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Imparable contrabando

EDUARDO BOWLES 

Por lo menos en algo coincidieron los empresarios y trabajadores en estos días de celebración del Día del Trabajo, con el Gobierno de testigo y pese a su triste papel cizañero que ejerce para conseguir el divorcio entre dos sectores que deberían trabajar de la mano.

Tanto los industriales como los trabajadores fabriles han llegado a la conclusión de que el contrabando, el ingreso de ropa usada y de productos chinos, considerados “basura” por su mala calidad y bajos precios, están matando a la manufactura nacional.

A raíz de los irracionales aumentos salariales aprobados en contubernio entre la COB y el Gobierno, un programa televisivo hizo una suerte de sondeo entre los dirigentes empresariales, que mostró un panorama desolador para las unidades de negocios del país, que deben enfrentar el ingreso irrestricto de casi todos los rubros comerciales, desde granos como maíz y arroz, hasta embutidos, textiles, caramelos, lácteos, cemento y, para ser más gráficos, también papa y cebolla.

Los líderes industriales reconocen que el Gobierno trata de mostrar otra imagen en la lucha contra el ingreso ilegal de mercadería, pero la realidad es que los mercados están inundados de productos de todas las latitudes y especialmente asiáticos, que no cuentan con las garantías de calidad y seguridad que deberían exigir las autoridades.

En los últimos años se han comprobado escándalos como la producción de arroz sintético, golosinas hechas con ingredientes prohibidos y otras prácticas nocivas, que son comunes en países que ahora están en el ojo de la tormenta. Nadie nos puede asegurar que ese tipo de artículos no esté circulando en nuestro medio, pues a juzgar por el pedido que les ha hecho el Gobierno nacional a los municipios para que ellos controlen a los contrabandistas de ropa usada, no hay una genuina voluntad de tomar el toro por las astas.

Los dirigentes fabriles tuvieron más suerte y pudieron quejarse ante el presidente Morales y lo hicieron paradójicamente durante el acto de promulgación de los recientes decretos relacionados con aumento salarial, otra estocada que recibe la industria nacional. El secretario ejecutivo de la Confederación de Fabriles de Bolivia, Vicente Pacosillo, dijo que las empresas bolivianas “se están muriendo por la invasión de ropa china y ropa usada”.

De acuerdo a lo informado por el líder gremial, los ministros del gabinete se han comprometido en mejorar los sistemas de control, promesa de larga data que no se ha traducido en hechos concretos y menos en resultados positivos para la economía nacional. En estos diez años hemos visto numerosos intentos y propuestas aparentemente creativas para combatir a las mafias de contrabandistas, pero obviamente no han tocado todavía el factor político, ya que detrás de estos grupos suelen estar las mismas organizaciones sociales que nos están gobernando. Mientras no se intervenga esa superestructura que le da soporte institucional a los contrabandistas, este seguirá siendo el cáncer que nos irá carcomiendo de a poco.

Tomado de eldia.com.bo

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