Buscar en nuestras publicaciones:

Gremiales y transportistas

EDUARDO BOWLES

Casi al mismo tiempo, transportistas y gremiales se han declarado en guerra contra dos leyes municipales y están decididos a imponer su voluntad, lo que equivale a mantener el caos que impera en calles y mercados.

Nos estamos refiriendo en primer lugar a la Ley de Fotomultas que impone un método electrónico para combatir a los infractores y a la Ley de reordenamiento de los mercados que fija el traslado de miles de vendedores hacia nuevos establecimientos construidos en las afueras de la ciudad, con la finalidad de descongestionar el centro de la capital, literalmente invadido por toldos, ambulantes, puestos callejeros y por supuesto, por basurales, congestionamiento y todo tipo de lacras que proliferan en los tugurios.

Los transportistas se han declarado en emergencia y han recurrido a la justicia para denunciar la supuesta ilegalidad de la instalación de sistemas de control cibernéticos en las calles. Los gremiales han optado por una estrategia más agresiva; han salido a las calles a protestar y algunos de ellos se han mostrado con las caras cubiertas con pasamontañas y la inscripción “talibanes gremiales” en el pecho. Dicen estar dispuestos a todo para evitar el desalojo de Los Pozos, La Ramada y el Abasto.

En ambos casos, lo correcto no es afirmar que estos sectores están en contra de la Alcaldía o el Concejo, sino que atentan contra la ciudadanía a la que castigan constantemente con sus malos servicios, con sus hábitos arcaicos, la falta de higiene, productos en mal estado, estafas y todo tipo de mañas que encarnan transportistas y gremiales, que lamentablemente intentan perpetuar el primitivismo, cuando los habitantes de esta ciudad aspiran a vivir con más decencia, limpieza y orden.

Y para ser exactos, desafortunadamente los ciudadanos no pueden tener la seguridad de que sus autoridades, los responsables del Municipio, actúan a su favor. No es por juzgar a los actuales concejales o ejecutivos de la comuna, que a lo mejor tienen buenas intenciones, sino a la falta de consistencia, a la carencia del principio de autoridad y especialmente a la ausencia de compromiso con la ciudad que ha persistido a lo largo de la historia contemporánea de Santa Cruz, que hace mucho está en manos de estos chantajistas, que en numerosas ocasiones han sido gobierno, han manejado las políticas urbanas, se han sentado en los sillones del órgano deliberante y por supuesto, se han asegurado de que perdure el caos que les retribuye buenos dividendos económicos y excelente rentabilidad política a los que han sido elegido para servir a los vecinos y contribuyentes.

Por eso mismo y para asegurar que las cosas cambien definitivamente es que ambos problemas deben ser asumidos por la ciudadanía, que ha demostrado mayor efectividad que las autoridades a la hora de imponer políticas públicas. Los vecinos tienen ahora la posibilidad de activar canales de participación y de presión a través de las redes sociales, tal como ha sucedido en la ciudad de La Paz, donde la realidad del transporte ha comenzado a cambiar gracias a la alianza entre la gente y sus autoridades.

Tomado de eldia.com.bo 

Búscanos en el Facebook

Artículos del autor