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¿Para qué 500 millones de dólares?

ARMANDO MÉNDEZ 

El Gobierno del presidente Morales, que se caracteriza por su abierto discurso ideológico anticapitalista, acaba de presentarse al mundo como un país que está dispuesto a jugar las reglas del sistema. Si algo es esencial al capitalismo es el mundo financiero, las bolsas de valores. Un rasgo primordial del capitalismo es que hay ahorradores y hay inversores.

En el país la noticia se recibió con beneplácito, destacándose que los interesados en comprar los 500 millones de dólares superaron varias veces este monto. Se resaltó que Bolivia consiguió una tasa de interés más baja con relación a otros países que tienen la misma calificación de riesgo BB-. Lo que no se dijo es que esos países emitieron esos bonos ya hace varios años, cuando la situación financiera mundial no era la actual. Hace un mes, Brasil colocó deuda a una tasa de interés del 2,6%, lo que en lenguaje financiero implica que paga 220 puntos básicos menos que de lo que hará Bolivia. Y esto es así porque Brasil tiene una mejor calificación al momento de medir el “riesgo país”.

Fitch Ratings tiene una escala para calificar el riesgo país que abarca 21 posiciones; desde D hasta la triple A. D es el escalón más bajo y el lugar 21 ocupa la triple A. Esta última implica excelencia crediticia; es un pagador absolutamente seguro. D implica que no paga sus obligaciones financieras. Entre ambos extremos hay una variedad de posiciones desde los menos confiables a los más. Bolivia, desde hace poco, subió un peldaño y ahora se encuentra en el noveno escalón (BB-), que implica encontrarse en la situación de “especulación”. ¿Qué quiere decir esto? Que no es un país seguro, por lo que los prestamistas esperan una tasa de interés que compense este riesgo. Por esta razón la tasa de interés que está pagando Bolivia es: “306 puntos básicos sobre los papeles comparables del Tesoro de Estados Unidos”.

¿Por qué hubo una muy buena acogida de los bonos bolivianos en los mercados financieros especulativos? Desde que estalló la crisis financiera mundial del año 2007, la cual devino en recesión económica en 2009 y ahora está afincada en Europa con la grave crisis de deuda pública -precisamente del tipo de bonos que Bolivia acaba de vender-, el mundo desarrollado está lleno de dinero que no tiene dónde colocarse. El dinero especulativo está “parqueado” y no gana ningún interés. América Latina está atravesando por uno de sus mejores momentos, lo que atrae a todo tipo de capitalistas. Ven en la región un lugar donde ganar, cuando en EEUU y en Europa no la ven. Ésta es la primera razón que explica el interés por la deuda boliviana.

Otra razón, la economía boliviana está atravesando por un muy buen periodo económico, con una tasa de crecimiento anual del 5%, un comercio exterior altamente favorable, país superavitario, algo excepcional en América Latina. Esta situación se ha traducido en un continuo aumento de reservas internacionales que desde un nivel de 1.700 millones de dólares en 2005 subió a más de 13.000 millones, un monto que representa el 50% del PIB, algo parecido a lo que tiene el coloso China. Como la deuda pública externa nos la condonaron, ésta se redujo drásticamente hasta ubicarse hoy en el 15% del PIB, un nivel que no se tiene registrado desde que se tiene información sobre la deuda externa boliviana. Esta información la saben quienes han comprado los bonos bolivianos y que recibirán una tasa de interés de 4,8% anual en los siguientes diez años, 2,2% más de lo que paga Brasil.

El Gobierno continuamente nos recuerda que el sector público ahora es superavitario. Según las cifras oficiales, esto se confirma. Desde el año 2006 se tiene superávit fiscal, lo cual quiere decir que el sector público gasta menos de los ingresos que recibe, algo inverosímil para el pasado. El ahorro acumulado desde entonces hasta el mes de agosto del presente año alcanza a 2.800 millones de dólares. recursos que se encuentran depositados en el Banco Central de Bolivia.

En este contexto cabe la pregunta: ¿para qué el endeudamiento? ¿Acaso no puede utilizarse esos ahorros acumulados? El ministro Luis Arce, en principio, ha declarado que el propósito es sentar a Bolivia en las ligas mayores de la colocación de “bonos soberanos después de 90 años”. Si éste fuese el caso, los 500 millones de dólares se depositarían en el Banco Central, con lo que aumentarían en ese monto las reservas internacionales. La salvedad está en que mientras se paga 4,8% de interés por esos recursos, como parte de las reservas internacionales no ganaría más allá de un 1%.

Pero luego el ministro Arce ha dicho: “Se va a invertir en carreteras, en proyectos productivos”. En este caso quiere decir que se van a gastar, pero al hacerlo el sector público boliviano entrará en déficit, porque estará gastando más allá de sus ingresos. Si es así se justifica el endeudamiento y con ello se está anunciado que en el futuro el sector público boliviano volverá a sus andadas, que es el crónico déficit fiscal, con la consiguiente expansión de la deuda pública, algo que hoy hace crisis en Europa.

Armando Méndez Morales es miembro de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas.

Tomado de paginasiete.bo

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