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Argentina: ¿por qué no le dejan el lugar a los que saben?

ROBERTO CACHANOSKY 

El domingo 10 de junio, durante mi participación en Hora Clave, Pablo Rossi me preguntó qué le recomendaría al Jefe de Gabinete si me llamara para consultarme. Reconozco que mi respuesta fue brutalmente sincera porque respondí que le diría: "¿por qué no le dejás el puesto a alguien que sepa?".

Algunos amigos me dijeron que se me había ido la mano con esa respuesta dado que casi le estoy pidiendo la renuncia a la presidente. Me gustaría en esa nota explayarme sobre mi respuesta y el porqué de la misma.

En primer lugar, lo que hay que entender es que la economía y la calidad institucional no son compartimentos estancos. Dicho de otra manera, el tema no se resuelve proponiendo un retoque cambiario, suave movimiento de las tarifas de los servicios públicos o alguna medida monetaria o fiscal. Si bien hay cuestiones económicas para resolver, estas no pueden ser encaradas sin un contexto político e institucional determinado. La solución pasa por los dos compartimentos: el económico y el institucional. Ambos tienen que darse simultáneamente.

Muchos economistas suelen asesorar a los políticos para que éstos hagan lo mismo que hubiesen hecho si un economista no los hubiera asesorado. Puesto en otras palabras, si el economista da por hecho que las restricciones políticas no permiten, por ejemplo, bajar el gasto público, lo que terminan haciendo es buscar mecanismos de financiamiento alternativos que no resuelven el problema y generan un estallido inflacionario, cambiario y financiero posterior. El parche se transforma en una bomba de tiempo que aumenta el estallido como tantas veces lo hemos visto.

Cuando CFK anunció que había elegido a Boudou como su candidato a vice, argumentó que su elección se había basado en que Boudou le había propuesto confiscar los ahorros que teníamos en las AFJP. Según la presidente, esa propuesta le mostraba el nuevo mundo que venía. Según mi visión, fue una propuesta de manotear alguna caja para seguir con la fiesta de consumo, pero en todo caso la propuesta de Boudou no contempló el derecho de propiedad, por lo tanto esa no es una solución, es un robo legalizado.

En 1988, antes de las elecciones del 89, se inventó el plan primavera con medidas inconsistentes para llegar a las elecciones y todo terminó en un estallido cambiario e hiperinflacionario. Y los ejemplos podrían seguir, mostrando como los economistas aceptan tantas restricciones políticas a sus propuestas que terminan sugiriendo barbaridades. Claro que nunca habíamos llegado al nivel de disparates económicos que vemos hoy.

¿Por qué dije: dejale el lugar a alguien que sepa? Porque considero que nadie puede ocupar un alto cargo público si no conoce la relación entre calidad institucional y crecimiento económico. Es tan elemental esta relación que desconocerla implica incapacidad para gobernar, entendiendo por incapacidad la capacidad de hacer algo con conocimientos. Tener idoneidad para ejercer un cargo.

¿Qué recomendación económica seria puede darle un economista a un gobierno que ignora los fallos de la Justicia, divide a la sociedad inventando enemigos y conspiraciones, sus funcionarios dicen que los argentinos tienen que pensar en pesos pero ellos ahorran en dólares, violan la Constitución confiscando sin indemnización previa y fundada en ley, prohíben la compra de dólares como si tal acto fuera tráfico de armas, inventan los datos de inflación, y el listado puede seguir?

¿Qué lógica económica puede desarrollarse con un gobierno que en un momento dice que el modelo está blindado contra la crisis internacional y, cuando el modelo hace agua por todos lados, argumenta que el mundo se nos cae encima, cuando en realidad lo que nos aplasta es un gigantesco gasto público y una presión impositiva que hasta Moyano viene a descubrir ahora que es insoportable? Ese un gobierno que no entiende el ABC de una sana política económica, esto es: a) respeto por los derechos de propiedad, b) disciplina monetaria y c) disciplina fiscal. Por eso digo que son incapaces.

¿Puede un economista decir públicamente: ¿por qué no le dejás el puesto a alguien que sepa? Yo creo que sí. Puede ser una cuestión de estilos, pero que alguien llegue al poder con los votos, no lo habilita para pasarle por encima con una topadora a todas las instituciones republicanas. El voto no es un cheque en blanco para violar los derechos de propiedad ni a utilizar métodos tipo KGB para controlar a la gente en sus transacciones económicas lícitas. Dicho de otra manera, alguien puede llegar al poder legítimamente, entendiendo por legítimamente votaciones libre y transparentes, pero también puede perder legitimidad su poder cuando usa el monopolio de la fuerza para violar los derechos de las personas. Hitler llegó al poder con los votos, aunque fue segundo en las elecciones, y no por eso sus medidas de gobierno tenían legitimidad. Doy este ejemplo solo para demostrar que tener el apoyo popular en las urnas no necesariamente traduce en legítimo cualquier acto de gobierno. Decir que porque uno tiene los votos puede hacer lo que quiere con el monopolio de la fuerza es no comprender lo que significa una democracia republicana.

Para ser más sinceramente brutal en mi pensamiento, considero que decirle a alguien que es un incapaz y que le deje el puesto a otro que sabe, no ofende ni es una falta de respeto, en todo caso, es una falta de respeto a la gente mentirle con la inflación, prohibirle comprar dólares, dividir a la sociedad entre buenos y malos, ignorar los fallos de la Justicia y tapar los actos de corrupción, por citar algunos ejemplos. Es más, no solo le faltan el respeto a la gente, sino que también le faltan el respeto a la institución presidencial con el comportamiento autocrático que tienen del poder.

Flaco favor les hacemos los economistas al país y a la gente si creemos que podemos sugerir medidas económicas aisladas de la calidad institucional. Y menos favorecemos al país si no exigimos la restitución de la institucionalidad como paso previo o simultáneo a la recuperación económica para llegar al crecimiento de largo plazo y el bienestar de nuestro pueblo.
Tampoco estaría dispuesto a asesorar a un gobierno para que le vaya bien económicamente bien por un tiempo si ese gobierno no está dispuesto a respetar los derechos individuales y una democracia republicana.

Termino con una historia personal. Unos años atrás un ex funcionario público, al que yo había criticado por radio por haber saltado de gobierno en gobierno, me dijo que lo juzgara por su performance como funcionario porque él era un técnico. Mi respuesta fue que lo que me proponía era como juzgar a un ingeniero en la época de Hitler por su capacidad para hacer buenos hornos en los campos de concentración sin importar para quién trabajaba. Cuento esta historia personal para que se entienda que los economistas no podemos limitarnos a hacer cuentas. La economía es la ciencia de la acción humana y eso implica relacionar instituciones, reglas, normas con los aspectos económicos.

Termino, creo que mucho más podemos contribuir los economistas a recuperar el país si le explicamos a la gente la relación entre instituciones y crecimiento económico. Y flaco favor le hacemos al país si nos hacemos los distraídos con el tema institucional y nos limitamos a hablar del dólar, las cuentas fiscales o el nivel de actividad.

Tomado de eldiarioexterior.com

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