Buscar en nuestras publicaciones:

De África para Evo

IVÁN ARIAS 

Con la soberbia que nos caracteriza a los bolivianos y a sabiendas que nuestra ignorancia se halla siempre bien dispuesta a admirarse, en la inauguración del Congreso Internacional sobre Gas y Petróleo realizado en Santa Cruz el pasado 17 de mayo, el presidente de Bolivia, Evo Morales, recomendó al mundo y especialmente a África su modelo de economía de nacionalizaciones, para recuperar el control estatal de los recursos naturales.

El consejo de nuestro Presidente, ¿será seguido por los africanos? ¿Valdrá la pena seguir un modelo que, de ser el centro energético de Sudamérica, nos volvió en marginales? ¿Que, de esperanza por extirpar el racismo, ha exacerbado las diferencias étnicas y sociales? ¿Qué, de haber espantado las inversiones privadas, ahora estemos hincándonos para que retornen? Pues bien, revisando textos, y con la certeza que la verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimientos, sino el hecho de negarse a adquirirlos, me encontré con el libro “Columnistas en el Referendo” (2009) y en él un texto de Andrés Torres en el que narra una historia que resumo de la siguiente manera:

Cuando Evo Morales visitó Sudáfrica en enero de 2006, el presidente Tabo Mbeki le dio cuatro consejos. El primer consejo fue que aproveche la oportunidad de ser elegido con gran mayoría para construir una verdadera concertación nacional sobre el futuro del país. Para esto debía liderar un acercamiento a todos los sectores que desconfiaban de su gestión para garantizarles un Gobierno para todos.

El segundo consejo fue que aprovechara la visibilidad internacional para convertirse en un embajador de Bolivia en el mundo con el propósito de buscar socios que inviertan en el país con las garantías de su Gobierno y la legitimidad de su popularidad. El Presidente de Sudáfrica le explicó a Evo Morales que el privilegio de tener a la comunidad internacional pendiente de su país era una oportunidad en un millón que no podía desaprovecharse. Le explicó que Sudáfrica valoró esa oportunidad para convertirse en el líder del continente africano y el aliado natural para las inversiones extranjeras.

El tercer consejo fue que haga una alianza con todo el tejido empresarial del país para construir una estrategia conjunta sobre la cual se formaría la futura nación plural y diversa, incluyente de nuevas élites indígenas. Le sugirió convocar a los empresarios del país para diseñar con ellos un proceso de inclusión productiva, garantizando sus inversiones, sus instituciones y un Gobierno promotor de la producción privada y garante de los derechos propietarios.

El cuarto consejo estuvo dirigido al proceso constituyente, donde Mbeki le aconsejó que la Asamblea Constituyente debería ser autónoma e incluyente, con una independencia que garantice su legitimidad y la aprobación de “todos” los bolivianos, especialmente de la oposición que vería con desconfianza la posibilidad de un proceso para todos. Le sugirió soltar la Asamblea para que se convierta en la Asamblea del pueblo, que evite la manipulación y control de su camino, pero que guíe la legitimidad y eficiencia de su gestión. En otras palabras, que apoye un proceso amplio sin exclusiones para nadie, de que el texto final sea aprobado por el 90% como piedra fundamental de una nueva nación por encima de Evo Morales y de cualquier líder temporal. Le explicó que al firmar esa Constitución él pasaría a la historia, pero que ese paso tenía el precio de la inteligencia de saber que no debe manipular el proceso constituyente.

Al volver de tan importante visita el presidente Morales declaró que el Gobierno de Sudáfrica era neoliberal, que se había vendido a los blancos y que Mandela no logró cambiar nada. De igual manera varios de los principales miembros del gabinete comentaban que Sudáfrica no debe ser una referencia para Evo Morales. En la principal visita del Gobierno de Sudáfrica a Bolivia, los funcionarios y el Presidente se preocuparon principalmente para hacer lobby para que Sudáfrica apoye la nominación de Evo al Premio Nobel de la Paz, en vez de aprovechar su experiencia en la conducción del proceso constituyente más importante de las democracias modernas. Sudáfrica es un ejemplo de inclusión, reconciliación y desarrollo productivo sostenible para el mundo moderno. Es la principal economía del continente africano y el líder de África en medio de experiencias como la de Zimbabue entre otras.

Vistas así las cosas más que consejeros bien nos hubiese hecho seguir las sabias lecciones africanas para ganarle a la ignorancia porque ésta es mucho más rápida que la inteligencia. La inteligencia se detiene a cada rato a examinar. La ignorancia pasa sobre los accidentes del terreno que son las nociones a gran velocidad y jamás hay nada que le llame la atención. Así llega rápidamente a cualquier parte, especialmente a las conclusiones.

Tomado de paginasiete.com.bo


Búscanos en el Facebook

Artículos del autor