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El poder de las ideas

EDUARDO BOWLES

Cada vez se pone más turbio el clima mediático en el país y el Gobierno no hace más que insultar y desacreditar a los periodistas y medios de comunicación independientes, que no hacen más que reflejar el creciente descontento ciudadano, cuya desconfianza con las instancias del poder también va en aumento.

El número de medios que comulgan con el “proceso de cambio” es abismalmente superior, pero aún así, la fuerza de la opinión pública se abre camino y busca todos los resquicios para expresarse y difundir las ideas que el régimen trata de proscribir a cualquier costo

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En la humanidad siempre se ha dado esta lucha entre quienes tratan de frenar las ideas y los que buscan saltar los muros de contención que, más allá de combatir a los que piensan diferente y que amenazan el poder de las hegemonías reinantes, contienen el progreso intelectual, frenan el conocimiento e interrumpen los avances científicos que se nutren del intercambio, del debate y la comunicación.

En la antigüedad fueron los filósofos los que derrumbaron el saber ancestral de los mitos y las leyendas; más tarde fueron los clérigos quienes aportaron con profundas reflexiones, aunque lamentablemente también actuaron como barrera oscurantista; y obviamente, los artistas, los sabios, los investigadores, los viajeros y tantos otros librepensadores sumaron sus contribuciones a este progreso ideológico que tarde o temprano se transforma en poder, en cambio y grandes transformaciones y adelantos que han redundado en beneficios para todos.

Nadie dudaría en considerar al Renacimiento como uno de los grandes momentos de la historia; fue la época en la que se derrumbaron muchos muros y nacieron las ideas más revolucionarias, inspiradas en las ideas de la antigüedad que se habían mantenido escondidas en los anaqueles de los monasterios y abadías. La explosión que se dio en este periodo no fue casual, pues fue en gran parte producto de la multiplicación que fue posible gracias a la invención de la imprenta, que permitió la propagación de los libros, de los panfletos y de muchos escritos que llegaron a todos los rincones del mundo.

Muchos de los sucesos posteriores, los grandes descubrimientos, los inventos, los progresos en la industria, la medicina y naturalmente, los cambios sociales y políticos, incluyendo el evento más importante de la historia, la Revolución Francesa y su hija, la Independencia de los países de América, se generaron gracias a ese aluvión de ideas generado en el poder de la denominada “galaxia Gutenberg”, es decir, la fuerza de la palabra impresa que no conoce fronteras.

Desde aquella vez, los medios de comunicación se convirtieron en las ágoras griegas, los cabildos, las asambleas, los círculos científicos, las catacumbas y cualquier otro modo que ha encontrado el ser humano para manifestar el pensamiento, hacer prevalecer el pluralismo y batallar con las ideas los intentos de amordazar y ponerle una camisa de fuerza a la historia. Eso mismo ocurrió en la Edad Media, pero hoy resulta impensable, incluso para un individuo tan poderoso como Donald Trump.

Tomado de  eldia.com.bo

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