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Ser liberal

AXEL KAISER

Ser liberal consiste en reconocer en cada persona igual dignidad, lo cual solo es posible cuando se acepta que cada uno de nosotros es el juez supremo de sus fines y que por tanto puede perseguir su propia concepción del bien. Ser liberal consiste así en permitir a nuestros semejantes perseguir sus fines aun cuando lo que hagan nos parezca indecente o desagradable. Un liberal rechaza la idea de que pueda ser conocida una verdad absoluta a través de la razón, asumiendo en cambio que todos somos falibles y por tanto incapaces de determinar con certeza qué es mejor para los demás.

Más aún, un liberal cree que incluso si fuera posible adquirir tal conocimiento, nada nos daría el derecho a imponer por la fuerza un determinado curso de acción sobre otro individuo. El liberal cree que ser libres implica tener la opción de equivocarse, de pecar y de arruinar nuestras vidas si así lo deseáramos. El liberal también cree que cada uno es responsable por las consecuencias de sus actos y que por tanto no puede coaccionarse a terceros para aliviar los efectos de dichos actos ni de situaciones derivadas de la mala suerte. Pues en el minuto en que aceptamos que podemos utilizar la fuerza sobre otro para satisfacer necesidades ajenas, estamos privando a ese otro de su dignidad convirtiéndolo en un instrumento para fines que no son los suyos.

La libertad no se entiende por tanto como un poder real de hacer ciertas cosas, sino como la posibilidad de perseguir nuestros fines sin estar sujetos a coerción de terceros y sin instrumentalizar a terceros para que nos provean de los medios materiales que nos permitan alcanzar nuestros fines. El liberalismo constituye así un rechazo radical a la idea de esclavitud. De ahí que el auténtico liberal no respalde amplias políticas redistributivas realizadas desde el Estado. Pues estas se sustentan en la coacción sistemática sobre un grupo de la población que es violentamente confiscado de los frutos de su trabajo para satisfacer necesidades ajenas.

Para los realmente desvalidos, el liberal cree en la bondad y filantropía privada mucho más que en el puño del Estado. Esta visión optimista y realista sobre el espíritu solidario y creativo del ser humano, refuerza en el liberal la idea de que siempre es preferible privilegiar los arreglos voluntarios de las personas al uso de la violencia. Pues los pobres, para esta visión confirmada por la evidencia, son personas libres dotadas de una enorme capacidad de auto superación e ingenio la cual es destruida cuando se les trata y concibe como incapaces por la clase política. En consecuencia, el auténtico liberal rechaza la idea de que para ser libres se requiera de cierto nivel de riqueza. Pues un esclavo que es bien mantenido por su amo no deja de ser menos libre por el hecho de llevar una vida materialmente cómoda, que una persona que, a pesar de sus privaciones materiales, es su propio señor.

En suma, el liberalismo es la opción por la dignidad humana, por la tolerancia y por permitir el desarrollo de las fuerzas creativas y solidarias del espíritu humano, la cuales se encuentran en el origen de la prosperidad universal.

Axel Kaiser es investigador del Instituto Democracia y Mercado (Chile) y columnista de ElCato.org. 

Tomado de elcato.org

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