actitud más realista y racional adoptada por el Gobierno y que debe servir para marcar un rumbo de austeridad que evite problemas económicos muy graves, habida cuenta que la crisis ha dejado de ser un mero augurio y comienza a azotar con fuerza en la región.

Decíamos que nuestras estadísticas son poco confiables y así lo demuestran los pronósticos del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, entidad que se ha sumado a los vaticinios poco auspiciosos sobre América Latina, que confirma la caída de nuestro crecimiento y que le ha brindado un párrafo especial a Bolivia, a la que demanda reformas estructurales para corregir los desajustes macroeconómicos e iniciar un riguroso programa de ordenamiento fiscal en base a un achicamiento del gasto público, como lo están haciendo todos los países del continente.

El doble aguinaldo era un mero artilugio propagandístico que beneficiaba a pocos, pero que le hacía un boquete muy grande a las empresas privadas formales, que son las únicas que aportan a un erario público que ahora está ávido de fondos. Este beneficio perjudicaba especialmente a las finanzas del Estado, cuya planilla ha crecido exponencialmente en los últimos años, producto de una política prebendalista que debe ser erradicada.

En realidad, el doble aguinaldo no es el único canal de derroche que ha estado sangrando las arcas nacionales y es de esperar que este atisbo de sensatez que se ha producido ayer, sea replicado en todos los espacios y que, en definitiva, el gobierno pare esta situación de campaña política permanente que lo ha llevado a dilapidar en viajes, en propaganda, en obras innecesarias, en nacionalizaciones absurdas y tantos otros elementos que hacen que la gestión pública sea totalmente estéril para la calidad de vida de los bolivianos.

Tomado de eldia.com.bo

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