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Productividad, un tema de fondo

EDUARDO BOWLES

Cada día que pasa, el sector agropecuario boliviano se sume en un pozo del que costará mucho salir si no se toman medidas urgentes. Más allá de los factores políticos que han estado menguando la capacidad de crecimiento del campo, los agricultores especialmente, enfrentan un retraso tecnológico que está abriendo grandes abismos frente a nuestros competidores, los países vecinos, que no solo copan los mercados de ultramar, sino que también invaden nuestro territorio con productos de mejor calidad y bajos precios, puesto que sus costos son menores.

Para graficarlo de algún modo, mientras que un productor de soya o de maíz de Argentina está usando técnicas de “alta definición”, nosotros todavía estamos en la era del “blanco y negro” y eso es gracias a la biotecnología, que actualmente está liberada de todos los prejuicios políticos, científicos e ideológicos, pero que todavía se enfrenta a barreras imposibles de comprender en pleno Siglo XXI.

Todo eso se traduce en bajísimos rendimientos. Bolivia está prácticamente de última en América del Sur en cuanto a volúmenes de cosecha por hectárea en casi todos los rubros, especialmente en aquellos en los que se ha introducido los cultivos modificados genéticamente, altamente resistentes a las plagas, a las malas condiciones climáticas y que requieren de menor inversión en agroquímicos.

En la actualidad, si un agricultor boliviano quiere subir sus rendimientos, tiene que hacer fuertes inversiones en productos que ya están en desuso en otros mercados; en trabajos de labranza adicionales para controlar maleza, en fumigaciones extraordinarias y por último, en incorporar nuevas tierras de cultivo, lo que además del costo, se traduce en un daño irreparable al medio ambiente. Para colmo de males, el productor nacional debe lidiar con factores relacionados con el enrarecido clima político, como las invasiones de tierras, las restricciones del estatismo y la inseguridad jurídica. A esto se le debe sumar los viejos e insuperables problemas del transporte.

En Bolivia se han establecido cadenas productivas, especialmente en el rubro soyero, con cuantiosas inversiones en sistemas de acopio, almacenamiento y procesamiento del grano, con fines de industrialización y de exportación, pues el valor agregado es la mayor ventaja que se puede otorgar a quien cultiva la tierra, que no puede seguir aspirando en estos tiempos a exportar la materia prima en su estado natural.

Sin embargo, debido a los serios problemas de productividad, la agroindustria posee una inmensa capacidad ociosa que genera pérdidas cuantiosas. Los productores del campo enfrentan un déficit tan voluminoso, que resulta imposible superar con los métodos de cultivo tradicionales, alejados de la tecnología que están usando en casi todo el mundo. Resulta insuficiente plantear reclamos al Gobierno para aplicar medidas paliativas, asistencia financiera ocasional, si de fondo, no se cambia el rumbo de la agricultura en el mismo sentido que marchan quienes llevan la delantera y que nos están dejando rezagados, con graves inconvenientes para la soberanía alimentaria nacional.

Tomado de eldia.com.bo

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