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Sombra y agua fresca

ROBERTO UNTERSLADSTAETTER 

La Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (Cainco) propone invertir $us 5.000 millones para “evitar un desastre y salvar el modelo productivo de la región”. Sin lugar a ninguna duda se refiere en gran parte al modelo agropecuario cruceño, que hasta hace poco tiempo se consideraba un modelo exitoso, que de ninguna manera debe ser aplicado tal cual en la actualidad.

La naturaleza nos favoreció generosamente dotándonos de una importante cuenta con recursos, donde el capital es el suelo, el agua, la atmósfera y la vida (plantas y animales), ni más ni menos que una caja de ahorro, que eventualmente en armonía con el trabajo y la inteligencia del humano genera intereses; de hecho, eso ocurrió durante mucho tiempo.

Sin embargo, muchos de los agricultores no solo usufructuaron de los intereses, sino que depredaron el capital de esa cuenta con resultados nefastos. Otros agricultores retiraron mesuradamente sus dividendos producto de la sinergia de su trabajo con la naturaleza e incluso incrementaron su capital trabajando junto a la misma, invirtiendo conocimiento agrotécnico en sostenibilidad, obteniendo buenos resultados aun en épocas climáticas difíciles.

Recién ante un evento de sequía, que suele ser cíclico, se disparan las alarmas sin considerar que en el año 2015 los problemas en el agro se dieron por exceso de lluvias. De lo que se trata ahora es de mejorar el modelo haciéndolo más amigable con el medio. De un modelo destructivo, ‘extractivista’, inmediatista, debemos migrar a un modelo sustentable, integrado, amigable que asegure indefinidamente el bienestar de la población, del ambiente y del agricultor. Se deben integrar todos los sistemas de producción, ya que ninguno por sí solo es capaz de asegurar la alimentación de la población y generar excedente.

La ‘crisis’ del momento se debe al casi agotamiento de la capacidad de resiliencia en la mayoría de las zonas productivas sobreexplotadas y agrotecnológicamente mal gestionadas. Se necesita un plan maestro coordinado para dar pasos en más de un nivel: ecológico, social, político, científico, tecnológico, institucional e individual, de manera que revitalicemos el campo y recobremos el espíritu emprendedor de la gente dedicada a la noble actividad de la agricultura.

Localmente tenemos la capacidad científica y tecnológica para proyectar un nuevo modelo agropecuario y forestal integrado, viable y rentable para disfrutar nuevamente de sombra y agua fresca en la campiña cruceña.

Tomado de eldeber.com.bo

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