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Los jóvenes y la crisis económica

EDUARDO BOWLES

Las famosas cumbres de jefes de estado y de gobierno parecían condenadas a la desaparición porque estaba creciendo el consenso de que no sirven para nada. Sin embargo, algunas están haciendo un intento por sobrevivir y el camino correcto es abordar los problemas de la gente común. Eso es precisamente es lo que ha ocurrido en la reciente cita Iberoamericana celebrada en la ciudad colombiana de Cartagena.

La reunión presidencial fue el escenario de una convocatoria paralela de más de medio millar de líderes, empresarios e innovadores que discutieron acerca de los retos de la educación en el continente y todos coincidieron que hace falta insistir en la calidad, pues se ha mejorado solo el acceso y la cobertura.

Se trata del XI Encuentro Empresarial, que bajo los auspicios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) y la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL) ha elaborado el informe “Perspectivas Económicas para América Latina 2017”, que analiza los retos y oportunidades de la juventud en América Latina, el mismo que viene acompañado de datos lapidarios y que se resumen el siguiente diagnóstico: “Más de cien millones de jóvenes latinoamericanos, es decir el 64% del total, viven en hogares pobres o vulnerables, y uno de cada cinco, lo que equivale a 30 millones, son ‘ni-nis’, ni estudian ni trabajan”

De acuerdo al informe, la situación de los jóvenes tiende a empeorar en un escenario de ralentización que vive el continente. Se trata de un cuarto de la población total (unos 163 millones) que experimenta la precariedad y la vulnerabilidad de la falta de oportunidades. La crisis económica pone en riesgo algunos de los avances sociales conseguidos en la última década y coloca a la juventud frente a una grave frustración ya que se han generado expectativas que no se han cumplido.

Las consecuencias del bajón económico ya se están comenzando a sentir y eso se refleja en los siete millones de latinoamericanos que cayeron en la pobreza en 2015, elevando el número a 175 millones, casi un 30 por ciento de la población. Lo peor de todo es que existe una franja muy frágil de alrededor de 25 a 30 millones que pueden volver a entrar en la pobreza, de agudizarse la desaceleración causada por la caída de los precios de las exportaciones.

En cuanto al empleo, el informe asegura que una quinta parte de los jóvenes de América Latina tienen puestos informales y las tasas de desocupación son casi tres veces mayores (11,2%) que los adultos (3,7%), lo que constituye un fuerte desaliento en cuanto a las expectativas, ya que muchos de ellos tienen formación académica superior o han terminado el bachillerato y no hallan cómo integrarse al campo laboral.

De la misma forma, los jóvenes más vulnerables dejan la escuela antes que los de sectores acomodados y cuando llegan a los 29 años casi tres de cada diez son “ni-nis”, es decir, ni estudian ni trabajan. A este fenómeno se suma una alta tasa de deserción escolar en la educación secundaria y que más de dos tercios de los jóvenes de Latinoamérica no tienen calificación universitaria o técnica superior.

Tomado de eldia.com.bo

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