Buscar en nuestras publicaciones:

Mirar el PIB no es suficiente

CASTO MARTÍN MONTERO 

Las noticias de crecimiento económico de un país son siempre esperadas y hasta celebradas cuando las cifras son positivas. Sería ilógico que sea de otra manera, pero entrar en éxtasis cada vez que el Producto Interno Bruto (PIB) crece, sin siquiera tener en cuenta otras variables económicas, termina siendo un ejercicio fatuo, y lastimosamente este parece ser el comportamiento de los funcionarios del Ministerio de Economía de Bolivia, que repiten insistentemente que el país lidera los rankings de crecimiento económico del continente basados únicamente en el crecimiento del PIB.

Este es un agregado cuyo valor es una aproximación de la riqueza producida en una zona geográfica durante un determinado periodo de tiempo. Su cálculo incluye –entre otras cosas– el gasto del Gobierno y la inversión privada; y aunque es un indicador bastante popular, su medición es compleja y no está exenta de críticas.

Lo cierto es que el PIB no es un indicador de bienestar y, por tanto, no se le puede pedir esa función; sin embargo, por la misma metodología empleada en el cálculo del PIB se puede caer en el error de confundir gordura de riqueza con músculo productivo, como suele decir el economista boliviano Gonzalo Chávez y es esto lo que los funcionarios estatales ocultan en sus análisis.

Para el cómputo del PIB resulta lo mismo Bs 50 millones gastados por el Gobierno en obras faraónicas (por ejemplo, un museo para ensalzar al ‘gran líder’) y Bs 50 millones que provengan de inversión privada en la instalación de una nueva fábrica, aunque realmente ambos sean distintos, ya que claramente el segundo tendrá un efecto positivo en la producción de los años subsiguientes.

Importante es también saber la fuente de financiamiento. En el caso boliviano, el Estado sigue aumentando el gasto y, por tanto, también aumenta el PIB (al menos en el corto plazo); pero el costo es muy alto y se observa en la disminución de reservas internacionales, el aumento de la deuda y la creación de nuevos impuestos. La moraleja es que usar el PIB como único referente de crecimiento puede prestarse fácilmente a la manipulación política y se requiere mucha más información para tener la visión completa, tanto más cuanto que se observa que el actual nivel de gasto estatal no es sostenible en el tiempo.

Tomado de eldeber.com.bo

Búscanos en el Facebook

Artículos del autor