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Perspectivas para la economía latinoamericana

ARMANDO MÉNDEZ 

En su reciente estudio sobre el comportamiento de la economía de la región y con datos al primer semestre del año, la Comisión Económica para América Latina el y Caribe (CEPAL), destaca que la economía mundial se está moviendo en un contexto de creciente incertidumbre.

Para la región, lo anterior se traduce en una contracción del producto interno bruto del 0,8 por ciento el 2016, bastante mayor al observado para el año anterior que fue de 0,5 %. Sin embargo, el sector de los servicios tendrá mejor comportamiento que el de bienes. Este es el segundo año que la región estará en recesión.

Pero si sólo se considera América del Sur, el deterioro sería mucho mayor, ya que alcanzaría al 2,1 %, que se explica fundamentalmente por la fuerte contracción de las economías venezolana y brasileña. Son cuatro los países sudamericanos que entrarán en recesión, en 2016, y que son Argentina, Brasil, Ecuador y Venezuela.

En sus relaciones comerciales de importación y exportación todos los países de la región, con información ya procesada para el año 2015, muestran un fuerte deterioro, situación que se espera se mantenga durante el año 2016. Esta situación se explica porque el comercio internacional esta con poco dinamismo. También como consecuencia de que las economías desarrolladas están con bajo crecimiento; además China ya no ofrece las elevadas tasas de crecimiento de su producción que generaban un incremento significativo de sus importaciones, y, por tanto, de las exportaciones de otros países.

América Latina sigue siendo una región dominantemente exportadora de materias primas, cuyos precios se deterioraron a partir del año 2012, tanto que en 2015 se registró precios algo superiores que lo visto diez años atrás. Para el 2016 se puede observar que los precios se están estabilizando al promedio de lo que fue el año 2015.
CEPAL destaca que para fines del año 2016 y para el caso de productos básicos, como el petróleo crudo se prevé una disminución de un 21 % respecto al 2015, el cobre en un 13 por ciento, el hierro en 23 % y la soya en un 14 %.

El hecho que también se debe destacar es que en conjunto los países de la región durante el año 2015 no pudieron financiar con la entrada de capitales sus déficits en lo que se denomina cuenta corriente de balanza de pagos, hecho que no había ocurrido en los dos años anteriores, por lo cual tuvieron pérdidas en reservas internacionales.
Algunos países sí lograron financiar con recursos externos. Diez países de 19 países que conforman América Latina (exceptuando Cuba por que no existen datos) perdieron reservas internacionales por tal razón.

En general, la demanda interna de los países de la región se vio desacelerada en 2015. CEPAL dice: “La caída de la demanda interna coincide con los datos del primer trimestre de 2016, que muestran que en América Latina la inversión y el consumo privado continúan contrayéndose, y que, como ya ocurrió en el cuarto trimestre de 2015, el consumo público también se ha contraído. Este sería el octavo trimestre consecutivo de caída de la inversión y el quinto de disminución del consumo privado.

Nuevamente, esta dinámica regional se explica, sobre todo, por lo que ocurre en las economías de América del Sur, puesto que en el caso de las economías de Centroamérica y México, tanto la inversión como el consumo contribuyen positivamente a su crecimiento”. En el área fiscal, se observa para 2015 los gobiernos centrales mostraron un déficit en torno al 3,0 % del PIB, mayor que el registrado el año anterior. “Las cifras preliminares para 2016 indican que se mantendrán las tendencias de los ingresos y gastos públicos observadas en 2015”.

El reto que debe enfrentar la región es dinamizar el crecimiento económico y buscar las formas de su financiamiento para la inversión. El aumento de la deuda pública reduce el rol del gasto público como dinamizador del crecimiento económico. De cualquier manera un reto para la región es “asegurar la solvencia del sector público, proteger la inversión, cautelar los logros sociales y ampliar los recursos tributarios”.

En este contexto, el comportamiento de la economía boliviana, con datos oficiales al primer semestre, se puede pronosticar que el crecimiento anual será menor que el 4,5 %. Las exportaciones hasta el mes de septiembre continuaron su decrecimiento con relación al año 2015, pero a ritmos menores. A septiembre del año en curso el total de exportaciones en términos anuales llegó a 7,239 millones de dólares lo que representa una caída del 44 por ciento con relación a diciembre de 2014. Las importaciones también están cayendo pero a un ritmo mucho menor, lo cual es bueno para la economía nacional.

En una economía como la boliviana, escasamente diversificada, toda su actividad económica depende de las importaciones. En la medida que estas puedan dinamizarse se puede asegurar tasas de crecimiento alrededor del 4 % anual.

*Profesor emérito de la UMSA y expresidente del Banco Central de Bolivia

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