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Amnistía !ya!

IVÁN ARIAS

El Gobierno nacional ha sido magnánimo con contrabandistas y reos comunes, pues para los primeros decretó amnistía para los autos chutos (2011) y para los segundos, el tratamiento de una ley de indulto (2012). Sin embargo, insiste en negar la existencia de presos políticos a pesar de que los bolivianos y bolivianas sabemos que los hay, que las cárceles son testigos del dolor que sufren decenas de personas que han sido privadas de su libertad por acusaciones, jamás demostradas, de terrorismo o separatismo.

Desde que el presidente Evo Morales asumió el poder en 2006, decenas de opositores se refugiaron en Brasil, Perú, Paraguay, Estados Unidos y España alegando persecución política del Gobierno, mientras que las autoridades sostienen que se trata de personas que huyen de procesos de corrupción. Al respecto, la Iglesia Católica pidió a las autoridades amnistía para las decenas de “encarcelados, exiliados y refugiados políticos” como un gesto de “reconciliación”, y calificó de “aberrante” usar la justicia para perseguir a disconformes con el “proyecto político” que vive el país.

En el comunicado de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) se lamentó que esas personas estén “sufriendo porque no hay garantía de un justo juicio” y por la lentitud en los procesos judiciales: “Nos permitimos también sugerir, en aras de crear un clima de paz en el país, hacer un gesto de reconciliación, como un indulto o la amnistía a favor de esos hermanos”. Los obispos remarcaron la importancia de que el ejercicio de la justicia “sea libre de condicionamientos de tipo económico, social y político, no para la impunidad sino para garantizar juicios imparciales”.

También advirtieron de que si continúa la “instrumentalización de la justicia” se estarán resquebrajando “seriamente” las bases democráticas de la convivencia y se proyectará “una imagen negativa ante el mundo acerca de la vigencia de los derechos y libertades fundamentales” en Bolivia. La CEB asegura que muchas personas sienten que sus libertades “se recortan” por las demoras judiciales, pero además por la “intimidación y el uso inicuo de la coerción estatal y del aparato judicial”, lo que crea un “clima de inseguridad personal que provoca el silencio y a veces hasta el abandono de la patria”. Estas personas, dicen los obispos, se sienten “perseguidas por expresar un pensamiento disconforme con el proyecto político instaurado en el país”.

Los casos más emblemáticos son el de Leopoldo Fernández (preso más de cinco navidades sin que se le pruebe nada) y el pedido de asilo del senador opositor Roger Pinto, refugiado en la Embajada de Brasil en La Paz desde el pasado 28 de mayo con el argumento de que es víctima de una “persecución política” por acusaciones de corrupción y connivencia con el narcotráfico al Gobierno, que ha rechazado tal denuncia.

Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Bolivia también expresó su preocupación por la cantidad de procesos judiciales en contra de opositores y por la constante censura a quienes piensan distinto. “Nosotros, junto a numerosas voces de la sociedad civil, reafirmamos nuestro rechazo a esta medida y pedimos que se actúe de acuerdo con la vigente Ley de Imprenta”, añadieron.

El reciente descubrimiento de una red de extorsión política y económica es la prueba irrefutable de que en Bolivia la justicia está al servicio del poder político. Las declaraciones de Jacob Ostreicher son lapidarias y es por eso que los bolivianos no podemos quedar indiferentes y es nuestra obligación sumarnos al pedido de amnistía:

“He tomado el camino menos viajado. Para mí era mucho más fácil pagar la extorsión y seguir adelante, pero lo que hice es algo que los bolivianos no están acostumbrados a hacer. Quiero que la gente se dé cuenta de que si quieren que su país mejore tienen que luchar contra la extorsión hasta lo último. Ésta es la manera en la que se cambia, es el poder de la gente para cambiar un país. Conocí a mucha gente inocente en Palmasola que está en las mismas condiciones que yo estuve y que está atemorizada. Pido respetuosamente a los medios que si existen personas que están siendo víctimas de extorsión, las escuchen”.

El 2011 me atreví a escribir una columna con el título: “ Evo Presi, Evo amigo: ¡ya no más odio!” en la que decía: “No sé si estas breves líneas las leerás alguna vez, pero no importa, las escribo porque quiero sacarme un nudo que me ahoga en la garganta, un dolor que me atormenta el corazón. Y ese nudo y dolor son provocados por ver cómo invertimos tiempo, energías, dinero y capital humano en sembrar dudas, odio y revanchismo ('). Jefazo, como te dicen tus adláteres, estás aún a tiempo de reconducir el proceso, de volver la esperanza en realidad. Unidad, justicia y libertad es lo que todos esperamos. Por favor no alientes más la confrontación entre bolivianos.

Hoy, con solidaridad para los presos políticos y sus familias que pasarán las fiestas sin sus seres queridos un año más, vuelvo a pedir, con todo mi corazón, perdón y reconciliación: amnistía ¡ya!

Tomado de paginasiete.bo

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