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Educación de calidad para todos

EDUARDO BOWLLES

Ha causado conmoción en Argentina y en especial en el ámbito educativo a nivel internacional lo ocurrido en un colegio de Buenos Aires, donde un niño con Síndrome de Asperger, más conocido como “autismo”, fue separado de un curso por presión de los padres de sus compañeros que consideraban un perjuicio compartir el aula con un estudiante con necesidades educativas especiales, incorporado en un sistema escolar convencional en el marco del concepto de “inclusión”, una tendencia que está marcando el futuro de las escuelas en todo el mundo.

La noticia se ha vuelto “viral” no solo por la polémica decisión del colegio de acceder al acoso de los padres, sino por el festejo que se ha producido en el grupo de whatsapp de las madres del curso, que han descargado toda su crueldad, falta de información e insensibilidad frente al tema.

Existe una suerte de consenso mundial para ir eliminando paulatinamente la denominada “educación especial”, aquella que considera que las personas con algún tipo de discapacidad, diferencia en el aprendizaje o habilidad particular, deben ser enviadas a instituciones distintas de las comunes, para recibir un trato específico, con métodos enfocados en sus particularidades, en un ambiente que considere sus dificultades.

Los educadores modernos consideran que esto no es verdadera educación puesto que a los niños con habilidades especiales se les priva de la libertad de aprender en un ambiente real, donde deben esforzarse por salir adelante y destacarse pese a sus diferencias. Una prueba de que ellos son capaces de lograr las mismas metas que cualquier individuo es precisamente el científico más famoso de la actualidad, Stephen Hawking, una de las mentes más brillantes de la historia, que no hubiera podido deslumbrar si hubiera sido relegado al “tercer patio”, como hacían nuestros abuelos en casos similares.

El mayor perjuicio, sin embargo, es para el resto de los chicos, porque se les priva de la oportunidad de ser tolerantes, de practicar la solidaridad, de aprender resiliencia, lo que implica superar situaciones adversas, sobreponerse a las dificultades y no “ahogarse en un vaso de agua” como hicieron esas madres que tal vez un día se vean en la obligación de enfrentar un caso como el ahora rechazan y no tendrán las habilidades para superarlo.

La educación de hoy debe brindarles a los niños y jóvenes espacios reales, situaciones que en el futuro deberán enfrentar en sus vidas con las herramientas y competencias necesarias para no fracasar.

¿Por qué es importante hablar de este tema en Bolivia? Porque la inclusión es uno de los paradigmas más importantes que impulsa la educación; es uno de los parámetros de la calidad educativa que se está impulsando en nuestro medio y dado el precedente negativo que acaba de producirse en Argentina, este tema no tardará en hacer noticia.

Tomado de eldia.com.bo

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