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El futuro posible

EDUARDO BOWLES 

El periodista argentino Jorge Lanata fue uno de los 30 periodistas expulsados de Venezuela antes de que puedan informar sobre el baño de sangre en el que derivó la elección de los miembros de la Asamblea Constituyente, en la que participaron menos del 20 por ciento de los electores inscritos en el padrón electoral, según reportes serios de la jornada vivida el domingo y que terminó con al menos 16 asesinatos que vienen a sumarse a las cerca de 130 muertes que ha ocasionado la represión de Nicolás Maduro en los últimos 100 días.

Lanata no pudo ingresar, pero como reportero de raza que es, ya se las había ingeniado para tener la noticia fresca y completa para hacerla pública el mismo domingo por la noche en su espacio televisivo, uno de los más vistos de su país, con grandes repercusiones internacionales.

Un equipo de prensa del programa “Periodismo Para Todos” se había adelantado una semana y pudo reportar in extenso el clima de guerra que se vive en toda Venezuela, donde los enfrentamientos, la escasez y la muerte se multiplican todos los días.

¿Por qué alguien como Lanata se interesa tanto por Venezuela, al punto de arriesgar su vida y la de sus reporteros? Él mismo lo dijo antenoche: “Quería mostrar uno de los futuros posibles de Argentina”, expresó, tras aclarar que en realidad su país ya está viviendo en cierta forma las consecuencias de 12 años de populismo interrumpidos en diciembre de 2015 con la derrota del candidato kirchnerista Daniel Scioli. La deuda que dejaron Néstor y Cristina Kirchner la están pagando en todos los rincones del país y algunos lo hacen con mayor crudeza, como sucede en la provincia de Santa Cruz, donde hace seis meses que las escuelas están cerradas, los trabajadores cobran sueldos en cuotas y donde la corrupción ha dejado las arcas vacías de la gobernación y todos los municipios que atraviesan graves problemas para asegurar los servicios básicos.

Lamentablemente Lanata todavía dice “futuro posible”, porque ni Argentina, Ecuador o Brasil, por citar naciones que aparentemente han dejado de lado el esquema populista, están plenamente a salvo de caer nuevamente en el pozo. Como se sabe, el kirchnerismo está con las armas emplazadas para desestabilizar al gobierno de Mauricio Macri; en Brasil Lula da Silva no se rinde y planea volver y en Ecuador existe ya un ruptura entre Rafael Correa y su sucesor, una estrategia política dirigida a tenderle la alfombra de regreso al régimen que dejó al país en una profunda crisis económica.

No hay que ser tan perspicaz para concluir que donde más debiéramos preocuparnos por el futuro y especialmente por el riesgo de caer en la misma situación de Venezuela es en nuestro país. El gobierno de Bolivia es el único del continente y de los pocos del mundo que expresa abiertamente su apoyo al régimen de Nicolás Maduro y si lo hace con términos tan contundentes es porque tiene la convicción de que la dictadura es el mejor camino para seguir en el poder.

Tomado de  eldia.com.bo 

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